'El Quijote', una novela basada en hechos reales

Las investigaciones promovidas por una colección sobre La Mancha de la editorial alcarreña Aache han desencadenado una serie de hallazgos sorprendentes. Hubo escenarios, personajes y episodios que Cervantes incorporó a su obra, de cuya segunda parte se cumple este año el IV Centenario. • El historiador Francisco Javier Escudero cree que las revelaciones indican que "El Quijote era una parodia hecha para burlarse de los enemigos de Villaseñor", familia de la que Cervantes era amigo.


Las primeras páginas del Quijote están en los archivos. Allí ha encontrado el historiador Francisco Javier Escudero el primer esbozo del caballero de la triste figura, y la venta en la que se armó caballero, y las tinajas del caballero del Verde Gabán, y a la amada Dulcinea. Hace ya unos meses que algunos de estos hallazgos han saltado a las portadas de los principales periódicos del país, coincidiendo con la celebración del IV centenario de la publicación de la novela universal de Cervantes. Pero lo que está por venir seguirá dando la vuelta al mundo. De momento, de Cuenca a Reikiavik, de congreso en congreso.

Porque Escudero y su colega Isabel Sánchez Duque parecen haber encontrado el filón del que sacar a la luz los escenarios, episodios y personajes reales de los que se valió el Príncipe de los Ingenios para levantar toda la arquitectura de ese sueño delirante y desbordante que es ‘El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha’.

Incluso el caballo Rocinante habría existido en la realidad. El saco de huesos y pellejo sobre el que cabalga la triste figura de Don Quijote, que lo tiene por “mejor montura que los famosos Babieca del Cid y Bucéfalo de Alejandro Magno”, también pudo existir en la realidad. Es uno de los hallazgos más recientes, que el propio archivero Escudero adelanta a Cultura EnGuada. “Es fácil imaginar que Cervantes se sentase en un mesón del Toboso en 1585 y escuchase los chismes de la época, entre ellos algunos de los más llamativos como que un tal Acuña cobrase 20 ducados por un caballo blanco tuerto, manco y asustadizo y dejase a los Perea empeñados de por vida.

Y es que esto mismo, que aparece en la documentación de los pleitos, seguramente dio a los Acuña una fama de locos, ladrones o estirados que recorrería todos los pueblos de la zona como la pólvora. Porque el tema del caballo no fue una peleílla de barrio, sino una cuestión muy personal que llegó hasta Madrid, que en la época era un proceso muy caro, como ahora llevarlo al Tribunal Supremo”. De ahí que ahora en los legajos siga habiendo noticia de un pleito que pasó de instancia en instancia y cuyo rastro permite encontrar la huella del “rocín flaco” en el que posiblemente se inspirará Cervantes.

Y así, del mismo modo que con Rocinante, ha ido tirando en los últimos tiempos del hilo este historiador, experto en ordenanzas y procesos penales y civiles, hasta dar con asombrosas revelaciones. La información de pleitos que ha ido encontrado le ha ido ofreciendo no pocas pistas del anclaje real de muchos de los episodios que Cervantes, que obviamente pisó y paró por los pueblos manchegos, habría escuchado con atención para incorporar, aproximadamente una década después, a un libro que en realidad es una ‘parodia’: “Parece que el Quijote estaba escrito para burlarse de los enemigos de los Villaseñor que, posiblemente, también son enemigos de Cervantes o a quienes Cervantes toma por sus enemigos”, ha dicho Escudero.

De los escenarios a los personajes

Todo empezó, en realidad, con los escenarios. La editorial alcarreña Aache, que dirige el historiador y cronista oficial de la provincia, Antonio Herrera Casado, ha puesto en marcha la colección ‘Tierra del Quijote’, que tiene previsto editar unos ocho volúmenes y que sigue el itinerario del hidalgo y su escudero Sancho por el camino de Toledo a Murcia con una serie de libros que, al margen de las conexiones con la novela de Cervantes, se detienen en los diferentes pueblos de la comarca para describir diferentes aspectos de su historia y su patrimonio. “Es un recorrido físico e intelectual”, explica Escudero.

Antes de que los hallazgos saltaran a las portadas de los periódicos de todo el mundo, las labores de documentación e investigación para la Colección Tierra del Quijote de Aache, sobre todo acudiendo a archivos religiosos y militares, ya fueron dando algunos de sus frutos. El primer libro fue ‘En un lugar de la Mancha’, dedicado al pueblo de Pedro Muñoz. Escrito en este caso por el catedrático de la Universidad Complutense, Pedro A. Porras Arboledas, fijaba aquí el punto de partida de la novela, un asunto tradicionalmente controvertido en La Mancha. El profesor no entra de lleno en esta polémica, pone el dedo en el mapa y habla de esta localidad como “ese lugar de La Mancha en el que pudo pensar Cervantes”.

