El desván de los cuentos

El Museo Provincial acoge hasta el 17 de julio la exposición 'Érase que así era', formada por 25 objetos del fondo museístico que 'homenajean' a 25 cuentos clásicos en el 25º cumpleaños del Maratón de Cuentos. • No faltan Pinocho, ni Alicia, ni Caperucita pero tampoco el guiño local con leyendas como 'El preso de Uceda que mató al dragón'.


Érase una vez una capa roja, una fresquera de principios del siglo pasado, un frasco de elixir bucal, una flauta de hueso de ala de buitre, unos clavos, un blusón de Peñalver, unos dientes de leche. Érase una vez una cama de hierro y madera del siglo XIX, un machete de la matanza de Hiendelaencina, una lechera, un trébede, un zurrón, una caja de latón, 25 pesetas de la época de Alfonso XIII, un banco de madera, unos zapatos y unos útiles de laboratorio llegados del Instituto Leprológico de Trillo. Son objetos con mucha historia que se han reunido en el Museo Provincial de Guadalajara en la exposición 'Érase que así era' conformando un fantástico nido de cuentos y un viaje de baldosas amarillas que conducen por 25 títulos de clásicos infantiles. Desde La Caperucita Roja a Pinocho. Desde Blancanieves a Ricitos de Oro y los tres ositos.

La exposición, abierta hasta el 17 de julio en el Salón de Linajes del Palacio del Infantado, es el regalo de cumpleaños del Museo al Maratón de Cuentos en su 25º aniversario. Y ha contado con muchas manos para hacerlo realidad. “La idea partió del Museo”, explicó en la tarde del viernes, durante la inauguración, Blanca Calvo, presidenta del Seminario de Literatura Infantil y Juvenil, pero ha contado con la colaboración del Archivo Histórico, algunas empresas privadas y muchas personas que han creído en el proyecto: Ana Ongil (El Rincón Lento), Susana Martínez, miembro del Seminario y concejal de Ahora Guadalajara; Mª Luz Crespo, extrabajadora del Museo y comisaria de la exposición; Concha Carlavilla, extrabajadora de la Biblioteca Pública y miembro del Seminario, Blanca Calvo, José Antonio Borrás, encargado del diseño expositivo y de montaje, el fotógrafo Fernando Méndez, el artesano Juan Carlos Ballesteros o la Bruja Rotundifolia, Estrella Ortiz, entre otros. Los objetos, además de colecciones particulares, proceden sobre todo, del fondo de Cultura Popular, Arqueología y Bellas Artes que se custodia en los almacenes del Museo y que ha permitido tejer un bonito discurso narrativo que empieza nada más subir las escaleras del Palacio hasta la primera planta, donde el visitante se topa con el féretro de cristal, floreado y naïve, de La Bella Durmiente. 

Fotos: R.M.

Este paseo por los cuentos es, en realidad, un ejercicio de animación a la lectura, a encontrarse y reencontrarse con las historias y personajes de toda la vida, como 'Rapunzel', el Mago de Öz, Alicia -para descubrirla, basta acercarse a una puerta con tres mirillas o abrir una puerta repleta de sorpresas-, el flautista de Hamelin, Garbancito, los tres cerditos, los siete enanitos, Pedro y el lobo, la ratita presumida y el ratoncito Pérez, el sastrecillo valiente y el rey desnudo de Andersen que lució un invisible traje nuevo, los siete cabritillos, Blancanieves y la lechera. A todo ello ayudan decenas de objetos etnográficos que parecen sacados de esos cuentos y usados por los míticos personajes ideados por escritores infantiles como Lewis Carroll, Perrault o los Hermanos Grimm.

Los museólogos también somos contadores de historias como los autores de los cuentos que se ven aquí”, señaló el director del Museo, Fernando Aguado, en su intervención. “Lo que intentamos con esta exposición es que los niños se acerquen al museo de una manera agradable y divertida y que luego recuerden en el futuro su paso por esta institución. Cuatro años de políticas de recortes no sólo han traído despidos e historias personales muy duras sino también que no haya niños en este museo y un descenso en un 55% de nuestros visitantes”, añadió.

Aguado, que deseó en voz alta “cumplir otros 25 años más con el Maratón”, tuvo palabras de elogio para esta cita cultural: “creo que nos quedamos cortos si lo declarásemos Patrimonio de la Humanidad. A los que venimos de fuera, si algo nos cautivó cuando llegamos, fue el Maratón. Ya no tuvimos manera de escapar de Guadalajara. Gracias por hacer que nuestros hijos se acerquen a la lectura de una manera tan divertida y tan amena”.

Esta exposición es de las que más hemos disfrutado”, coincidió con él Blanca Calvo, que aseguró que la muestra podría ser “un reclamo cultural” para sumar visitantes -sobre todo, madrileños- “si se hiciera permanente” y “una primera iniciativa para hacer de Guadalajara una ciudad de cuento... todavía más”.


Exposición 'Érase que así era'. Hasta el 17 de julio. Horario de visitas: de martes a sábado, de 10 a 14 y de 16 a 19 horas. Domingos: de 12 a 14 horas. Sesión para niños, con visita guiada el domingo 22 de mayo.
Se pueden solicitar visitas guiadas a partir del 16 de junio, en horario de tarde (previa reserva) en el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil.