El cuento de nunca acabar

El 25º Maratón de los Cuentos ha sido, sobre todo, el Maratón de las emociones. • Una lluvia de versos ha empapado plazas y monumentos. • Ha sido también un Maratón de récord, de poética circense, íntima, deliciosa y extravagante. • Así transcurrieron casi 47 horas de Maratón en la calle.  


El Maratón de Guadalajara es un carrusel de historias y de emociones que tiene cuerda para rato. Está hecho de cuentos y es, todo entero, un cuento. El de nunca acabar, según una de sus hadas madrinas, la narradora alcarreña Estrella Ortiz, que así lo ha llamado sobre un escenario de bombillas que ha alumbrado 850 historias contadas. Más que nunca. Porque el Maratón, en una edición 25 que se prestaba a recapitular, ha abierto nuevos capítulos. La mejor noticia de esta edición no es que haya habido antes otras 24, sino que hay muchas ganas de contar: en prosa y en verso, en el aire y en las pantallas, de noche y de día. Por eso el idilio de cuento entre la ciudad y su carrusel de historias de cada primavera es en sí mismo ese cuento de nunca acabar.

En lo prosaico, los datos de una edición tan marcada han resultado apabullantes: más de 250 voluntarios, más de 1.500 contadores, siete maratones paralelos, 52 páginas escritas en un Libro Gigante... El Maratón ha roto su propio récord de contadores, quizás por cumplir un cuarto de siglo, pero también ha batido otro, el de ser 'trending topic' en Twitter desde antes incluso de que arrancase la cita. 

En lo poético, que lo ha habido y mucho en este Maratón que tenía por tema la poesía oral, se han disparado las emociones. “Me enorgullece vivir en esta ciudad”, confesó desde el escenario Calvo -nacida en Valladolid, vecina de la Alcarria desde hace más de tres décadas-. “Este Maratón me ha dado mucha felicidad”, ha insistido al acabar la cita, en una charla con Cultura EnGuada. “En otros maratones, de los últimos, estaba algo más fría, pero este año he sentido una emotividad más poderosa. Ahora me siento muy feliz, a pesar de no haber podido estar con mi familia. Pero eso de que todo ruede tan bien, cada equipo sea autónomo y el compromiso de la ciudad...”, explicaba atropellando algunas ideas en un balance apresurado que confluye en una sensación rotunda: “me siento muy feliz”.

Versos sueltos 

La poesía ha marcado, sin duda, esta cita cuentista. El camino es extenso: desde los romances servidos en la cripta de San Francisco y la Capilla Luis de Lucena, a los versos por un euro a cargo del Taller Cyrano en los jardines del Infantado. El género ha marcado presentaciones de libros, exposiciones -como la de poesía visual, sonora y visual de Teo Serna en la iglesia de los Remedios, abierta hasta el 23 de junio-, talleres, sesiones de monucuentos, encuentros en el Palacio con ‘sopladores' que regalaban pequeños universos personales –un cuento, un poema, de tú a tú, bajo un paraguas- y las conferencias, que clausuró el Premio Nacional de Literatura José Corredor Matheos, con una ponencia sobre Orfeo, que detenía los ríos y los vientos con sus poemas, y que ha contado también con el catedrático Maximiano Trapero, especialista en literatura oral tradicional, que reflexionó sobre la poesía oral improvisada en la Europa mediterránea y en el Mundo Hispánico.

Por supuesto, el Festival de Narración Oral se tiñó de poesía, con arriesgadas propuestas que fueron desde el rap de Frank T, encargado de abrir la tarde hasta el cóctel explosivo y ciertamente exitoso del bertsolari Egaña y el repentista cubano Alexis Díaz-Pimienta, que completaron el italiano Enzo Minarelli con su polipoesía y la escocesa Linda Williamson, auténtico bálsamo embriagador para los oídos y el corazón, que se adelantó en el horario ante la repentina caída del cartel del rapero Rayden, por enfermedad.

Es difícil arrancar un festival a eso de la cinco de la tarde. Y más con rap. Pero Frank T consiguió meterse al público en el bolsillo con la presentación de su disco ‘Los negros también iremos a la luna’. Poesía urbana aderezada con bellos samplers servidos desde los platos y letras descarnadas y muy realistas aunque con cierto margen para soñar. “Imaginen un mundo de penurias”, soltó, en un tema que resultó una anti-versión de ‘Imagine’ de Lennon. Involucró al público en la cantada, se lo metió en el bolsillo con su simpatía y agradecimiento y soltó sus cuentos a ritmo de rap embriagados de ironía: “todos los que molan son blancos y tú no…”.

Le siguió Enzo Minarelli, inventor en los primeros años de los 80 del movimiento polipoético. Fue un espectáculo transgresor y técnico, pero así es la polipoesía. La lengua es ritmo y los valores tonales son los verdaderos vectores del significado: primero el acto racional y después el emotivo. Minarelli recitó poemas, sí, pero desfragmentando fonemas, vocales, haciendo ruido, distorsionando y demostrando que los sonidos viajan por el espacio. La sesión fue sorprendente y extravagante para el público general. Quizás fue inspiradora para los entendidos.

Linda Williamson regaló un momento precioso con el abanico de canciones e historias de los antiguos hojalateros-tinkers de tradición cultural centenaria. Elfos con poderes sobrenaturales, ciervos blancos que surgen de las aguas y desaparecen, nanas que embrujan -cantadas en gaélico-, leyendas maravillosas que en la voz de Williamson sonaron balsámicas. La sesión, en inglés, contó con la espléndida traducción de Xoana Bastida. 

Pero el de Egaña-Pimienta fue uno de los momentos más esperados de este Maratón. Fue un encuentro, o desencuentro, en un mismo escenario del cubano -presente en los dos últimos años en los Viernes y en el propio Maratón- y del tetracampeón de bertsolarismo, traducido por Karlos Aizpurua , que hizo también de amable presentador de ambos.

Los improvisadores demostraron sus reflejos y su arte para rimar a partir de escenas imaginadas –por ejemplo, que Alexis es un contador de cuentos en el Infantado que no logra que le aplauda una bella joven de la primera fila- o introduciendo palabras propuestas por el público. Con diez en castellano hizo Alexis una “ensalada de palabras con mucha pimienta”, y con otras tantas en euskera hizo lo propio Egaña, que también improvisó una canción a partir de una situación, un desahucio. El último tramo puso en pie al Moderno, con un auditorio entregado a las palmas y un Díaz Pimienta completamente desatado, y con Egaña entre sorprendido y encantado.

El show se repitió en versión corta por la noche ante un Infantado también repleto para ver a las estrellas del fin de semana en el epicentro del festival de la palabra. Hubo otra ensalada de palabras, una seguidilla conjunta y otra actuación casi tan memorable como la que habían ofrecido unas horas antes. Por el escenario desfilaron un Dani Orviz en estado de gracia, un estrafalario Enzo Minarelli que no deja indiferente a nadie con su polipoesía, artistas profesionales que son profetas en su tierra -Pep Bruno con un cuento en verso de Samaniego, Elena Revuelta con versos y reversos- y algunos narradores que tiraron de oficio para convertir el Patio de los Leones en un coro para sus cuentos, como hicieron Oswaldo y Rut PAI, Victoria Gullón y Primigenius. Pasaron eminencias como Bruno de La Salle, que contó un romance en francés, o el investigador Maximiano Trapero, que tiró de la tradición de su tierra canaria. Y entre cuentos con el acento chileno de Alejandra Hurtado y Mª Paz Pizarro o gallego de Soledad Felloza fue pasando la noche y avanzando la madrugada hasta que el narrador folk Roberto Mezquita dio la última nota en el escenario principal y un nutrido grupo de resistentes trasladó la función hasta el zaguán. La sesión golfa estaba servida con el carrusel de cuentos mínimos hasta el amanecer…

01-06:Batukada en la calle, exposición de poesía sonora y visual de Teo Serna e inauguración. /Frank T., Enzo Minarelli y Linda Wiliamson, en el Teatro Moderno. / Fotos: R.M./E.C. 07: Elaboración del Libro Gigante. /Foto: El Calamar Gigante. / 08: Miembros del equipo del Maratón tuitero, novedad este año. / Foto: SLIJ y 09: Chocolate caliente para los más madrugadores o los que no se acostaron. / Foto: Mariam Useros.


