La lluvia no aguó la Feria del Libro

A pesar del tiempo, la mayoría de los libreros están satisfechos con la afluencia de público y dan un aprobado general a la cita en su regreso a la plaza Mayor, aunque exigen mejoras y prefieren La Concordia. • La carpa acogió presentaciones de las novedades editoriales y homenajes a Buero, Cela y Cervantes, mientras varios autores firmaron sus libros fuera de las casetas. 


La lluvia ha sido el mayor contratiempo con el que han tenido que lidiar los libreros en la Feria del Libro en su regreso a la Plaza Mayor. Después, las casetas. Ha sido una crítica unánime y sin matices en la que coinciden los quince participantes de la cita que aprueban con un seis de media, según manifestaron a preguntas de este digital a pocos minutos del cierre de la feria. La variedad y la cantidad de actividades ha sido el aspecto positivo remarcado por todos ellos, que también han reconocido la buena respuesta de público, pese al mal tiempo. La cita ha coincidido con la I Feria de las Asociaciones, lo que ha propiciado la afluencia de guadalajareños al centro, sobre todo durante la jornada del sábado.

Sombras y luces

Era una de las novedades de esta edición y no ha gustado: las casetas han resultado poco prácticas e incómodas según los libreros, que consideran que la instalación es bastante mejorable y que su entrada ha obligado a la mayoría de autores a firmar fuera de las casetas y a los libreros a agacharse para poder entrar y salir, algo que no todos han podido hacer -por edad o por salud-. "Son adecuadas para vender belenes o para los artesanos, pero para libros, no. A mí la entrada me mata porque soy minusválido, tengo que entrar a gatas", se quejaba uno de los participantes. "No hay mucho sitio para colocar los libros", aseguraba otro experimentado librero.

La metereología tampoco ha ayudado a que brillara demasiado la decoración, otra de las novedades de esta edición. Con la lluvia, los toldos se convirtieron en balsas de agua y debido al peso, uno de ellos se rompió afectando de lleno a una de las casetas, lo que obligó a hacer cortes en las telas para que no se repitiera el suceso. Durante la madrugada del sábado al domingo, "el viento se llevó los toldos y algunas macetas se cayeron", relataba un librero.

Pese al suceso, ha habido participantes que han elogiado el "agradable" decorado, el entorno creado y reconocido el esfuerzo del Ayuntamiento. También ha habido quienes han confesado que "no era lo que nos habían prometido". Una de las participantes en la feria señalaba que el concejal "Armengol Engonga anunció una decoración espectacular y nos hemos encontrado con una decoración muy justita, muy pobre y desde luego, no es la Concordia en la plaza Mayor. Creo que el concejal y los libreros tienen conceptos diferentes de lo que es espectacular y se ha perdido una oportunidad, ya que había expectativas".

"Yo me lo esperaba más grande y así lo habíamos hablado, pero está mejor que hace dos años y la Feria había que hacerla. Es una exigencia de la ciudadanía, como hay que hacer corridas de toros y otras ferias. Es buena para los libreros-editores, para los autores y para los ciudadanos, porque se trata de hacer lectores y de que la gente sepa que hay otros medios para informarse, aparte de la televisión e internet", reflexionaba otro compañero.

Respecto a la ubicación, al menos diez de los quince libreros confiesa que sigue prefiriendo la Concordia, y advierte de que "el año que viene volveremos a pelear esto". Hay otras voces, sin embargo, que aseguran haber estado a gusto en la plaza, e incluso hay quien ha cambiado de opinión: "he de reconocer que la plaza Mayor se ha revitalizado", asegura un librero, algo escéptico el día de la inauguración.

"El libro se vende bien en cualquier sitio", defendía una dependienta de una caseta de cuentos infantiles. "Lo único es que hay que estar preparado por si llueve o hace exceso de calor".

Finalmente, la gran mayoría coincide que de los cuatro días, ha sido rentable "uno y medio" y los beneficios han sido muy diferentes en cada caso. Para quienes se han estrenado este año en Guadalajara, el balance ha sido "positivo, pese a la lluvia". Asi que repetirán.

En el lado positivo, la respuesta del público, las actividades organizadas por las librerías y el Ayuntamiento, y alguna sugerencia: "que pongan papeleras, por favor". Algunos libreros remitieron sus sugerencias, quejas y aspectos positivos también al Ayuntamiento, que repartió un cuestionario en la tarde del domingo. 

Fotos: E.C./ R.M.

Letras, autores y cuentos

Uno de los aspectos relevantes de esta Feria del Libro ha sido el número de firmas de autores, que se han paseado por la feria con sus últimas creaciones. Más de una veintena y sobre todo, locales, presentaban criatura literaria: novelas históricas, un 'Quijote manuscrito y políglota' de Aache -el primero que se ha editado en Guadalajara desde que lo escribiera Cervantes-, cuentos, ensayos, manuales de flores, libros para los convencidos de que otro mundo es posible o al menos quieren creerlo, historias de amor, cómics, libros de segunda mano... Y todos, se han podido encontrar con sus lectores, hacerse fotos, firmar libros hasta en el suelo, presentarlos con tranquilidad ante el auditorio y vender. 

