Construyendo una ciudad de cuento

Menús cuentistas, posgrados sobre literatura oral, un museo, un símbolo, calles, un lema, itinerarios y hasta una buena ración de filosofía. Políticos, aparejadores, expertos del ámbito universitario y un antropólogo comparten algunas propuestas para conseguir que la ciudad que acoge anualmente el Maratón se convierta en 'ciudad de cuento'. 


Hace 25 años una lluvia de ideas puso la semilla para hacer de Guadalajara una ciudad de cuento. Su Maratón, que recientemente ha celebrado sus bodas de plata, es el baluarte de una concepción que va más allá de las 46 horas ininterrumpidas que se escuchan cada año, en junio, en el Palacio del Infantado, en monucuentos, en los jardines, en calles y plazas. Fue una ocurrencia, o algo más, como recordaba la periodista Concha Balenzategui en un artículo publicado en la edición impresa de junio de Cultura EnGuada. Hoy, con mucho camino recorrido, ese milagro cultural ha sido posible “porque toda la ciudad lo siente como suyo”, admite Blanca Calvo, una de sus creadoras, en una entrevista mantenida con este medio.  

Pero llegados a este punto, cabe preguntarse -el propio Maratón se lo preguntó en una mesa redonda en su última edición- si se puede hacer más para que Guadalajara sea una ciudad de cuento y el mundo la mire con esos ojos.  Ya hay algunas cosas hechas: la propia cita cuentista, el programa ‘Viernes de los Cuentos’, que regala una sesión al mes para quitarse la sed de historias durante todo el año y un barrio con quince nombres de cuentos, “de autores, personajes y nuestra querida Bruja Rotundifolia”, defiende uno de los invitados a ese encuentro de debate, el exalcalde José Mª Bris. El último guiño ha sido una estatuta, Ariadna, inaugurada pocos instantes antes de iniciarse el 25º Maratón. Pero ¿es suficiente? ¿Podría Guadalajara ser aún más la ciudad de los cuentos? ¿Se potencia esta idea? Igual que Soria lo es de los poetas, igual que Teruel tiene sus amantes y su torico diminuto pero profundamente significativo, igual que Óbidos ha sabido hacerse atractivo con su Festival de Chocolate ¿cómo se podría convertir a Guadalajara en la ciudad de los cuentos? 

Nominaciones Unesco

Guadalajara ya lo es, es el hecho cultural más importante de cuantos se hacen”, insiste Bris, admitiendo que aún es necesario "seguir mejorándolo con más actividades y más implicación de todos los guadalajareños”. El antropólogo Jesús Sanz, prefiere ahondar en la importancia del territorio, de la imagen y de la marca, que da “valor y consigue autenticidad”. La clave está, a su juicio, en “promover una imagen diferenciada” y “la cultura, en este sentido, es fundamental para vender una imagen del territorio”. Además, sería importante apelar al patrimonio, presentando el Maratón a Patrimonio Inmaterial de la Humanidad porque si algo es capaz de crear la defensa del patrimonio es “una identidad colectiva”. 

El folclorista José Manuel Pedrosa, sin embargo, se muestra receloso con las “nominaciones Unesco” y alerta de ciertos “peligros” que tienen estas “carreras por querer tener la corona de patrimonio de la Humanidad”. A su juicio, este proceso o este logro “puede cambiar al propio monumento o a la propia práctica”. El Mercado Central de Sucre, en Bolivia, “actualmente masificado por el turismo”, es un ejemplo de las consecuencias que acarrea el título.  Por eso, aconseja “hacerlo bien, mantener los valores y principios". Para Pedrosa, el Maratón de los Cuentos "tiene ya el premio máximo que puede tener, el de su vida, el de su permanencia, asi que no debería renunciar a su raíz, que es lo que le da la savia. Hay otros eventos que son pura cáscara institucional y el Maratón no, aunque eso no signifique que no haya que buscarse la vida”. 