La poesía sale a la calle

A pesar de la amenaza de lluvia -sobre todo para el primer tramo del festival-, el tiempo ha permitido disfrutar de todas las actividades de calle, que se han repartido en plazas, monumentos y espacios culturales -algunos incorporados este año como novedad, como el Museo Sobrino, donde contaron Estrella Ortiz y Elena Revuelta sus Puntuacciones-. El grupo salmantino Mayalde combinó humor y virtuosismo con instrumentos de música tradicional en la noche del viernes, jornada cuya actividad de calle se inauguró a las siete con el pasacalles de Gigantes y Cabezudos, que se ha repescado como guiño a aquella primera edición.

Pero fue el sábado por la tarde cuando la actividad tomó la calle. Desde el Libro Gigante que elaboraron los ciudadanos entre pacas de paja guiados por Ana Ongil del Rincón Lento, hasta la Iglesia de los Remedios, donde alumnos del Conservatorio Sebastián Durón y otros voluntarios recuperaron el Maratón de Música de otros tiempos –parece que para quedarse-, la actividad fue frenética. Huaja Malabares animó las calles del centro desde la Plaza López de Haro y la compañía alemana Nilynils reunió a decenas de espectadores a los pies del Palacio con su espectáculo de malabares y humor. En la esquina de Miguel Fluiteres con Teniente Figueroa, fue casi imposible ver a los gaditanos Showmancero –segundo año consecutivo en el Maratón-, envueltos en una nube de público, con sus romances carnavaleros, desternillantes, interpretados por un Picasso graciosísimo y un guardia de Gibraltar que no paró de soltar tópicos graciosísimos.

El Coro Poético y Peripatético de la propia Ortiz actuó en el Jardinillo entre el heno, con sus poesías musicadas y juguetonas, una simpática propuesta que cosechó grandes aplausos entre el público y que se repitió en más ocasiones: una hora después, junto al Infantado, y al día siguiente, el domingo, con una exhibición más breve sobre el escenario del Infantado.

Los más pequeños inundaron uno de los rincones de los jardines del Infantado con el espectáculo de títeres ‘El Pollo Pepe’, de la compañía Teatro de la Luna. La historia es fiel al cuento del famoso pollo amarillo, que sólo quiere ser mayor y para eso no para de comer maíz. El buen tiempo animó a pasarse por este otro rincón del Maratón, lleno de artesanos y libreros, con gran afluencia de público durante el fin de semana.

Del maratón político al maratón lírico

El Maratón arrancaba el viernes en una jornada de enorme calado político. Esta cita, a la que rara vez acuden responsables públicos tuvo una sucesión de estampas políticas durante sus primeras horas. La primera, la inauguración de la estatua de la Bella Durmiente frente a la Biblioteca, en homenaje al Maratón, con una amplísima representación de dirigentes del PP junto al alcalde Román y la presidenta del Seminario de Literatura, Blanca Calvo. La siguiente, la puesta en marcha del Maratón, con cuatro alcaldes en el arranque de la cita, en un gesto integrador donde contaron juntos un alcalde del PP, un exalcalde de este partido, otro socialista y una que lo fue de IU.

