Guadalajara, en 260 flashes

El arquitecto Javier Solano presentó este lunes en la Biblioteca un adelanto de su libro 'Guadalajara. Memoria de la ciudad (1800-1936)', de próxima publicación. • Un viaje por siglo y medio de historia que hila gracias a más de 200 imágenes y textos deteniéndose en hitos como la llegada de la Hispano o el cinematógrafo y en personajes como el Conde de Romanones.


Flashes de la ciudad, fogonazos que son historia. El arquitecto guadalajareño Javier Solano radiografía así Guadalajara, ayudado de textos e imágenes, en el libro 'Memoria de la ciudad (1800-1936)', que presentó este martes en la Biblioteca Pública ante un salón de actos lleno de público. En realidad, el acto fue un adelanto de la obra, actualmente en proceso de maquetación, y que podrá adquirirse gratis con una decena de cupones que se publican en el bisemanario Nueva Alcarria.

En este libro, dividido en 30 capítulos, Javier Solano propone un viaje a la Guadalajara de una época concreta: los años que van desde la Guerra de la Independencia a la víspera del estallido de la Guerra Civil. Un siglo y medio de aventuras, de sucesos históricos, a los que Solano pone el zoom e ilustra con 260 instantáneas -mucha de ellas, inéditas-, seleccionadas por el historiador alcarreño Pedro José Pradillo.

El diseño del libro es de la creativa guadalajareña Laura Domínguez, que ha decidido incluir una foto por página para hacerlo más atractivo. En su intervención, Domínguez también quiso destacar los pies de foto, "algo más amplios de lo habitual", que son pequeñas historias y sirven para documentar la imagen.

¿Qué pasó con los protagonistas locales?

A Solano le interesa contar la historia, pero no tanto la que ya está escrita sino indagar sobre qué pasó realmente con los protagonitas locales cuando estallaron los diferentes acontecimientos históricos en todo el país. Pasa con el Sexenio Revolucionario "que aquí no lo fue tanto porque estaba controlado por los ricos, que juraban el cargo por los Santos Evangelios"; pasa con la República, "una parte apasionante" o con la Guerra de la Independencia, "que fue brutal para Guadalajara porque los franceses entraron en el Convento de San Francisco", para convertirlo en su cuartel y porque "invadieron la Fábrica de Paños, que era de lo que Guadalajara vivía en ese momento". 

Solano no habla sólo de urbanismo en esta obra sino también de la vida, la política, "haciendo un gran fresco de Guadalajara". No obstante, quiso puntualizar que ésta no es una "historia cronológica, de tipo convencional" y que ha optado por hacer "algo más suelto, sin tener servidumbres respecto a la escritura". Prueba de este "ejercicio heterodoxo", carente de proporcionalidad, es el número de capítulos que dedica a cada época: doce, al siglo XIX; ocho, al siglo XXI (hasta 1931) y diez más a los cinco años de la República. "He querido detenerme en aspectos que creía que no estaban suficientemente descritos", explicó.

De la llegada del ferrocarril al Ateneo Obrero

En este "repaso a golpes", imitando el modelo que Stefan Zweig plasmó en su libro 'Momentos estelares de la humanidad", Solano subraya la Guadalajara que fue ciudad administrativa y militar, la urbe que vivió la llegada del ferrocarril en 1859 -"la estación parece más una casa de vecinos", dijo-, la Guadalajara que fue cartografiada, que tuvo su primer parque en La Concordia -"un momento histórico feliz"-.

También repara en el Teatro Principal y la plaza de toros, el Sexenio Revolucionario y la Restauración; las inversiones "brutales" del Ejército en la ciudad, un estamento que "fue un lujo para Guadalajara porque trajo la Academia de Ingenieros", algo así como una pequeña Universidad que Solano asemeja a "ciencia y progreso". Intervinieron, a su juicio, "de forma culta y ejemplar" y dejaron, como herencia, el Cuartel de San Carlos, el Colegio de Huérfanos y el Servicio de Aeroestación, que por cierto,'ha 'regalado' a Guadalajara un amplio fondo de imágenes aéreas de la ciudad.

