El Cardenal Mendoza se fue de ‘gira’ este fin de semana

Sigüenza, el sábado y Fuentenovilla, el viernes han acogido la presentación del manuscrito sobre la vida del considerado “tercer rey” de Castilla, una edición del historiador Aurelio García, según el manuscrito de Medina y Mendoza. • El libro cuenta, entre otras cosas, los amores que tuvo y cómo compró el castillo de Jadraque para demostrar que descendía del Cid Campeador.


El Cardenal Mendoza ha salido de gira este fin de semana. En realidad, lo imaginan, hablamos del libro que ha lanzado recientemente el sello Editores del Henares y cuya edición ha firmado el historiador Aurelio García, que ha visitado Sigüenza y Fuentenovilla para hablar del contenido de ‘Suma de la vida del cardenal Mendoza’, la primera biografía manuscrita -obra de Francisco de Medina y Mendoza-. Del biógrafo pero sobre todo, del protagonista, se ha hablado mucho en sendas convocatorias.

Medina y Mendoza quiso dejar constancia impresa de la vida de don Pedro González de Mendoza (Guadalajara, 3 de mayo de 1428 - 11 de enero de 1495) y ocupó un lugar muy destacado en la historia de España en la segunda mitad del siglo XV. Fue especialmente conocido por ejercer como obispo de Sigüenza, y por la huella que dejó en la ciudad y la provincia, con la construcción de los castillos de Jadraque y Pioz, los monasterios de San Francisco en El Fuerte y Santa María de Sopetrán, el casco urbano de Sigüenza y sus reformas en la catedral seguntina, además del palacio de Guadalajara y muchas otras obras en el exterior, donde su mecenazgo fue considerable, como el hospital Santa Cruz en Toledo y  algunas intervenciones en las catedrales de Burgo de Osma, Calahorra y Toledo, según citó el historiador Aurelio García en la presentación.

La figura histórica del cardenal es dibujada por Medina a lo largo de 38 capítulos, donde recuerda también cómo quiso demostrar que descendía del Cid Campeador, lo que le condujo a adquirir el castillo de Jadraque “porque, según cuenta la leyenda fue conquistado por el Cid Campeador”, apostilló García. Lo adquirió por medio de un trueque en 1478  cambiando su villa de Maqueda por la de Jadraque, que pertenecía a don Alfonso Carrillo de Acuña.

Medina y Mendoza refleja también detalles de la niñez del personaje en Guadalajara como su destino irrevocable a la carrera eclesiástica por ser quinto hijo del marqués de Santillana y que la influencia de los Mendoza facilitó su nombramiento como cura de Santa María de Hita con doce años y de arcediano de Guadalajara con catorce.

Se dice de él que llegó a conocer muy bien el latín y el griego, traduciendo incluso para su padre, el marqués de Santillana, algunas obras de autores clásicos. Pero su labor más importante en el campo de la cultura la desempeñó como mecenas: impulsó la renovación arquitectónica dando entrada a nuevas ideas procedentes de Italia.

Medina y Mendoza refleja también cómo en 1452 se introdujo a don Pedro González de Mendoza en la corte de Juan II, siendo nombrado capellán de la capilla real y cómo ascendió poco a poco, interviniendo en todos los asuntos más importantes de la corte. El cardenal Mendoza se mantuvo allí hasta su fallecimiento, sirviendo también a Enrique IV y a los Reyes Católicos, hecho que demuestra su habilidad y diplomacia en una corte llena de rivalidades y enfrentamientos continuos entre los distintos bandos nobiliarios, a lo que se une un periodo de frecuentes episodios bélicos, como fueron las guerras civiles con los infantes de Aragón y las luchas por la conquista de Granada. 

Los “lindos pecados” del Cardenal

Tampoco olvida su biógrafo los tres hijos que tuvo y que la reina Isabel conocía como “los lindos pecados del Cardenal”. Los dos primeros nacieron de los amores que a partir de 1460 tuvo con Mencía de Lemos, criada de la reina Juana, y el tercero, con Inés de Tovar. Llega el libro hasta el fallecimiento del Cardenal, y cuenta cómo, estando enfermo y postrado en cama, vinieron  hasta Guadalajara a visitarle los Reyes Católicos en una “escena que hemos visto en Televisión Española en la serie Isabel, en la que no se narró una anécdota que sí cuenta Medina y Mendoza”, recordó García en Sigüenza. El cardenal “también les dijo que por descargo de su consçiencia les suplicaba que tomasen algún buen medio con Doña Juana la Excelente. Y la  Reyna dijo al Rey: “ya paresce que empieça a desvariar el Cardenal”. Doña Juana la Excelente es, en realidad, Juana La Beltraneja, que había sido apoyada por los Mendoza, y que en ese momento estaba recluida en el monasterio de Santa Clara, en Coimbra. 

