El alma, en la noche

Una veintena de poetas declamaron durante dos horas largas en la edición de 2014 de 'Versos a medianoche'. • La muerte y la naturaleza fueron los temas más repetidos en un océano de pensamientos, versos y reflexiones que cada año suenan en la plaza del Carmen. • Entre los poetas, no faltaron Gracia Iglesias, Francisco G. Marquina, Jesús Aparicio y José Antonio Suárez de Puga.


Mientras las lagartijas buscaban el frescor de la noche en su paseo nocturno por la iglesia del Carmen, los poetas declamaban versos a medianoche. Una de las citas anuales con la poesía en Guadalajara congregó anoche a más de un centenar de asiduos al género. Subidos al escenario, una veintena de poetas compartieron sus versos de espaldas a la fachada rosada del templo franciscano en una noche calurosa donde sólo refrescó al final, cuando el reloj rayaba la una y media de la madrugada.

Carmen Niño condujo el acto, que arrancó con la presentación del libro digital 'Versos a medianoche 2013' de manos del alcalde, Antonio Román. Después del prólogo, una catarata de poetas guadalajareños -asiduos de las tertulias del Café Liceo, miembros del Taller de Poesía de la Biblioteca Pública y otros, con varios libros publicados- recordaban a autores consagrados como Nicanor Parra y Machado y presentaban versos inéditos, propios, algunos también publicados. De Carlos Bernal a Carmen Bris, de Florencio Expósito a García Marquina, de Carlos Utrilla a Jesús Campoamor.

La escritora Gracia Iglesias logró sintetizar el mar en un puñado de arena y caracolas escenificando sus momentos de felicidad tras un acontecimiento triste que, confesó, le ocurrió hace un año. Carmen Niño recordó a su padre, recientemente fallecido, en dos poemas escritos a flor de piel -"ya no habrá para él más días de escuela"-. La muerte, por desgracia, visitó muchos poemas. Mª Carmen Solanas, que perdió a su padre este año también, le dedicó sus haikus naturales para cerrar con un final simpático, en referencia a su sobrina: "Ella dice que la herida es al principio como un moco, rojo, pero como un moco; luego se pone marrón y luego se cura".

También hubo poesía desde Jadraque, odas a los trazos de Zurbarán desde "la ciudad de eternos ocres" que es Guadalajara, a un reloj viejo, versos que son lágrimas de agua que se escapan, que son "dolor, amor, quimeras", dijo Henedina Embid.

El poeta briocense Jesús Aparicio presentó algunos versos de su último poemario 'La paciencia de Sísifo' y Jesús Ramón Valero, se atrevió a homanejar a Francisco García Marquina: "Don Paco ejerció como se debe: repartiendo sapiencia, siendo amigo".

José Antonio Suárez de Puga, que este jueves participará en los 'Versos a medianoche' del Festival Ducal de Pastrana, donde le rendirán un homenaje, tampoco faltó a su cita en El Carmen. Quiso rendir tributo al río Henares. Después, el debutante José Luis Gómez Recio, lo hizo a la cosecha a ritmo de jazz, con guiño a John Coltraine y arrancó sonrisas con dos poemas más: uno donde confesó que le gustaría medir con su lengua a una dama y otro, donde suplicaba que le devoraran en plan caníbal. El poeta Jorge Mato, por su parte, incluyó en sus versos a las lagartijas y a la catedral de León.

Luis Monje Ciruelo, a sus 90 años, leyó firme algunos poemas que imagina "de tarde en tarde". Momento emocionante fue el que recreó con los inéditos "versos de amor a mi mujer muerta", dedicados a su esposa, Petri Arenas. Monje recitó además quintillas para sus colegas (viejos) y dudas hospitalarias "que no teológicas". Versos íntimos también compartieron Mª Ángeles Novella -con dedicatoria a su madre, fallecida este año-, Mª Carmen Peña -a su marido- y Matilde de la Vera.

Pablo Llorente logró arrancar la risa entre tanto lamento, con una actuación improvisada, donde apostó por los haikus: luna en Tetuán, saúcos, jardines, albercas, atardeceres, montes, mar, brisa...; a él le siguieron los versos mesados de Paulino Aparicio, Pilar López -que eligió a Machado- y Ramón Hernández, que se atrevió con versos inéditos y eligió, ante la ausencia de Rafael Soler, un par de poesías del último libro de su amigo, recogidos en 'Acido Almíbar'. Así fue el regusto que dejó 'Versos a medianoche', que este año quiso que la mayoría de las palabras volasen hacia los que ya no están entre nosotros.