El siguiente libro fue ‘Tomelloso, pobladores y fundadores’, ya con la firma del tándem Escudero-Sánchez Duque, que aportó numerosas novedades a los pocos datos conocidos sobre la fundación del pueblo. En el siguiente, sobre Manjavacas, ya surgió el primer titular. Lo ofrecía en junio pasado, por ejemplo, ABC: “Localizan la venta en la que Don Quijote se armó caballero”. Y, en efecto, estos investigadores encontraron documentos que acreditaban que junto a una ermita de Majavacas había una venta –la única en el camino a Murcia– de la que hay descripciones muy detalladas, con decenas de páginas.

Pero es que también el estudio siguiente, ‘Socuéllamos. Las tinajas del caballero Verde Gabán’, que incorpora el famoso pasaje de las tinajas –de la tercera salida del caballero y Sancho, ya en la segunda parte– a un libro que describe la importancia que ya en la época en que fue escrito El Quijote tuvo la comarca como zona vinícola. En el diseño de la colección estaban pendientes más adelante otro libro más dedicado a Ruidera y la Cueva de Montesinos, siguiendo esta estela de escenarios reales de Quijote, pero el que iba a ser el próximo, relacionado con El Toboso y Miguel Esteban, ha desatado la tormenta al descubrir a los personajes reales.

Fue sobre todo al enfrentarse a la documentación del que iba a ser el sexto libro, sobre el Toboso y Miguel Esteban, cuando los archivos parroquiales, los Archivos Reales de las Chancillerías y el Archivo Histórico Nacional en los que busca normalmente este historiador empezaron a hablar con elocuencia del Quijote. O, más bien, de la realidad que se filtraba en las páginas de Cervantes. Y lo que inicialmente había sido una colección sobre los lugares de la obra universal ha quedado momentáneamente aparcada, ya que algunos de los hallazgos están reescribiendo la historia de la literatura.

Más que aportaciones, estos estudios han abierto una senda completamente nueva. “Hay que ver cómo evoluciona todo esto, pero los descubrimientos son tan excitantes que creemos que los estudios y su publicación están adquiriendo otra entidad”. Se trata, insiste, en revelaciones de calado internacional.

Mirando en una nueva dirección

Otros historiadores habían planteado hipótesis similares, pero los colaboradores de Aache han mirado en la dirección correcta, en vez de buscar documentación de puntos “más alejados” como Argamasilla de Alba, Villanueva de los Infantes o Alcázar de San Juan, “que no tienen nada en común con la Mancha santiaguista” y en los que, hasta ahora, se encontraban referencias vagas, a veces “curiosas e interesantes, pero muy deslabazadas”, que coincidían sólo de refilón con el universo quijotesco. Pero sólo el estudio del Toboso, que iba a constituir el siguiente título de la colección, ha puesto todo patas arriba, con la aparición ya de cinco personajes reales, que muy pronto podrían ser muchos más. Dice Escudero que tiene 10.000 páginas manuscritas pendientes de lectura.

Y todo surgió a raíz de que los historiadores encuentran al personaje real del labrador Juan Haldudo, del cuarto capítulo: “Cuando apareció este personaje nos dijimos: ‘cuidado, que aquí hay un personaje que está en Mota, que es el mesonero del Toboso y que es real’… ¿qué hacía en el Quijote? Si Cervantes, en un pasaje, citaba a un personaje de la zona del que sabíamos mucho sobre él, por más que no fuese un personaje importante, podría significar que había muchos más”. Y así ha sido.

Lo que han encontrado los investigadores es multitud de documentos que acreditan la existencia de una serie de personajes reales en los que se basarían buena parte de los personajes principales y secundarios de Cervantes. Ocurre con el propio Don Quijote, que Escudero considera que está tomado de Francisco Acuña, un vecino de Miguel Esteban que era procurador del Toboso, que vestía como un caballero antiguo, que salía a los caminos para alancear enemigos y que intentó batir de este modo a Pedro Villaseñor, un amigo del propio escritor, según dejó escrito el manco de Lepanto en ‘Los trabajos de Persiles y Segismunda’. Este incidente de 1581 en el camino del Toboso a Miguel Esteban está documentado. Los Villaseñor tuvieron más enemigos. Otro de ellos, Diego Villaseñor, se enfrentó a un regidor de cuyo nombre conviene acordarse: Rodrigo Quijada. Un tipo al parecer polémico. 

Un póker de personajes

Hay, explica Escudero, un “póker de personajes”, aunque cree que podrían ser hasta diez. De momento son los citados Haldudo, Acuña y Quijano, a quienes se suman Pedro Alonso, cuñado de Acuña y que también es procurador de El Toboso, y Miguel Berengel, en este caso –a diferencia del anterior– un apellido más singular en la zona. “Son todos personajes cuyos nombres y apellidos son muy similares a los que aparecen en El Quijote y que hemos encontrado concentrados en El Toboso y en los pueblos de alrededor, dentro de la década anterior a su redacción”.

