En las entrañas de La Ballena

Celebramos el Día de las Librerías con La Ballena de Cuentos, el negocio especializado en literatura infantil y juvenil que regenta José Durán en la Calle Mayor y que ha cumplido diez años.


Hace ya diez años que José Durán clavó su bandera pirata en Guadalajara. Se cumple así una década desde que este cacereño que vivía en Madrid dio forma a una idea: tener una librería infantil en la ciudad de los cuentos. No era la primera vez que daba forma a una idea. Es más, José Durán vivía entonces de eso mismo, porque era escultor. Durante un tiempo compaginó incluso sus dos oficios. Ahora ya sólo es librero, pero sigue tomando las ideas -un consejo, un regalo, una compañía- para darles forma de libro.

Hace diez años que La Ballena de Cuentos abrió sus puertas en Guadalajara, primero en su sede de la calle Pareja Serrada y desde hace algo más de dos años en plena Calle Mayor. "Todos hemos ganado con el cambio. Ha sido en beneficio de la Calle Mayor y del centro, en la manera en que humildemente hayamos podido aportar algo a su actividad", ahora que tanto se debate sobre dinamización del casco antiguo; aunque, reconoce, "también ha sido en beneficio propio".

Aquí -como allí- La Ballena se ha convertido durante una década en el referente que buscaba Durán, un universo mullido de libros infantiles del que cuelgan planetas hinchables y que siempre tiene un rincón dispuesto para extender la alfombra y encender la hoguera de los cuentos. Porque La Ballena no sólo es la casa de los álbumes ilustrados, de los cuentos desplegables, de los títulos clásicos de siempre y, en general, de libros -como ha dicho alguna vez Durán- para niños de cero a cien años.

Además de eso, de un negocio de venta de libros, La Ballena se ha convertido en un lugar de encuentro entre todos los actores involucrados en este mundillo. Por ejemplo, cada convocatoria con narradores de la ciudad que pasan por allí un fin de semana es "un motivo para que la gente se acerque a conocer sus propuestas". Ya es casi cita obligada que los autores alcarreños presenten sus trabajos en La Ballena, ante un público que es compartido. Estrella Ortiz, Pep Bruno, Gracia Iglesias, Dr. Sapo o Pedro Solís han presentado en sociedad a sus últimas criaturas literarias en la céntrica librería arriacense.

Pero no todo es un mundo de color de rosa. También hay que hacer fotocopias. Y vender libros de texto que no reportan demasiado a la caja, pero ofrecen un servicio que fideliza al cliente. Y hay, claro, una labor oscura que se esconde detrás del escaparate de fantasía que queda a la vista del visitante. "Intentas combinar un mundo administrativo con mucha tensión y atención con la otra parte más nutritiva, de manera que esta otra, que es la que te gusta, se apodere de la otra".

Y está la crisis del sector, pero Durán prefiere no hablar demasiado de ella. No quiere meterse a echar cuentas, aunque algunos números incluso resultan positivos para el sector: el Análisis de Mercado Editorial sostiene que la literatura infantil y juvenil -además de los libros de texto- tiene gran parte de culpa en el incremento de ventas de libros en 2014, cifrado en un 0,6%. Pero Durán considera que hay muchos factores que influyen, algunos de ellos locales, en la viabilidad de estos negocios. Tampoco cree que sea cuestión de quejarse, como hacen otros, de cómo está el sector. Prefiere entender que la irrupción de los libros digitales o de los gigantes de la venta electrónica forma parte del mismo juego, y que en una tarrea tan vasta como vender libros cada cual puede asumir su papel sin estorbarse demasiado.

Un librero ¿para qué?

Pero el mundo gira a gran velocidad y la pregunta es inevitable: ¿Para qué sirve un librero hoy? ¿Quién necesita a su viejo librero de cabecera en un mundo vitual repleto de blogs, tiendas on line y anuncios a la carta en la pantalla del smartphone? "Aquí vienes y encuentras alguna cosa nueva que no sabías que existía, incluso aspectos funcionales, porque aconsejamos qué libros son más recomendables para cierta edad". O para ciertos gustos: "Tampoco todos los niños de una misma edad tienen las mismas inquietudes, ni la misma curiosidad".

Hay padres, explica, que llegan buscando una lección en valores ("te piden por ejemplo literatura de deportes con valores") o una ayuda extra: cuentos que funcionen a la hora de enseñar a un niño a hacer pis en el orinal, pero también para enseñarles a gestionar mejor sus emociones, incluidos los celos con el hermanito recién nacido.

"Si te gusta lo que haces, lo haces", admite Durán con sencillez para hablar de su tarea diaria: "No se trata de sentir que por ser librero tienes más categoría que nadie, sino que simplemente disfrutas del contacto con la gente, porque un trabajo debe ser un medio para ganar tiempo y satisfacciones". El oficio de librero resulta, además, "magnífico, limpio, exige orden y constancia, es como el médico que espera que el medicamento que dispensa sea bueno", compara Durán al otro lado del mostrador. Sólo que estos fármacos suyos tienen la misión opuesta, suscitar delirios e inflamar la fiebre de quienes los apuran en dosis generosas.

Por este carácter casi mágico de una tarea al servicio de otros, el oficio de librero tiene, bien ejercido, algo de alquimista que busca dar con la mejor aleación. Durán se lee todo lo que llega hasta La Ballena, de modo que pueda intentar ofrecer la respuesta más atinada a la petición de los clientes que busquen asesoramiento. Y así, si buscamos un punto canalla, nos tiende un ejemplar de 'El Grúfalo' de Julia Donaldson. ¿Y si nos tiene que curar un mal de penas? Pues recomienda 'El pájaro del alma'. Y si se trata de una toma de tierra, o de mirar de cerca al otro, el librero rebusca entre los estantes de novedades su último descubrimiento, 'Un señor encantador', "un libro sobre un tipo normal, que simplemente es simpático", un álbum ilustrado de Mar Pavón y Joâo Vaz de Carvalho, editado por La Fragatina, que sorprende porque "está repleto de honradez".

El lema de este Día de las Librerías que se celebra hoy, como cada 13 de diciembre, asegura que "Leer es viajar". Si viajan a sus librerías antes de las diez de la noche tendrán un 5% de descuento. Si van a La Ballena de Cuentos, hoy como cada año desde hace diez, sólo les hace falta llevar una idea. José Durán se encargará de darle forma.