Solano tampoco se olvida de la regeneracion urbana y los proyectos populares, como el del Ateneo Instructivo Obrero. Es la época en que "Guadalajara comienza a tener un carácter más culto" y donde germina un movimiento obrero, eso sí, "exclusivista". La foto del Ateneo con los primeros tabloides encima de una mesa recuerda que el edificio -que continúa en su emplazamiento inicial, junto al Cine Moderno, hoy teatro- sirvió entonces para facilitar el acceso a la cultura de los guadalajareños. "Allí se podían leer los periódicos y algunos, incluso, aprendieron a leer", aseguró.

De los Desmassiéres a Romanones

El libro 'Memoria de la ciudad' también repara en personajes que fueron claves en la historia alcarreña como el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco y los Desmaissiéres -Diego de Desmassiéres y Florei, conde de la Vega del Pozo y su esposa, Mª Nieves Sevillano- así como el Conde de Romanones, un "aristócrata todopoderoso", cuyos padres fueron los marqueses de Villamejor, propietarios del Palacio de la Cotilla. Romanones terminó siendo diputado por Guadalajara, siendo una figura "con luces y sombras" y enémigo acérrimo de Primo de Rivera.

A partir de 1900, llega la renovación del paisaje urbano de la ciudad. También, llega la Hispano-Suiza, "otro momento brillante". La instalación en la ciudad de una de las fábricas de automóviles más importantes dell momento fue gracias al rey Alfonso XII, apasionado por los coches, y del propio Romanones, quien también tendría que ver con otro hito descrito en este libro: el diseño de la calle Mayor. Contó Solano que "compró el convento de Santa Clara para tirarlo después, dejando sólo la iglesia". Fue uno de los múltiples negocios inmobiliarios que Romanones haría en la ciudad, como el barrio de la Estación, otro de los momentos que Solano incluye en el libro. El conde lo crearía para los obreros de La Hispano, "ofreciendo alquileres relativamente baratos".

Los nuevos teatros y la llegada del cinematógrafo, la Dictadura Militar ante el incendio de la Academia de Ingenieros -"un trauma para la ciudad", dijo Solano, recordando que "nunca se llegó a actuar sobre el edificio" pese a las promesas del rey y de Primo de Rivera-, la creación de los nuevos barrios, las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, los cinco días de abril (entre el 14 y el 18) que supusieron un cambio para Guadalajara y España y los primeros pasos de la legalidad republicana, son más temas que Solano aborda en el libro. La República, recordó, fue el tiempo del cambio de nombres en las calles, de la desinstalación -que no derribo, precisó- de la escultura del dictador que había en la Plaza del Infantado, pero también del ocaso de la Hispano, que pese a venderse como "una nueva industria en una España nueva", cuando llegó la Guerra Civil estaba ya "herida de muerte".

Los tres días en que Guadalajara se paró

Finalmente, Solano se detiene en el traslado de la Academia de Ingenieros, en los tres días de huelga general de mayo de 1933 donde "no había pan para comer", un hito histórico que supuso "parar Guadalajara durante tres días" con la unanimidad de "todas las formaciones políticas"; la edificación en Guadalajara durante los primeros años de la República, la crisis económica y la convocatoria de nuevos comicios y el vuelo trágico de Barberán y Collar en el 'Cuatro Vientos' en junio de 1933.

La última parada es un "inquietante porvenir" que Solano simbolizó mostrando una fotografía en blanco y negro de un grupo de miembros del PSOE de Guadalajara de aquella época, entre ellos, Marcelino Martín, alcalde republicano de la ciudad entre el 18 de abril de 1931 y el 15 de enero de 1934. En 1936, estallaría la Guerra Civil Española.

La presentación del acto corrió a cargo del historiador y cronista provincial, Antonio Herrera Casado quien trazó una semblanza de Javier Solano, arquitecto, expresidente del Colegio de Arquitectos, uno de los fundadores de Hercesa, donde actualmente dirige el departamento de Suelo y Urbanismo y un "gran estudioso de la arquitectura general de España".