Bucay: "El cambio empieza por dejar de aparentar"

El escritor argentino presenta su último libro 'Rumbo a una vida mejor', ante un centenar de personas en el Centro Cultural Ibercaja.• El psicoterapeuta habló durante hora y media larga sobre la filosofía de las diferentes religiones, de algunos mitos y de las cosas que, según él, complican el mundo.


Los cuentos, dice el escritor Jorge Bucay, sirven para dormir a los niños y para despertar a los adultos. Y con relatos, mitos y filosofías hiló en su visita promocional a Guadalajara con motivo de su nuevo libro 'Rumbo a una vida mejor', un gran cuento sobre la vida y la influencia en nuestro comportamiento y actitud de lo que la sociedad enseña sin que las personas se den cuenta de ello. Hora y media pasó ante un centenar de personas -la mayoría, mujeres- proponiéndoles juegos que requerían atención e imaginación y videos que daban pie a reflexionar sobre actitudes, pero sobre todo, 'despertándoles' con palabras, muchas palabras concatenadas unas con otras como en un juego, para dar pistas sobre las diferentes maneras de entender la sociedad en otras religiones y de paso, algunas claves para superar las cosas que complican el mundo. 

Admtió Bucay que él estudio psicología para "aprender" más que por estudiar la carrera. Y que su encuentro con un profesor suyo, Curtis, le reveló algo inteligente: "me dijo que la sociedad avanza porque después de una respuesta correcta, alguien sigue haciendo otra pregunta". Frase lapidaria que quiso demostrar con un juego de cuadrados, en el que hubo disparidad de respuestas. "Hay que animarse a decir 'yo veo más que los demás'. La sociedad avanza porque alguien se anima a ver incluso lo que no hay. En ello, consiste, por ejemplo, la investigación".

El escritor argentino, autor de 'Cuentos para pensar' o 'Cartas para Claudia', dio pautas para vivir mejor -"hablo de referencias válidas para mí y que quizás no lo sean para ustedes", admitió- y repasó cómo cada religión -budismo, hinduismo, filosofía china...- tiene recetas para ello: "lo que hay que hacer, si uno no quiere que suceda algo, es evitar que suceda", sentenció de manera lógica.

En este punto, hizo una parada en el catolicismo y, de forma especial, en el mito del paraíso, protagonizado por Adan y Eva: "nos condiciona pensar que somos seres creados a imagen y semejanza de Dios", señaló para analizar acto segudio, la historia del fruto prohibido y de la tentación, con moraleja incluida, esto es, las "cosas para recordar especialmente en momentos difíciles". Citó literalmente: "No postergar infinitamente lo que ya sabes que es necesario hacer, no depender de otro en aquello que eres capaz de hacer por tí; no tengas miedo: eres vulnerable pero no frágil; no tomes distancia de los que amas porque dicen o hacen cosas que te duelen y sigue adelante porque no hay vuelta atrás en la vida".

Además, compartió con el auditorio las cinco cosas que, según él, complican el mundo: la tecnología, que ha hecho que "el cambio sea constante y eso hace que el mundo sea incierto, un mundo sin planes"; la competitividad -"la urgencia de ser mejor que otro se ha convertido en norma y el mundo se ha vuelto salvaje"-; la corrupción, "un tema muy grave al que empezamos a acostumbrarnos y aceptar como cosa cotidiana"; la criminalidad y la crisis de valores, cuya solución está en la "educación, no en más legislación".

En este sentido, contó su trabajo con jóvenes presos en las cárceles mexicanas y cómo el 90% de los que estudian mientras están internados, "no vuelven a delinquir". No obstante, confesó, "no es tan fácil enseñar" y como ejemplo, invitó a todos los asistentes a hacer un fácil ejercicio: encontrar las F de un texto que el público pudo ver durante 15 segundos. Nadie se puso de acuerdo en decir el número de F correctas, "asi que imagínense, si nos nos podemos poner de acuerdo en esto, cómo nos vamos a poner de acuerdo en la educación".

En esta difícil tarea, no sólo están los padres y los maestros, también está "la sociedad, que nos enseña sin que nos demos cuenta. El cambio que hace falta tiene que ver con la sociedad, empezando por ser auténtico y dejando de ser lo que uno no es, dejando de aparentar". Es decir, dejar de seguir a rajatabla lo que la sociedad enseña: "que hay que tener para poder hacer y para poder ser" y esto, dijo Bucay es "una genialidad de la estafa moral que significa la sociedad de consumo, pero debe ser al revés. Cuando uno es más feliz teniendo una casa y un automóvil, que preocupándose en ser mejor persona, algo falla". La clave, reflexionó está en "la actitud, que tiene una cosa muy buena y es que es muy contagiosa". Y acto seguido, compartió esta historia motivadora titulada 'The tree':

 

El argentino finalizó su conferencia deseando que "ojala les sirva mi libro, pero me gustaría que lo regalaran una vez que lo lean. Es un libro de ideas para pensarse, para compartir, más diseñado didácticamente", un libro que al término de su intervención firmó con sus fans, que se pusieron en pie para aplaudir los consejos de este mago de las palabras que propone un viaje interior, vivir con un propósito, cultivar las relaciones y el pensamiento creativo.