Trillo imprime su historia celeste y terrenal en dos libros

El escritor e historiador Aurelio García presentó en la Casa de la Cultura los volúmenes 'Trillo en las ordenanzas de 1591' y 'Vida y virtudes de María Martínez de la Cruz, Beata de Trillo', donde 'resucita' a la beata más famosa de Trillo y recuerda alguna de las curiosas 'leyes' que regían la villa en el siglo XVI.


Ningún vecino se ha ahogado en las aguas del Tajo a su paso por Trillo. Tal milagro se debe a la "intercesión de la Beata María Martínez de la Cruz". El alcalde trillano Francisco Moreno admite que esta buena mujer es uno "de los personajes históricos más queridos del pueblo y los trillanos le profesamos una gran fe". No es extraño entonces que la vida y las virtudes de De la Cruz se hayan convertido en libro por obra, gracia e investigación del historiador Aurelio García, que acaba de presentar el volumen junto a otro sobre las ordenanzas que para Trillo concedió el Consejo Real en 1591. El autor estuvo acompañado en su presentación por el editor de ambos títulos, Angel de Juan.

'Vida y virtudes de María Martínez de la Cruz, Beata de Trillo' es, en realidad, la edición del manuscrito original, una obra de larguísimo título -'Vida y virtudes de la sierva de Dios María Martínez de la Cruz, religiosa de la Tercera Orden de la Penitencia del glorioso patriarca Santo Domingo de Guzmán, natural de la villa de Trillo'-, escrita por Fray Domingo Caballero en 1731 a partir de un diario escrito por don Francisco Cortijo, párroco de Trillo y confesor de la beata. Cortijo escribió la vida de esta sierva en 1.039 hojas. Su diario no se ha conservado pero sí el manuscrito de Caballero, que se encuentra inédito en la Biblioteca Nacional de Madrid, donde el historiador Aurelio García lo ha consultado.

La obra de García -de 33 capítulos- comienza con una introducción, en la que analiza quién fue la famosa beata trillana y en qué consiste la obra manuscrita de fray Domingo Caballero. El libro reproduce literalmente el manuscrito, que repasa la biografía de la beata (1658-1710) y detalla cómo fue la vida y todas las virtudes que tuvo, sus visiones de la Pasión de Cristo, su gran devoción al Santísimo Rosario y de paso, narra algunos de los milagros que realizó para proteger a los vecinos de Trillo de ahogamiento en el río Tajo, tempestades y sequías. El prólogo es un estudio sobre Trillo en la segunda mitad del siglo XVII.

"Una mirada al pasado para seguir avanzando"

Miembro de una familia humilde -su padre era artesano; su marido, Miguel Elvira, labrador y herrero, y los restantes miembros de su familia, sencillos labradores y carpinteros - la fama virtuosa de la beata De la Cruz empezó a extenderse incluso fuera de Trillo. En los últimos años de su vida, debido a sus rigurosos ayunos, padeció las denominadas tercianas, unas fiebres o calenturas que se producían en los veranos por contaminación aguas estancadas y contaminadas. Murió en Trillo el 15 de diciembre de 1710 cuando contaba con 57 años. Unos meses después, su cuerpo fue trasladado a Cifuentes y se depositó en el convento de San Blas, en Cifuentes, donde descansa en la actualidad.

La investigación sobre la vida de María Martínez también ha servido para arrojar luz sobre cómo era Trillo en la segunda mitad del siglo XVII, llena de numerosas instituciones eclesiásticas: memorias, capellanías, ermitas y cofradías.

"Esta breve mirada a la historia de Trillo ha querido ser una mirada atrás para seguir avanzando. La mirada al futuro para tratar de comprender de dónde se viene. Esa es una seña de identidad de los libros, y ésa ha sido mi intención al escribir estos dos libros”, señaló el autor.

Prohibido en Trillo hace cinco siglos

El segundo volumen de Aurelio García, sobre las ordenanzas del siglo XVI, está basado en un documento jurídico donde se manifiesta una defensa a ultranza de los cultivos y bosques contra los ganaderos en Trillo. La normativa está planteada a modo de prohibiciones, con la intención de dejar claro qué es lo que no se podía hacer y su castigo. En 1591, los cultivos que predominaban en Trillo eran los típicos de la zona mediterránea: cereal, vid y olivo. Todavía tenía mucha importancia la actividad ganadera fomentada por los Reyes Católicos con su apoyo al consejo de la Mesta.

Las ordenanzas son un documento de primer orden a la hora de escribir la historia local, por ser un reflejo de la problemática diaria y de las soluciones encontradas en la época”, defendió García, cuyo libro recuerda la política impositiva implantada por Felipe II en las últimas décadas del siglo XVI. La creación de nuevos servicios “impuestos”, matizó el autor, hizo que los encabezamientos que tenía que pagar Cifuentes, como cabeza de condado, fueran repartidos entre los lugares de su jurisdicción y se aumentara la cuota que a cada uno le correspondía pagar.

Este abusivo incremento de impuestos trajo malestar, pleitos y revistas de pleitos para comprobar quién tenía razón y a quién correspondía pagar esos impuestos. Fue el inicio de un largo proceso que culminó con la obtención por parte del concejo de Trillo de la concesión de título de villazgo. Al convertirse Trillo en villa: "sea villa en sí y por sí”, según reza en las ordenanzas, se hizo independiente de la cabeza del condado de Cifuentes, pasándose a considerar como Insigne Villa de Trillo. “La lucha para la adquisición de esta distinción fue larga, costosa y con muchos sin sabores, pero a la larga mereció la pena”, matizó el ponente.

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