Las actividades de calle han estado protagonizadas por cómicos de toda la vida, pícaros y lazarillos, llenos de genio y astucia, a los que dieron vida en el arranque de la feria los actores de Escarramán Teatro. También ha habido animación a cargo de don Quijote y Sancho, de cómicos de la Comedia dell´Arte y de la famosa ardilla Rasi. En la carpa, la actividad ha sido frenética. Con ciertos retrasos sobre el horario previsto, se han sucedido cuentacuentos, un fantástico radio-teatro a cargo de Laboratorio Sonoro y el grupo I Love SiOh que recreó el último sueño de Cervantes y Shakespeare y actividades que han homenajeado tímidamente a Buero y Cela, de quienes se conmemora su primer centenario.

Los alumnos de la Escuela de Teatro, dirigida por José Luis Matienzo, eligieron fragmentos de algunas de las obras de Buero Vallejo -no faltaron ni 'Historia de una escalera' ni 'El Tragaluz'- para recordar al dramaturgo alcarreño, cuya voz y pensamiento servían de intermedio entre escenas.

Algunos de los estudiantes de 'Journey to the Alcarria' que recorrerán este verano esta ruta celiana no quisieron perderse la perfo-lectura de 'Viaje a la Alcarria' y un divertido photocall. Sobre Cela, se presentó el libro 'Cela. Retrato de un Nobel', donde Francisco García Marquina, amigo y albacea testamentario del escritor, repasa toda su trayectoria, aborda los temas más controvertidos de su vida y analiza con criterio el conjunto de su obra. Le acompañaba Luisa Chang, académica de la Real Academia de la Lengua en Taiwán, que ha traducido en chino de 'Viaje a la Alcarria' y que relató algunos episodios de una reación con el novelista que se remonta a la primera vez que lo entrevistó en el Hotel Miguel Ángel cuando fue galardonado con el Nobel.

Los más pequeños han sido protagonistas de las actividades de calle y se divirtieron con la propuesta de cuentacuentos diseñada en esta edición. Para ellos, había muchas ofertas literarias. Firmaron libros la escritora conquense Paula Carbonell o las guadalajareñas Gracia Iglesias, que estrenaba 'El Hilo', y Estrella Ortiz, que hacía lo propio con su colección de cuentos en tela 'Cántame un cuento'.

Pero la carpa se llenó de niños con Dr. Sapo, que presentó el viernes en concierto 'Diario de un Batracio'. Enfundado en un pantalón verde chillón, con antenas, en este espectáculo infantil Miguel de Lucas se convierte en un extraterrestre al que, una vez aterrizado en la tierra, intenta seguir el miso tipo de vida que un terrícola. Se enamora, le regala canciones a su enamorada, descubre que todo el mundo en el planeta tiene un trabajo y él termina vendiendo canciones porque considera que ésta es su vocación... Fue un concierto animado, con toques de rock en los que el artista alcarreño estuvo acompañado de Fernando Polaino y Pepe López.

Poesía en la carpa

También ha habido tiempo para la poesía en esta edición de la feria. La carpa acogió el viernes una sesión poética de jóvenes talentos, organizada por Arriversos y el blog PoesíaenGuada

La jovencísima Carla Nieto, benjamina del grupo, abrió el acto interpretando al teclado un par de canciones de los Beatles entre las que intercaló algunos versos propios y, a continuación, acompañando la voz de Ana Rico. Andrés Sanz Marinero (Sentido Figurado) y Valentina Valerieva, subieron juntos al escenario para entrelazar prosa y versos con voz propia pero desde un palpitar compartido. Más provocadores fueron los poemas de Jeremy Marchán (Otra Visión Social), que cerró su intervención dando a elegir entre “un poema bonito o uno calentito” decantándose por este último a petición del auditorio.

Después, el aplauso se lo llevó Jorge Lahoz (Hoz), con su largo poema-alegato de amor a la ciudad de Guadalajara en la que, dijo, lleva viviendo más de 20 años y “los últimos cinco, deseando huir” porque ya ha exprimido todo lo bueno que podía darle. Cerró el show Alfredo Alberruche (Alflow), joven autor de apenas 19 años que con su voz profunda realizó un recitado sobre base musical al más puro estilo del spoken word -performance poética que utiliza como fondo elementos musicales y se centra sobre todo en la representación de la palabra a partir de la modulación del tono, la entonación y el ritmo, acompañándolo de gestos y expresiones faciales sutilmente coreografiadas- y Alba Martinez (Lamernos con Palabras), sincera y limpia pero al mismo tiempo afilada y aderezada con la desesperanza propia de su generación. 

La narradora y poeta Estrella Ortiz puso el broche final; "yo me paso de edad pero por abajo”, dijo haciendo un guiño al carácter de su poesía, dirigida a público infantil. El público terminó coreando animadamente la canción-estribillo con la que la madrina del acto acompañó los versos que iba desgranando mientras pasaba las páginas de uno de sus libros de artista.

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