La cuestión es cómo. Jorge Riendas, presidente del Colegio de Aparejadores, admite que “falta estrategia” y una “apuesta” por el Maratón de los Cuentos. Sería bueno potenciarlo aprovechando, por ejemplo, las plazuelas y los callejones que la ciudad heredó de los árabes, dice, pero también “saliendo del casco, creando tejido y fomentando el cuentacuentos, referente para nosotros y fuera de Guadalajara”. En última instancia, es necesario lograr la “unidad de las instituciones” en este proceso. Algo que corrobora la delegada provincial de Cultura, Rocío López, que admite “falta de coordinación entre administraciones” e invita al Ayuntamiento al diálogo. “Los actos más relevantes surgen de la ciudadanía”, defiende. “Las administraciones tienen que estar ahí. Y eso es lo que las legitima. Si no, ¿de qué estamos hablando?” Para sentar los cimientos de una ciudad de cuento insta, eso sí, a recuperar primero, “los elementos de la ciudad ideal” que ideó Platón: “la verdad, el bien, la justicia y la belleza”. 

Homenaje en calles y plazas

Más allá de filosofía, el antropólogo Jesús Sanz apunta una de las claves que más consenso despierta: la necesidad de un símbolo y un lema. De alguna manera, una etiqueta, que vincule Guadalajara con los cuentos, igual que “Soria ha conseguido ser la ciudad de los poetas”. El profesor de Ciencias Políticas, Jesús de Andrés, aplaude la idea: “Habría que buscar un símbolo literario o monumental del Maratón, que en realidad, no lo tiene”, un símbolo que cree “marca” y que “se reconozca a nivel internacional”.  Y “no hace falta hacer grandes monumentos”, dice en alusión a la Sirenita de Copenhague, que apenas mide un metro de estatura y es un símbolo reconocido. O el Torico de Teruel, de 50 centímetros o un lema impactante como ‘Teruel existe’. “Nos ha faltado un crisol en el que estemos todos”, resume De Andrés. En un ejercicio de autocrítica, también se pregunta qué hacer con las calles con nombres franquistas, “un frente” que continúa abierto y que “sigue enquistado, a veces, por no arreglar los conflictos”.

Un aspecto que el narrador Pep Bruno también ha propuesto, e incluso, defendido abriendo una recogida de firmas en change.org que cuenta actualmente con 1.366 apoyos. Su propuesta de calles ‘de cuento’ aglutina a cinco personas y actividades que a su juicio “han dado (y están dando) mucho y muy bueno a Guadalajara, pues han llenado nuestras calles, plazas, teatros, escuelas, bibliotecas, corazones... de libros y cuentos contados”. Son Vicente Aldeanueva y Fernando Yela, miembros fundadores del Seminario de Literatura Infantil y Juvenil de Guadalajara, ya fallecidos; y las tres fundadoras del Maratón, miembros del Seminario: la bibliotecaria Blanca Calvo, su presidenta actual; la bibliotecaria Eva Ortiz y Estrella Ortiz, cuentista, poeta y actriz. Además, Bruno propone cambiar la plaza de los Caídos por Plaza del Maratón de los Cuentos de Guadalajara, “pues alrededor de esa plaza es donde, durante más de 20 años, se ha celebrado (y se celebra) el Maratón, la actividad con mayor proyección internacional de esta ciudad”.

El profesor Jesús de Andrés alude a la estatua inaugurada el pasado 17 de junio en la Plaza de Dávalos, homenaje a los 25 años del Maratón de Cuentos -y que en dos semanas ya ha sido objeto de vandalismo, ha perdido una pieza de la rueca-. “Viene en un lote y es difícil que se convierta en símbolo”, afirma defendiendo finalmente la necesidad de un símbolo “inclusivo” que refleje “los valores del Maratón”, la necesidad del trabajo colectivo y la definición del trabajo a seguir.  

