Las 101 'mareas' de la vida

El poeta guadalajareño Pablo Llorente publica 'Mareamor', su cuarto poemario, un libro de casi 200 páginas con 67 dibujos de Sandra G. Herrera, que ilustran versos de amor, de tiempo y naturaleza, haikus a Pastrana, coplas y homenaje a la memoria, el exilio y la poesía.


El poeta Pablo Llorente (Guadalajara, 1944) reúne en su último libro 'Mareamor' (Ed. Aache, 2015) 101 poemas sobre la vida, el amor, el flamenco, la naturaleza, el tiempo, la mujer, el dinero, las pasiones, la propia poesía, la memoria del exilio, el vino y la nostalgia. Casi 200 páginas que incluyen bonitas ilustraciones en blanco y negro, a media página o más, de la ilustradora Sandra Gobet Herrera. Y mareas. Mareas "sonrosadas y robustas", escribe el poeta y pintor José Luis Gómez Recio, en el prólogo de este poemario, cuarto en la bibliografía de Llorente. Algunos de los versos que ocupan los blancos de este libro ya fueron cantados y grabados en disco [Mareamor coplas] por El Carbonilla y El Mami, a la guitarra.

Llorente y Gómez Recio, miembros del colectivo alcarreños Diversos de Poesía, han cocinado este volumen en Heras de Ayuso con la colaboración del editor Antonio Herrera Casado. "Lo mejor son las 67 ilustraciones que tiene. José Luis, como pintor que es, tiene mucho gusto y ha querido dar mucha importancia a la imagen", señala Llorente. Porque la imagen y los blancos son parte importante del objeto artístico: "si no, la poesía puede ser muy pesada de leer", justifica Gómez Recio, maquetador del poemario, mientras defiende la "potencia" de Pablo "cuando escribe poemas casi conceptuales, cortos".

Llorente ha organizado "una especie de esqueleto" en este libro, que articula con mareas: "la atración de la mujer en la primavera, la culminación del deseo en la marea del verano, las batallas de los amores ganados y perdidos en el otoño... el restañar de las heridad en invierno", escribe Gómez Recio. Pero no todo es tiempo y amor en este libro de homenajes claros y recuerdos eternos también a Paco Ibáñez, en Hita; al río Henares, muerto de amores; a Pastrana, "ese valle al sur, con granada en sazón, tierra de vida" (haiku) y a José Luis Sampedro, Antonio Machado, Alberti, Neruda, el Siglo de Oro barroco, a Ángel González, Tánger, Málaga, Xauen, Granada y a su hermana Mª Elisa Llorente.

'Mareamor' está dedicado a Federico García Lorca, Miguel Hernández y al cantaor granadino Enrique Morente, "tres personajes que creo que quedarán para siempre. El poema de Cante Jondo de Lorca lo he tenido durante 50 años como libro de cabecera; Miguel Hernández fue un ejemplo, no se doblegó en circunstancias difíciles y fue un poeta culto y popular, eso me atrae mucho. Morente cantó y descifró a los grandes poetas españoles y a mí me ayudó mucho a entender 'Poeta en Nueva York', me lo enseñó desde la perspectiva flamenca, que es como mejor se desentraña", admite Llorente.

Hay también en 'Mareamor' un lugar para la memoria, "la España perseguida" la llama poéticamente Llorente. Lo resume en los versos dedicados a los 100.000 fusilados de la Guerra Civil y en otros que son, en realidad, instantáneas de un viaje al cementerio de Portbou, donde yace Walter Benjamin; al de Montauban, donde se encuentra la sepultura de Manuel Azaña y a la tumba de Machado en la localidad francesa de Colliure, tres "maestros", dice, que encarnan todo un símbolo de esos "nuestros republicanos exiliados, perseguidos por el odio de los hombres, manteniendo la llama de amor viva por una España democracia, enterrados en el lugar de su fallecimiento, sembrando dignidad con su existencia".

En este punto, cita Gómez Recio al dramaturgo Bertol Brecht, "que ha dado letras y música fantásticas", otro hombre "que se la jugó" en su época. La poesía es un refugio, un arma de superviviencia, de rebeldía también. Algo que no es ajeno al siglo que vivimos, añade Recio: "ahora estamos pasando unos momentos muy convulsos, raros, poco agradables...y nos refugiamos en nuestro pequeño mundo de la poesía, porque no queremos saber... mi capacidad de asombro se ha superado, sólo pido que llegue el sentido común y muchas veces, la poesía es ese sentido común donde nos agarramos para poder sobrevivir porque si no, esto sería totalmente infecto".

La mitad de 'Mareamor' es flamenco. Por eso en su parte final, incluye carceleras a Miguel Hernández, soleás, fandangos, bulerías, bamberas, alegrías y unos tientos, incluso. "Pablo es un artesano del poema", defiende Recio. "Lo trabaja, lo manipula, lo toca, lo amasa, lo quiere, lo cambia... este libro ha abierto nuevos caminos para que Pablo continúe escribiendo... nunca ha dejado de hacerlo, en realidad. Pablo es como esos caudalosos ríos de América que desembocan en catarata sobre el mar. Alimentando mareas universales".

Artículos Relacionados