Mañueco combina prosa, verso y drama en su ‘Viaje por Guadalajara’

El escritor alcarreño recrea un paseo de doce horas por la ciudad de Guadalajara en el que hay referencias reales e imaginarias a sus escenarios y personajes. • El autor, que acabará este año editando hasta seis nuevos títulos, combina con ambición varios géneros a lo largo de más de 300 páginas editadas por Aache.


Viaje por Guadalajara. ¿Dónde estáis los que solíais?’, el nuevo libro de Juan Pablo Mañueco, sitúa al lector ante un libro fuera de lo habitual en el panorama editorial, una obra que ofrece prosa, poesía y drama en un mismo volumen que tiene a la capital alcarreña por protagonista de un paseo de doce horas, mezclando además referencias reales y ficticias.

A lo largo de sus 308 páginas, el escritor alcarreño, que va a cerrar este año con seis nuevos títulos, desgrana un paseo por la ciudad de Guadalajara entre las diez de la mañana y las diez de la noche de uno de los días finales del mes de agosto. El total de la obra, publicada por Aache Ediciones, consta de tres libros en uno, que pueden leerse en conjunto o por separado, manteniendo el argumento y el sentido general un sentido conjunto.

En este ‘viaje por Guadalajara’ su protagonista principal, denominado el Viajero, engarza y da unidad al conjunto de la obra, puesto que los poemas pueden considerarse un monólogo interior rimado de este personaje, que le va acompañando a lo largo de toda la acción narrada en la novela, haciéndonos partícipes de sus pensamientos más hondos, mientras efectúa su viaje por Guadalajara.

Son, pues, tres libros en uno. Las dos piezas de teatro en verso que contiene el libro son derivaciones del Viajero, la primera de ellas es un sueño que le sobreviene mientras queda dormido, sentado en un parque de la ciudad, a primera hora del atardecer; la segunda, una proyección de su imaginación cuando llega a un bucólico lugar ameno, con una fachada blanca donde esa especie de proyección cinematográfica puede realizarse. Ambas pieza de teatro se publican en el texto a doble columna, para diferenciarlas claramente del resto de la obra.

El lector que siga el curso correlativo y ordenado del escrito alcanzará una visión conjunta de la obra y de la andadura de su protagonista. También puede leerse cada género por separado, y en tal caso se conseguirán perspectivas distintas del libro, mensajes diferentes de esta obra polisémica y acerca de las motivaciones de sus personajes.

Nueva estrofa

La parte de Poesía, que es la primera que aparece en el texto, está formada por una larga composición de unos 4.500 versos, titulada ‘¿Dónde estáis los que solíais?’, redactada en una nueva estrofa redondillas dobles, las cuales van alternando sus rimas, como si se tratara de un oleaje y su reflujo, o del vaivén de la brisa (abba baab), y que, por ello, en la parte final o ‘adenda’ del poema recibirán el nombre de ‘octavas olas o brisas’, o también el de ‘coplas alcarreñas’ en homenaje a la ciudad donde ocurren los acontecimientos.

En realidad, el poema lo es plena e inherentemente en sí mismo, por lo que también puede ser leído sucesivamente en su integridad. El mensaje que recibirá el lector en tal caso será otro diferente al de la obra en conjunto. En el se tratan una decena de los motivos literarios universales (de entre el centenar de los posibles): el "ubi sunt?" o "¿dónde están?" de las personas y de las tiempos que se fueron, la vida como camino, la esperanza como luz y faro de la vida, el "carpe diem" del momento presente, único tiempo realmente existente, el Amor, la búsqueda de Dios, el paso del tiempo, el cambio continuo de las cosas, las relaciones humanas...

Dos novelas en una

La novela o parte narrativa del libro está compuesta también por dos tipos distintos de relatos: En primer lugar, hay un relato mayor en prosa, titulado ‘Viaje por Guadalajara’, que narra un recorrido de su protagonista por la ciudad de Guadalajara, durante las doce horas que dedica a caminar por sus calles, plazas, monumentos y establecimientos comerciales y a trabar conversación con las personas que le salen al paso, con sus correspondientes descripciones, narraciones y diálogos. Para diferenciarse del resto de la obra, va en caja tipográfica más ancha que la parte poética. Pero dentro de este relato mayor se puede distinguir otro más breve o novela corta, titulado ‘Conversación ante San Ginés’, el cual, sin embargo, también puede leerse como parte del relato mayor.