Más programación

La implicación ciudadana, contar con profesionales que ayuden a tejer redes, menús temáticos, un concurso internacional de cuentos y la transcripción-publicación del registro sonoro del Maratón son algunas otras gotas que se suman a esta lluvia de ideas que no deja a un lado la formación. El folclorista José María Pedrosa, profesor en la Universidad de Alcalá, defiende que sería interesante crear cursos de verano relacionados con la cita cuentista, así como un posgrado en Literatura Oral: “Me consta que la Escuela de Magisterio de Guadalajara tiene muchos alumnos y, por tanto, mucho potencial”, dice refiriéndose además que su trabajo en institutos “siempre ha tenido resultados maravillosos, más que en el ámbito universitario y académico”. 

Además de la ampliación de la programación cultural sobre narración oral, sería interesante "crear espacios museísticos permanentes en torno a la palabra", propone el antropólogo Jesús Sanz, aludiendo a “la creación de un Museo de la Palabra como propuso en uno de sus artículos el periodista Rubén Madrid”.

Un Museo es la idea que defiende también Blanca Calvo. Un museo entendido como generación de riqueza para la ciudad y la atracción de turistas. “Si fuésemos capaces de organizar ese Museo del Cuento que demuestra la exposición que hay ahora en el Palacio, sería un buen plan para las familias que vienen de Madrid... hay tanto público potencial que viene a pasar un día, que consumiría aquí... eso hay que encontrarlo… Cuando viajas por Europa ves museos pequeños que están hechos con tanta delicadeza”, y cita el de las Casas Colgadas de Cuenca, que atrae mucho porque da algo que sólo se da en ese lugar. Y el del Cuento sólo se podría ver en Guadalajara".

Un caso pionero: Almagro

De ello sabe Andrés Peláez, fundador del Museo Nacional del Teatro de Almagro, que fue su director durante 25 años. Su experiencia es agua fresca, viniendo de la capital del teatro, Almagro, cuyo festival tiene carácter internacional y un símbolo inequívoco -el Corral de Comedias-. El evento no sólo dio lugar a la creación de la Compañía Nacional de Teatro Clásico sino que es una cita de referencia, aunque este experto sostenga que hoy es “más una feria donde se compran los espectáculos que otra cosa”.  

Hombre de teatro, Peláez recuerda cómo el pueblo de Almagro “dio la espalda al festival” en sus inicios -“decían: ya llegan los cómicos, los maricones…”- pero está eternamente unido a la cita. Ya nadie duda de los beneficios económicos que deja en la localidad manchega. Para ello, ha tenido que pasar una generación entera, admite, "la que nació con el festival”. Clave en su expansión ha sido que el evento no ha sido aislado sino complementado con “exposiciones temporales, con una programación de abril a octubre del Corral de Comedias…”. Lo dice admitiendo que “hacer cultura en España es un calvario” y con cierta perspectiva -dejó el cargo en 2001 porque “no estoy para luchar contra los políticos, ni contra el desdén de los ministros de Cultura…” y tras sufrir “la larga mano de Cospedal”. 

No es fácil, pero el Maratón cuenta con virtudes. El narrador y profesor Xabier P. Docampo, resalta una: “la capacidad de llamada. Es un referente para todos los que tenemos que ver con la narración oral”. Y eso debería, a su juicio, explotarse. La guinda la podría poner, además, un poco de márketing: “tenemos los cuentos, además de la universidad, sólo habría que ponerlo en valor”, defiende Vera, bibliotecaria portuguesa, asidua a la cita cuentista cada año. “Óbidos lo ha conseguido con su Festival de Chocolate”, cuenta. Este evento, de carácter internacional, surgió hace catorce años en esta bonita localidad portuguesa de corte medieval que jamás tuvo vinculación alguna con este producto gastronómico: “y actualmente, el festival es visitado por miles y miles de personas". El secreto, puro márketing. 

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