Fue parte del relato que el público pudo escuchar en El Pósito de Sigüenza, donde el alcalde seguntino, José Manuel Latre, glosó brevemente la figura del Cardenal y el editor de la obra, Angel de Juan, recordó que la portada del libro es la reproducción de un cuadro de la Casa de Silva, cedida para la ocasión por Carlos de Silva, actual alcalde de Budia, y descendiente del linaje. El editor también especificó que el libro tiene dos texturas y tipos de papel, que se corresponden por una parte, con el estudio historiográfico del autor del manuscrito y su época, obra de Aurelio García, y por otra, con la reproducción literal del texto de Medina y Mendoza.

Latre afirma en el prólogo que “la ciudad y la diócesis le deben mucho a este prelado humanista, a pesar de los conocidos reproches y los juicios que hoy podamos hacer a su persona” y valora que “fue un mecenas para la ciudad”, puesto que a él se deben algunas cosas: la reforma de las constituciones, la protección de la recién fundada Universidad de Sigüenza, ubicada en el colegio grande de San Antonio de Portacoeli, y el traslado de esta institución a un emplazamiento cercano a las murallas así como la apertura de la plaza Mayor, traspasando a su recinto el mercado de los miércoles en la ciudad.

Los mismos aspectos que recuerda en el prólogo el actual obispo seguntino, Atilano Rodríguez, que asistió a la presentación: “La implicación de don Pedro en la ciudad de Sigüenza se pone de manifiesto en el florecimiento de la vida cultural y académica, gracias al impulso de la universidad. También la catedral de Sigüenza se vio beneficiada por su destacada influencia, como queda patente en el magnífico coro capitular, cuya sede episcopal está coronada por su escudo”, escribe Rodríguez en el prólogo. 

PRESENTACIÓN EN FUENTENOVILLA

El libro se presentó el viernes en Fuentenovilla, con la presencia de la alcaldesa, Montserrat Rivas; el editor del libro, Angel de Juan; el concejal de Cultura, Pablo de la Torre; el bibliotecario de la localidad, José Vicente Monge y el autor de la edición, Aurelio García, que actualmente prepara un libro con la historia de Fuentenovilla, una obra con la que el municipio quiere profundizar “en nuestras propias raíces, de la mano de la sabiduría y la dilatada experiencia” de este historiador, que recientemente fue nombrado también cronista oficial de Yebes. 

De Juan entregó al municipio la colección completa de ‘Temas de Guadalajara’, que ya se puede consultar en la Biblioteca ‘Blas de Salcedo’ y García explicó al público que se dio cita en el Salón de Plenos que su intención al escribir este libro ha sido “dar a conocer al público una obra manuscrita, la primera que se redactó sobre este ilustre personaje, de cuyo original se hicieron varias copias desde prácticamente el fallecimiento de Medina y Mendoza, su autor”. 

Testigos orales y contemporáneos

El Cardenal es dibujado por Medina a lo largo de los 38 capítulos de su libro como un personaje de primer orden, uno de los más importantes de su época. El criado de los duques del infantado escribió el texto de forma sencilla y sintetizada, con una excelente referencia bibliográfica. “Es realmente un apunte breve, escueto, aunque de gran valor para la historiografía actual”, valoró García, que destacó también que la narración sigue el orden temporal en el que todo ocurrió y los testigos contemporáneos así como testimonios orales que ha ayudaron a hilar esta biografía. Testimonios como el del propio abuelo de Medina, don Pedro, que fue secretario del consejo del Cardenal Mendoza. 

Medina y Mendoza, de criado a referente de historiadores

Medina y Mendoza, el autor de este manuscrito, fue en realidad el criado del IV duque del Infantado, Iñigo López de Mendoza (1493-1566), y de su hijo primogénito, el conde de Saldaña y marqués de Cenete.  Sirvió durante toda su vida a la familia. Pero gracias a su laboriosidad e investigación en viejas crónicas y en legajos polvorientos alcanzó prestigio de hombre sabio y conocedor de la historia, recurriendo a él historiadores de la época como Ambrosio de Morales y Alvar Gómez de Castro.

Se desconoce “su formación académica”, dijo García, "Aunque su amistad con Morales nos hace pensar que pudo asistir a la Universidad de Alcalá, donde ejercía el cronista”. Su afición a la historia posiblemente procediera de la herencia de la biblioteca de su padre. Disponer de una buena biblioteca en el siglo XVI, suponía tener libros impresos y muchas copias de manuscritos de las viejas crónicas. “Para nuestro historiador esto era importante, a lo que se unía además disponer de la biblioteca de la casa ducal del Infantado donde aún se conservaba íntegra la gran compilación del marqués de Santillana”, añadió García.   

Medina llegaría a ser un referente para los historiadores del siglo XVII, gracias a su gran trabajo y labor como historiador. Tanto fue su prestigio que incluso su texto manuscrito fue utilizado para elaborar las respuestas dadas por el concejo de Guadalajara a las Relaciones Topográficas de Felipe II.