Una noche de emociones gracias a la fuerza de la poesía

Cuatro poetas mostraron su obra creando un ambiente cargado de emociones y sentimientos bajo la luz de la luna del viernes • Se abordaron cuestiones coma la fragilidad de la mujer, la solidaridad, el amor o la vida en las aldeas saharuis a ritmo de verso • El escenario se pobló de versos colgados en hilos para que la poesía fuera la auténtica protagonista de la noche


El albergue Teja Negra volvió a ser el mejor escenario para los encuentros culturales que se desarrollan en la zona de la Arquitectura Negra de Guadalajara. En esta ocasión, la poesía fue la protagonista con un evento denominado "Se me está quemando la jalea" que impregnó de emoción y sentimiento la noche del viernes. Cuatro poetas ofrecieron una velada irrepetible con los versos como protagonistas. 

El primero en salir a escena era el poeta saharaui Liman Boicha. Un olvido de última hora provocó que se dejara sus poesías en casa, pero sorprendió con una pequeña conferencia sobre lo que había detrás de su libro, "Versos de madera", contando historias tan increíbles como las de su maestro de la aldea en la que vivía. "Escribía las lecciones en una pizarra y, para los alumnos que no estudiaban mucho -el confesó ser uno de ellos-, traía un cuenco de agua que vertía sobre la pizarra y recogía con otro. Ésta se la hacía beber prometiéndole que así, directamente, las palabras iluminarían la mente", señaló el propio poeta africano. Con historias como ésta, la emoción en el público estaba a flor de piel y prosiguió con Batania. Un poeta maldito y enamorado de Natalia que enamoró a todos con su contundencia y ternura.

Con un ambiente ya plagado de sensaciones llegó Paloma Corrales que con su voz potente y quebrada, descubrió con sus verso las fragilidades de la mujer. La sorpresa de la noche llegó al final, Alejandro Céspedes, a causa de una enfermedad no pudo acudir a esta velada y, le sustituyó Matías Escalera que había previsto un trabajo basado en solidaridad poética en la que clama contra los desdichados y contra la injusticia.

El cierre lo puso Elfo Teatro con un espectáculo poético-teatral que trajo buenas vibraciones al evento; y León Felipe a ritmo de blues. Todo ello, se aderezó con la expresión de los espontáneos, es decir, todos los asistentes que llenaron la noche de poesía colgando de los hilos rojos bien poemas propios bien versos con un significado especial para los asistentes. 

En definitiva, una noche en la que se conjugó la emoción de los versos con la luz de la luna creando un ambiente idílico que ha motivado que, como ha confirmado una de sus organizadores, María José Ramos, este evento seguirá perviviendo en el tiempo: "se me quemó la jalea, pero volveremos a quemar otra porque habrá continuidad porque queremos que esta cita sea de obligada asistencia todos los años y para todos los poetas".

 

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