“Sampedro tuvo el mejor premio, el del público”

El economista, discípulo y amigo Carlos Berzosa y la escritora y viuda Olga Lucas rindieron homenaje al autor de ‘El río que nos lleva’ en una mesa redonda en la Delegación de la Junta. • Los invitados desgranaron anécdotas y sus visiones sobre un hombre al que calificaron de “genial” y “maestro en el sentido total de la palabra”.  “Antes de que Guadalajara quisiera a Sampedro, él ya quería a Guadalajara”, señaló su viuda al referirse al vínculo con la provincia.


El magisterio de José Luis Sampedro lo abarcaba todo, desde sus lecciones de economía y sus libros profusamente documentados hasta cualquier detalle de la vida. Dos de las personas que mejor lo saben, su viuda Olga Lucas y su amigo Carlos Berzosa, lo remarcaron este jueves en una mesa redonda con la que se iniciaron los actos del Año Sampedro en Guadalajara, después de que el 1 de febrero se cumpliesen 100 años del nacimiento del novelista e intelectual profundamente vinculado a la provincia.

Antes de que Guadalajara quisiera a Sampedro, él ya quería a Guadalajara”, aseguró la escritora Lucas, que compartió con el autor de la novela sobre los gancheros ‘El río que nos lleva’ los últimos años de su vida. Ella fue la encargada de ofrecer una visión más personal, de deslizar algunas anécdotas y de reivindicar la figura de quien fuera su marido porque en España “se nos van muriendo los referentes intelectuales que nos quedaban”.

Confesiones, anécdotas y admiraciones

Olga Lucas elogió a Sampedro como un “una persona genial” y como “maestro en el sentido total de la palabra”, no sólo porque “era una enciclopedia viviente, pero sin ser pedante”, sino porque se comportaba de manera ejemplar allí donde iba. Confesó que jamás vio a su marido enfadado y que “vivir después de Sampedro es muy duro: no sé si me pesa la soledad o la gente”.

En el terreno de las anécdotas, Lucas recordó algunos detalles de la sobriedad de vida de Sampedro o la historia de cómo se conocieron, aunque también el modo tan meticuloso con que escribía sus novelas, con un exhaustivo proceso de documentación en el que hacía planos, mapas, gráficos o cuadros y trazaba biografías de cada uno de los personajes.

Fue el discípulo –primero- y amigo –después- Carlos Berzosa, economista y exrector de la Complutense, quien reivindicó la figura del intelectual humanista que defendía un análisis de la economía pegado a la realidad social, que concebía esta disciplina de las ciencias sociales como una herramienta “para acabar con la montaña del hambre”.

Berzosa desgranó algunas de las lecciones que Sampedro le legó. Entre ellas, que “un economista para ser bueno tiene que ir a los suburbios y a las chabolas”, un modo gráfico de reivindicar “un enfoque social de la economía que no debe perderse nunca”.

Pero más allá del rigor como economista, Berzosa también destacó otros rasgos del Sampedro economista, como su amplia cultura y la visión de “una universidad que ayuda a reflexionar, con controversia en los debates”, y que no sólo insta al alumno a memorizar, sino a pensar. “Leyendo novelas que nos gustan somos mejores profesores”, admitió el alumno de Sampedro, mientras que la viuda relacionó las facetas literaria y ensayística a la inversa, al sostener que “la obra [narrativa] de los escritores científicos tiene mayor solidez”.

Un cariño correspondido

El acto fue presentado por el delegado de la Junta en Guadalajara, Alberto Rojo, que destacó el compromiso del escritor y recordó que a lo largo del año habrá más homenajes en Guadalajara hacia su figura, entre ellos en la Biblioteca Pública en abril y en la fiesta ganchera de este año. Entre el público del Salón de Actos de la Delegación de la Junta hubo una nutridísima presencia de cargos socialistas encabezada por la directora del Instituto de la Mujer, la viceconsejera alcarreña Araceli Martínez.

En el turno de preguntas del último tramo del acto no cesaron los homenajes: de quienes están descubriendo por vez primera ‘El río que nos lleva’, de quienes –una profesora y una alumna– vivieron la elección del nombre del novelista para el instituto guadalajareño que ahora lleva su nombre o de quienes en alguna ocasión fueron testigos de cómo se convertía en “el más joven” durante una conferencia dirigida a un auditorio de universitarios.

El magisterio de José Luis Sampedro, que alcanzaba a todos los órdenes de la vida, le ha hecho con el tiempo merecedor del cariño de las gentes –así los jóvenes como los guadalajareños–. A falta del Cervantes o el Príncipe de Asturias, su amigo Berzosa recordó que “Sampedro tenía el premio de público, que era el mejor que se podía tener”.

 

 

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