El verano que acabé con ‘Millennium’

En Guadalajara, las ventas de libros en verano descienden porque “aquí no queda nadie”, dice Carlos Cobos, de la librería Cobos.•“En verano, se leen libros más gordos, que en condiciones normales te da pereza abordar”.• Los más vendidos, la trilogía de ‘Las 50 sombras de Grey’, de E.L. James, ‘El jardín olvidado’, de Kate Morton o ‘Alcazaba’, de Jesús Sánchez Adalid.


Alberto Manguel escribe en ‘Una historia de la lectura’ que “en la Europa de los siglos XVII y XVIII se daba por sentado que los libros se leían en interiores, en el aislamiento que proporcionaban las paredes de una biblioteca pública o privada”. En el siglo XIX, ese hábito cambia: “los editores  publicaban libros pensados para sacarlos al aire libre, libros hechos específicamente para los viajes. En la Inglaterra del siglo XIX la nueva burguesía ociosa y la expansión de los ferrocarriles se combinaban para crear un súbito interés por los viajes largos, y los viajeros cultos descubrieron que necesitaban material de lectura con un contenido y un tamaño muy precisos”.

Pero la lectura no sólo surge por placer mientras viajamos. En realidad, y sobre todo, se dispara en verano. “Porque hay más tiempo por delante”, asegura Blanca Calvo, directora de la Biblioteca Pública de Guadalajara. “Se leen más libros gordos, que en condiciones normales te da pereza abordar”.  Por eso, recomienda iniciar la trilogía de Stieg Larsson. Por eso y porque “te cuesta mucho dejarla”, asi que unas vacaciones son el momento perfecto para leer de un tirón ‘Millennium’.

“La gente suele leer novelas más sencillas en verano, para evadirse, para no tener que pensar mucho y pasar un rato divertido”, afirma Carlos Cobos, de la librería Cobos, que admite, sin embargo, que la época estival no es la mejor para las ventas: “en esta ciudad, como no queda nadie en Guadalajara… la venta es bastante poca”. No obstante, lo que más se llevan los lectores son, de nuevo, trilogías. Cobos cita ‘Las 50 sombras de Grey’, de E.L. James o ‘La conjura de Cortés’, la última entrega de la trilogía que Matilde Asensi dedica al Siglo de Oro español.

También cita ‘La canción de los maoríes’, de la alemana Sarah Lark, la segunda parte de la trilogía iniciada con ‘En el país de la nube blanca’. La historia arranca en Londres, 1852: dos chicas emprenden la travesía en barco hacia Nueva Zelanda. Para ellas significa el comienzo de una nueva vida como futuras esposas de unos hombres a quienes no conocen. En ‘La canción de los maoríes’, Lark relata el viaje de las primas Elaine y Kura a Nueva Zelanda, donde forjarán su propio destino entre las raíces inglesas y la llamada del pueblo maorí. 

En la Librería Lua, los lectores han apostado por ‘El legado del vínculo inglés’, de Pablo Muñoz, una novela ambientada en Sigüenza, que protagoniza Héctor Luján, un hombre de negocios de mediana edad que regresa a la Ciudad del Doncel tras muchos años, dispuesto a recuperar una casa familiar… En el número 2 del ránking veraniego de la librería figura ‘Las palabras del viento’, de María Narro. Novela “que descose el tiempo creando un verdadero puzzle. Se enfrenta de cara a la fatídica guerra civil y a sus años previos. Muestra sin juzgar. Sin banderas. Y está contada de una forma diferente, desde abajo, dándole voz al pueblo llano, a su humor pese al dolor, nos transporta a aquellos días.  Destapa 'el silenciamiento' de lo que ocurrió en Sigüenza, Guadalajara”, destacan.

No obstante, hay un trilogía: ‘Los juegos del hambre’, de Suzanne Collins y un best seller, ‘El jardín olvidado’, de Kate Morton. No faltan novelas históricas o de tintes biográficos como ‘La soledad de la reina’, de Pilar Eyre o ‘Alcazaba’, de Jesús Sánchez Adalid, Premio de Novela Histórica Alfonso X El Sabio. La historia y lo romántico sigue llevándose en verano. Está también entre lo más vendido también en la librería Cobos. Carlos añade un título más: ‘Los asesinos del emperador’, de Santiago Posteguillo, además de los de Kate Morton. Y apunta: las novelas policíacas también son otra opción.

Un libro, un verano

Al igual que hay libros que se abordan en verano, hay veranos que están ligados de alguna u otra manera a una historia. “Me recuerdo en Galicia, tumbada en la cama y leyendo a gran placer ‘La vida exagerada de Martín Romaña’ (1981), de Bryce Echenique. Me dio placer darme cuenta de que me lo estaba pasando muy bien y tenía muchas horas por delante”, recuerda Blanca Calvo, directora de la Biblioteca Pública. “Es un texto muy autobiográfico, es como cuando Woody Allen hace películas sobre él mismo”, dice.

“Recuerdo un verano apurando a sorbos ‘Ensayo sobre la ceguera’, de José Saramago. Pasando todas las tardes, tumbada en una hamaca, a la sombra, sin parar de leer, me enganchó”, recuerda María, estudiante guadalajareña de Magisterio, que pasa unas horas todas las mañanas en la Biblioteca, preparando los exámenes de septiembre.

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