Amor 'madurado'

La poeta y actriz afincada en Guadalajara, Carmen Niño, presentó en el hall del Buero Vallejo su libro ‘Tiempo de membrillos’. •  Fue un espectáculo original e intenso que mezcló teatro, lectura dramatizada, música y degustación de sabores y olores.


Carmen Niño se desnuda en ‘Tiempo de membrillos’. Como todo poeta, abre su corazón para gritar lo que siente. Ya sea ternura, pasión, deseo o melancolía por lo que un día fue y ya no es. “El final del verano marca la ausencia y el olvido de un tiempo vivido / El amor es una batalla de ida y vuelta", escribe en este nuevo poemario editado por Visor en su colección ‘Baños del Carmen’ que anoche se presentó en el hall del Buero Vallejo de la mano de la Fundación Siglo Futuro. Fue un espectáculo original e intenso, decorado con velas, pétalos de rosa, flores secas, frutas... donde se mezcló el teatro, la música en directo, la degustación de olores, sabores –membrillo, fresas con chocolate- y se rindió culto a la palabra, a los versos de amantes que se buscan, se esperan, se reconocen, se abandonan y recuerdan.

“El libro es una nueva oportunidad para el amor en la madurez”, señaló Niño, emocionada en el estreno. No sólo amor, añadiría, también es un libro que pide paz, “para la mujer que busca la vida pero también para los pueblos”. De hecho, el poemario tiene un final ciertamente reivindicativo: “Espero tiempo de paz en las pupilas de los que lloran, de los que duermen entre cartones… cuando recoja los membrillos caerán todos los injustos”. 

"Explicar poesía es imposible. Está hecha para ser trascendida, sentida, emocionarse". Las palabras del escritor Ramón Hernández resonaron entonces como un bálsamo literario para quien escuchaba en ese momento. Hernández, crítico literario, perteneciente a la generación de la postguerra, alabó la “sinceridad testimonial” de Carmen Niño, su “expresión lírica restauradora, su renacimiento interior, su argumentación amatoria coherente… es una poeta que está llena de vida ella misma y por eso está autorizada para serlo”. 

Fotos: E.C.

Niño, que dedicó el acto a sus padres, fallecidos recientemente, estuvo acompañada por el también poeta Rafael Soler, que bendijo la llegada “en medio del desalentador panorama cultural” de este libro de poemas “mojado con paciencia en los últimos años por Carmen” y en el que ella plasma las “luces y sombras del amor, un encuentro entre amantes, una evocación y nostalgia bien llevada”. ¿Es el amor un viaje de ida y vuelta?¿se puede volver al origen?¿reenamorarse?, preguntó al patio de butacas Soler.

Aludió entonces a la segunda parte titulada ‘Nosotros’, a dos voces. Ella y Él protagonizan un “cortejo donde todo vale: la noche, la culpa, las dudas, el comienzo del otoño…” 

Ella fue, ya sobre el escenario, la propia Carmen Niño; El, el actor Juan Carlos Naya. Ambos fueron los amantes que se reencuentran, que intercambian caricias perfectas, que tienen una cita, que tienen ilusiones. Y en medio, surgían otros poemas de este poemario que interpretaron Rosalía y Judith Díaz, hijas de Carmen; José Mª Sanz Malo, Javier Delgado; bailó la actriz Montse de la Cal y musicaron Sandra Sardina al violín y Santi Puente, al saxo. Versos de amantes solitarios, de amor reposado, que esperan con melancolía, que recuerdan, que entristecen hasta el aire y que quieren olvidar: “…olvidar el sabor que dejó en mi boca tu última cereza”.

‘Tiempo de membrillos’ bien podría ser también un testamento, una confesión. En él hay añoranzas pero también ilusiones, hay cafés, margaritas, cerezas, tiempo de alcoba, un compendio de versos tiernos, sensuales, eróticos, sinceros, un puñado de imágenes profundamente evocadoras: “Me fundo en su cuerpo formando / una sola cosa que se parece al cielo /a la tierra mojada / a la vida que amo”.

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