La noche del viernes reserva siempre una hora para representantes públicos que quieran acudir a la cita como lo hacen otras voces de instituciones, asociaciones y colectivos de la ciudad a lo largo del fin de semana. El año pasado sólo la concejala de Ahora Guadalajara, Susana Martínez, maratoniana antes que edil, contó sobre el escenario del Infantado. Este año -en plena campaña- el panorama fue otro. Apunten por orden de contada: el concejal del grupo socialista en Guadalajara, Manuel Granado; Íñigo Olalla, nieto del que fuera alcalde de Marchamalo, Fernando Olalla; el concejal de Cultura de Marchamalo, Carlos Martín Paulos Rey; Martínez, también este año; el candidato socialista al Congreso por Guadalajara, Pablo Bellido; la candidata al Senado de este partido, Riansares Serrano; el diputado regional de Podemos, David Llorente; los candidatos al Senado por Unidos Podemos, Juan Carlos Ranz y Begoña Rojas; y el candidato al Congreso por este mismo partido, Ariel Jerez. 

Algo no cambió: en la línea de los cuatro años precedentes del conservador Marcial Marín, ni el consejero Ángel Felpeto ni el viceconsejero Jesús Carrascosa han incluido en su agenda de estos tres días una visita al mayor evento cultural de la ciudad en sus bodas de plata. La representación regional estuvo al menos cubierta con la presencia de la consejera alcarreña de Fomento, Elena de la Cruz, que contó su cuento y el delegado de la Junta en Guadalajara, Alberto Rojo. La presencia de políticos continuó el sábado con la directora provincial de Cultura, Rocío López, durante la mesa redonda 'Cómo hacer una ciudad de cuento', en la que también estuvo el concejal de Cultura, Armengol Engonga, sólo durante el primer tramo.

La última página del cuento

La mañana del domingo fue, sin duda, la de los más pequeños. El público más familiar se ha dado cita para grabar, fotografiar y emocionarse con los niños de los clubes de lectura y las pequetecas que ofrecen cuentos preparados en las sesiones, con disfraces y contados a varias voces.

Padres e hijos han cogido también el micrófono para desarrollar cuentos breves, a veces brevísimos por timidez. También lo hicieron diferentes asociaciones de carácter cultural y educativo. La recta final ha sido emocionante con la actuación, de nuevo, del Coro Poético y Peripatético que provoca la sonrisa con sus poesías amorosas y absurdas, declamadas y dramatizadas a varias voces; mezclando humor, candidez y arte. Ha definido muy bien, por participativo y por su carácter poético, el Maratón de este año. Sin duda, uno de los grandes momentos del cierre fue el protagonizado por el Orfeón Turina, dirigido por Sergio Cano, que se llevó una gran ovación por su interpretación de la banda sonora de Shrek y de Alicia y dejó a todos con el corazón encogido y la sensibilidad a flor de piel para recibir al grupo organizador, el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil, que por primera vez no cogía en el escenario central.

01-10:Diferentes momentos de la sesión cuentista del domingo. / 11-Enzo Minarelli (d) charla con el poeta José Corredor Matheos. /12-15: Cuentistas en el escenario central y baile final en el Patio de los Leones. Fotos: R.M./E.C.

Fotos: R.M./E.C.

La familia cuentista ha crecido, con el ingreso de nuevos miembros este año. El último, precisamente durante este Maratón, como destacó Blanca Calvo, invitando a subir al escenario al escritor, maestro y cuentacuentos lucense Xabier P. Docampo, uno de los habituales del festival. Con flores, cuentos de nunca acabar y un gran aplauso del Patio de los Leones terminó este 25 Maratón de récord que escribió su punto final en el zaguán del Infantado, con la Banda Provincial, dirigida por Nuria Matamala. La 'Danza húngara' de Brahms abrió la caja de música y el baile en el patio, con la gente en corro celebrando la fiesta. Y mientras, se sucedía la 'Symphonic Highlights' de la película 'Frozen', la Danza de los Cisnes, de Tchaikovsky, 'Pequeña flor', de Bechet, el conocido 'Minueto del Septimino' de Beethoven y la deliciosa 'Oblivion' del compositor argentino Astor Piazzola, llegaron los últimos abrazos y las últimas fotografías. Las tres fundadoras del Maratón: Estrella Ortiz, Blanca Calvo y Eva Ortiz, juntas, cómplices y sonrientes en el escenario central, bajo ese cielo de bombillas y deseos. El Maratón parece dispuesto a seguir escribiendo su propia historia.

 

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