Cuentos con estrella

La narradora alcarreña Estrella Ortiz presentó este sábado ‘Luna lunera’, su segundo cuento de tela para bebés con Totopo Brown, en una contada en la Ballena de los Cuentos con mucha poesía.


Estrella Ortiz sigue en “estado de abuelez”, según confiesa. Un estado de gracia, también, que ha orientado en los últimos tiempos su arte de contar, en el que es maestra reconocida por el gremio, hacia los bebés. Y así ha llegado a la revisión de clásicos de toda la vida, como ‘Cinco lobitos’ y ‘Luna lunera’, los dos cuentos que han iniciado su colección de tela con la artesana Totopo Brown.

El segundo de estos títulos fue el que presentó este sábado en la Librería la Ballena de los Cuentos de la Calle Mayor, con una contada en la que hubo un derroche de poesía, unas manos muy elocuentes y una lluvia de estrellas.

Luna lunera…

Aunque todo el mundo conoce y podría cantar en alguna de sus versiones la canción infantil ‘Luna lunera’, Estrella Ortiz –la Bruja Rotundifolia para los amigos– ha realizado su propia versión para este libro que no tiene letras, hecho en tela, con ilustraciones diseñadas para la ocasión y que sirve para que el contador que lo cuente a cada bebé se deje acompañar de los diseños. Entre ellos, una fantástica montaña con una luna cruzada que la hace parecer un toro.

No es casualidad. Detrás de la aparente ligereza de un trazo para niños hay, en realidad, toda una reflexión sobre el origen de la narración oral, un guiño hacia nuestros orígenes en el neolítico que Estrella Ortiz compartió ayer con su público de La Ballena.

Luna lunera’ es el segundo libro de esta colección ‘Cántame un cuento’, dirigida a “primeros lectores”, tan primerizos que los ejemplares “se pueden morder y son libros almohada”, según recordó la autora.

En su sesión de algo más de media hora en la librería, siguió el rastro de la ‘luna lunera’ hacia las estrellas y contó dos cuentos más sobre estrellas, para seguir con una divertida demostración de todo lo que se puede hacer –y contar– con las manos, para acabar con tres temas que convirtieron, como ya es habitual, al público en una improvisada orquesta que acabó con un feliz redoble de besos.