Y hay también otra serie de pequeños relatos en verso (narraciones cortas o pinceladas de acción o historias breves o cuentos), que se presentan bajo el nombre de ‘Evocaciones’, y que descienden sobre el texto de una forma torrencial, tempestuosa, incontenible y que, por servirse de la rima asonante, serán llamados, en la adenda final del libro, ‘torrentes asonantados’.

Tienen también su propia y peculiar ilación argumental para quien los lea en conjunto, más intimista, puesto que se trata de los recuerdos del protagonista y contribuyen a que el lector conozca mejor la psicología del personaje. Asimismo van en caja tipográfica ancha, como la novela en prosa.

El Teatro, por último, se estructura en dos unidades dramáticas. Una de ellas es el auto sacramental profano titulado ‘La danza del Amor, el Desengaño y la Esperanza’, que incluye la intervención de figuras alegóricas, con sus oportunas acotaciones escénicas.

La segunda unidad, más breve, es el entremés dramático ‘vive el momento presente’. Toda esta parte teatral se halla también escrita en redondillas dobles ‘olas, brisas o coplas alcarreñas’, lo que refuerza formalmente el carácter armónico de la obra. Llevan su título en letras grandes y se señala en letra negrita, en el lugar oportuno, el final de cada una de las obras.

El estilo en que está redactada la obra es el de ‘realismo simbólico’, esto es, la realidad no transcrita directamente, sino reelaborada mediante un vigoroso componente de creatividad poética, metafórica y alegórica, aunque también se hallarán pasajes de puro realismo decimonónico en la parte  novelada.

Acción en nuestros días

Para los lectores amantes de la novela tradicional, la decimonónica, los pasajes realistas de la novela les procurarán una historia completa, lineal, con su principio, su evolución y su desenlace. Llegados a los pasajes más simbólicos de la novela, cargados de prosa metafórica y creativa, pueden continuar la lectura siguiendo el hilo de la narración realista, sin detenerse en ellos.

En cambio, los lectores que amen también la poesía encontrarán en los párrafos simbólicos fragmentos que sólo se distancian de la creatividad poética por el hecho de estar escritos en renglones seguidos y dentro del argumento de una novela en prosa.

La acción ocurre en nuestros días, en la ciudad de Guadalajara, durante las doce horas que el Viajero pasa en ella, desde las diez de la mañana a las diez de la noche, de un día de verano, en el que ya van declinando, decayendo y caducando los calores, las luces y los rigores climáticos del mes de agosto.

Ambientes y personajes

En la novela aparecen descritos diferentes calles y monumentos de la ciudad de Guadalajara, el Palacio del Infantado, la calle Mayor, el convento de la Piedad, el Liceo Caracense, las ruinas de San Gil, la plaza del Jardinillo, la plaza de Santo Domingo, el parque de la Concordia, la iglesia de San Francisco, la concatedral de Santa María...

Por esas calles, pasean personajes reales e imaginarios vinculados a la ciudad, que nos cuentan sus peripecias vitales y sus particulares visiones de la ciudad y de la sociedad en la que vivimos, al tiempo que se nos muestran cafeterías, restaurantes, establecimientos y librerías, etc. perfectamente conocidos por cualquier habitante de la ciudad. Un índice de nombres, al final del libro, da cuenta de los personajes y personas alcarreñas de nuestros días y de todos los tiempos, que se citan en la obra.

Un paraíso terrenal en Guadalajara

Los últimos capítulos de la novela nos llevan a  un lugar sorprendente, porque como si se tratara de una novela policíaca se descubre en qué lugar de la ciudad de Guadalajara se encuentra el Paraíso Terrenal bíblico, al que, después de un viaje cósmico hasta el instante inicial de la  Creación o del Big Bang del Universo, se llega en el Tercer Día de la Creación, cuando todavía no ha surgido el hombre, si no solamente las plantas. En dicho lugar de Guadalajara está emergiendo en ese momento el Árbol de las Letras del Bien y del Mal, que se describe y de comentan sus innumerables frutos.

Finalmente, la acción vuelve a adquirir tintes realistas y se completa el recorrido descriptivo por la ciudad de Guadalajara, hasta que al llegar las oscurecidas sombras del crepúsculo tiene lugar el cierre de este "Viaje por Guadalajara", escrito en "realismo simbólico" como le gusta denominar a su autor este estilo.