"La Alcarria le enseñó a mi padre a viajar al corazón de la gente"

El hijo del Nobel, Camilo José Cela Conde, destacó en el acto institucional del Centenario del escritor que "mi padre en la Alcarria comenzó un viaje que sería al final el Viaje, porque siempre viajaba de la misma manera". • El presidente de la RAE, Darío Villanueva, analizó la obra celiana y admitió que el Viaje es "uno de sus libros fundamentales". • La académica molinesa Aurora Egido reivindicó al Cela-abeja que hizo surgir "una nueva miel literaria". • El presidente Latre, por su parte, subrayó el esfuerzo que desde Diputación se está realizando por "asentar el Viaje como un itinerario turístico y cultural".   


Cela se aburría en Madrid, cogió el morral, desplegó el mapa y posó sus ojos en la Alcarria. “Debe ser un buen país”, se dijo, y salió al campo a que no le pasase nada. Hoy 70 años después de aquella ruta y en el centenario del nacimiento del escritor, la Diputación ha querido devolverle lo que él dejó: “lo mejor es que no tenemos que inventarnos nada”, señaló el presidente provincial, José Manuel Latre, ayer, durante el acto institucional que se celebró en el Salón de Plenos, repleto de invitados, de diputados, de personalidades civiles y militares. Latre subrayó en su discurso de bienvenida el esfuerzo que desde la institución provincial se está haciendo para “reconocer la obra de Cela y asentar el 'Viaje a la Alcarria' como un itinerario turístico y cultural sin perder la filosofía del libro único, magistral y universal que nos permite unir literatura y vida. “Será un éxito si a la Alcarria, ese país al que la gente no le daba la gana ir, comienza a venir gente con el libro de Cela bajo el brazo y con el 'Cuaderno de Viaje' recién editado por Diputación”.

Fue un acto de hora y media donde se revisó la obra pero también la figura del escritor gallego, Hijo Adoptivo de la Provincia. Lo hicieron brevemente su hijo, Camilo José Cela Conde y después, uno de “los amigos más queridos por Camilo José Cela”, otro gallego, Darío Villanueva, presidente de la Real Academia de la Lengua.

Ser hijo de alguien no implica demasiado mérito, sólo mucha suerte, la suerte que he tenido yo”, se sinceró Cela Conde, que vino acompañado de su esposa y fue agasajado con un retrato de Cela en acuarela, pintado y donado por el arquitecto José Luis Condado, exdelegado de la Junta en la pasada legislatura, actualmente Jefe del Servicio de Arquitectura de la Diputación y uno de los impulsores del Museo 'Viaje a la Alcarria' dedicado al Nobel en el castillo de Torija, tal y como apuntó el periodista Antonio Herráiz, encargado de conducir el acto.

Cela Conde pidió un aplauso para todos los amigos de su padre, presentes en el evento y en una breve intervención recordó los lugares más importantes de la vida de su padre: “el primero por muchas razones, Iria Flavia, donde nació y sobre todo, donde estaba su alma. Allí donde cada vez que tenía uno de esos momentos raros donde se vaciaba delante de alguien, recordaba los momentos pasados con la espalda apoyada en el olivo del cementerio donde finalmente fue enterrado”; también, Mallorca “donde acumuló la obra ingente que le llevaría a recibir los premios más importantes que existen en el mundo de la literatura. Madrid, donde escribió sus primeros versos, 'La familia de Pascual Duarte', 'La Colmena' y algunos otros libros”. Sin embargo, añadió, “creo que lo importante no son los lugares de proximidad geográfica sino aquellos de proximidad literaria y en ellos, la Alcarria tiene un lugar muy señalado porque en la Alcarria comenzó Camilo José Cela, mi padre, un viaje que sería al final el Viaje, porque siempre viajaba de la misma manera, siguiendo los mismos pasos, unos pasos que sobre todo llevaban hacia la gente, al corazón de la gente. 'El Viaje a la Alcarria' es hermoso hoy y lo será dentro de dos siglos porque no es una descripción de paisajes, de tierras de lugares sino de gentes y las gentes de la Alcarria, dentro de dos siglos, seguirán siendo las mismas. Y tienen ustedes una oportunidad espléndida de comprobar que es así”.