Pero Escudero asegura que están muy cerca de dar también con Dulcinea. En este caso, como ocurre con Acuña, se ha encontrado un personaje real cuya caracterización se aproxima a la amada de don Quijote novela, pero llamada de forma diferente, María Alonso, y que es la propia mujer de Francisco de Acuña. “Cumple varios requisitos de la personalidad de Dulcinea porque es evidentemente labradora casada con un hidalgo de fuera del Toboso y, además, está hechizada y si Sancho decía que era cortesana, tenemos también que tenía fama de estar amancebada”.

Pero Dulcinea se llamaba Aldonza Lorenzo. El apellido era muy común en la época en El Toboso. Aldonzas, en cambio, hay menos: “sólo hemos localizado dos en treinta años”. Una de ellas es Aldonza Villaseñor, de nuevo de la familia que conocía Cervantes. “Entonces ahí viene la sorpresa, porque Aldonza Villaseñor no es del Toboso”… Es decir, que la Dulcinea real no fuese del Toboso.

Algunos de estas informaciones serán presentadas precisamente en el Toboso en un congreso el fin de semana del 10 al 12 de abril, titulado 'Dulcinea, Mujeres de su época', entre ellas algunas relativas al personaje de la amada del caballero en la novela, pero también sobre si existió el propio don Quijote. Tienen previsto asistir tanto el cronista alcarreño Herrera Casado como los investigadores que están llevando a cabo estos avances.

El Toboso acoge un congreso dedicado a Dulcinea

Este próximo fin de semana, del viernes 10 al domingo 12, se va a celebrar en El Toboso (Toledo) el Congreso Internacional dedicado a 'Dulcinea, Mujeres de su época' y se presentarán los descubrimientos de personajes y lugares de El Quijote.

Leer mas: http://www.europapress.es/castilla-lamancha/noticia-toboso-toledo-acoge-fin-semana-congreso-internacional-dedicado-dulcinea-20150406124346.html

(c) 2015 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.

El Toboso acoge un congreso dedicado a Dulcinea

Este próximo fin de semana, del viernes 10 al domingo 12, se va a celebrar en El Toboso (Toledo) el Congreso Internacional dedicado a 'Dulcinea, Mujeres de su época' y se presentarán los descubrimientos de personajes y lugares de El Quijote.

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El Toboso acoge un congreso dedicado a Dulcinea

Este próximo fin de semana, del viernes 10 al domingo 12, se va a celebrar en El Toboso (Toledo) el Congreso Internacional dedicado a 'Dulcinea, Mujeres de su época' y se presentarán los descubrimientos de personajes y lugares de El Quijote.

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¿Cómo saber si el modelo real para el personaje de la novela era esta Aldonza Villaseñor o María Alonso? “Se diría que aquí hay un juego de Cervantes”, especula el historiador, a falta de más evidencias, al poder ocurrir que el personaje real del Quijote sí fuese del Toboso –a diferencia de lo que ocurre en la novela- y que la ‘Dulcinea real’, en cambio, fuese forastera. Por eso Escudero recuerda que es clave no olvidar que ‘El Quijote’ es una creación literaria, no un informe real. “Una cosa es lo que sucediera realmente y otra distinta la parodia”. Cervantes pudo escoger algunos rasgos de unos u otros personajes que conoció o de episodios que escuchó de oídas, pues algunos debieron ser pleitos muy sonados. Pudo perfectamente mezclar e inventar.

A veces uno ve tantas coincidencias que piensa: ‘No te ilusiones montándote la película’, porque parece una novela paralela”, sonríe el historiador. Pero admite que los avances son extraordinarios: “Lo que parece cada vez más claro es que en un libro de caballería ficticio, en el que ocurren muchas cosas fantásticas típicas de los libros de caballerías, con princesas idealizadas, se nutrió de algunos, sean muchos o pocos, personajes de la época que podían ser el zapatero, el mesonero, el médico, el cura o una labradora que conoció por allí o que simplemente supo de ellos y les dio un rol diferente dentro de esta parodia”. Hasta el punto de que el propio Miguel Berengel, que aparece en el archivo parroquial, ingresa en la novela como alter ego de Cervantes: “Se está riendo consigo mismo”. ¿Otra casualidad? “O no”, contesta divertido Escudero. “Todo esto nos anima a seguir investigando por el resto de poblaciones porque podemos encontrar muchas sorpresas”.

Escudero y Sánchez Duque han acumulado numerosas referencias reales de la familia Villaseñor que contienen paralelismos con pasajes del Quijote como los de los Vizcaínos, los molinos de viento o el caballo blanco. Y es fácil pensar que Cervantes conociese la historia de que “uno de los Villaseñor fue desterrado por sus enemigos”, si él mismo reconoció en otra de sus obras que era amigo de esta familia. Hay “demasiadas casualidades”, insiste como quien quisiera convencernos de haber visto lo increíble. Mientras unos excavan en busca de los huesos de Cervantes, estos historiadores están viendo los fantasmas de sus personajes.


Reportaje publicado inicialmente en el periódico de Cultura EnGuada en papel, número 7 / Primavera de 2015.

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