Egido: "De 'Viaje a la Alcarria', surgió una nueva miel literaria"

La catedrática molinesa Aurora Egido trazó en su intervención una presentación sobre el dilatado curriculum sobre Darío Villanueva, “diligente e inteligente”, parafraseando a Baltasar Gracián e hizo referencia en su parte final a Camilo José Cela y su Viaje al Alcarria, donde se ve la influencia de Quevedo, “la pintura de Solana”, “lo mejor de la savia” de escritores como Baroja, Machado, Azorín y Valle-Inclán. De ellos se sirvió Cela "para dar colores y sabores nuevos a un 'Viaje a la Alcarria' que es al mismo tiempo un viaje por la historia de la literatura, de la pintura y, si se me permite, también por la del cine”, aseguró, citando entonces a Luis Buñuel y su documental de 1932 sobre las Hurdes, tierra sin pan, "una película que mezcla a un tiempo belleza, sordidez y tragedia". Del mismo modo Cela, con su 'Viaje a la Alcarria' “nos mostró los silencios, carencias y vivencias de los años 40, una visión parcial, que convirtió a la Alcarria y al Madrid de donde partió el viajero, en paradigma de toda una nación paralizada por la guerra. De algún modo, como decía Ortega, el paisaje es nuestro destino. Tratando de ir más allá del Viaje de Cela, Juan Goytisiolo pintaría después sus Campos de Níjar, donde retrató los visajes españoles de la pobreza y la incultura", señaló la académica. 

Egido terminó su intervención con la metáfora de un Cela-abeja que creó su propia colmena "enjambrando personajes y lugares. Fue alcarreño por elección y por vocación durante un tiempo haciendo que de las páginas de 'Viaje a la Alcarri'a surgiera una nueva miel literaria, sudando néctar".

Villanueva: "Viaje a la Alcarria' marca el reencuentro con la vida desnuda"

Cerró el acto el director de la Real Academia de la Lengua, Darío Villanueva, que trazó un profuso análisis de la obra celiana, desde su primer libro -la descarnada novela 'La familia de Pascual Duarte'- hasta 'Madera de boj', su última obra, “su heroica novela del mar”. En medio, citas a 'Viaje a la Alcarria', “el libro más trascendente en su evolución porque marca esa ruptura entre el éxito capitalino y el reencuentro con el pueblo y la provincia, esa vida desnuda”, es “un libro que tendrá continuidad en los demás libros de viajes con los que Cela recorrerá prácticamente la geografía española y que tuvo una extraordinaria influencia en los escritores de la llamada generación neorrealista” y que, además, dijo, le entreabrió las puertas de la Real Academia de la Lengua.

Durante un discurso de media hora, pintó al Cela novelista, a Camilo, al escritor que también hizo sus pinitos poéticos y desarrolló su inquietud literaria, que enfermó de tuberculosis y se incorporó al Ejército nacionalista donde se curó de una enfermedad que le podía haber tildado de “inútil total”. Dibujó también al Cela “carpetovetónico”, el defensor a ultranza de España, al Cela súper productivo afincado en Mallorca -donde editó los Papeles de Sor Armadans, publicación que "dio voz a los escritores del exilio, a los jóvenes y se abrió a las artes plásticas" y fundó la revista Extramundi-; al Cela practicante del “humorismo”, al que prescindió de perifollos en su escritura, que bebió del “perspectivismo de Ortega y Gasset”, a ese “artista de la palabra, un poeta”, ante todo, que buscó constantemente y con afán nuevas fórmulas en la escritura.

Recordó Villanueva las palabras de Cela que definían al escritor -“necesita de la ciudad para su consagración iniciática pero siempre se nutre de materia prima en los pueblos pues es allí donde la vida campa desnuda con sus respetos”- y rememoró las críticas recibidas por el Nobel de parte de los “escritores menos perspicaces y otros como Umbral”, que le tildaron de “excelente artífice de la prosa” pero de “mediocre novelista”. A su favor, dijo Villanueva, “Cela estuvo presente en la brecha en los cuatro momentos decisivos de nuestra novelística de posguerra”.  

Con una copa de cava en la Sala de Comisiones y el 'Cuaderno de Viaje' entre las manos acabó el acto institucional que se suma a otras actividades del Centenario del Nobel, entre ellas, la más próxima, el viaje que el próximo lunes iniciarán diez estudiantes de diferentes nacionalidades junto al grupo de 'Arte en Marcha', siguiendo las huellas de aquel niño que nació en Iria Flavia hace un siglo y que “cuando alcanzó la fama y los premios, su tía Deiria siempre se preguntaba: ¿pero cómo puede ser? Si yo he tenido a Camiliño Xosesiño entre mis brazos...”

Puede ver el acto institucional completo en este vídeo, realizado por Diputación: