“La biblioteca debe ser un lugar dinámico y participativo”

El nuevo director de la Biblioteca Pública de Guadalajara, Jorge Gómez, va a cumplir su primer mes al frente de Dávalos.  • “Mi principal preocupación de gestión ahora mismo es la falta de recursos”, asegura el nuevo director, que también subraya que la plantilla en Dávalos es “precaria” para afrontar los servicios en una infraestructura con más de mil visitas diarias. • Charlamos sobre Blanca Calvo, la modernización de la biblioteca, las donaciones de fondos o el uso de espacios comunes.


Jorge Gómez lleva ya casi un mes como nuevo inquilino del despacho de Dirección del Palacio de Dávalos. Llegado de Ciudad Real, donde también ha sido director de la biblioteca pública, ahora está al frente del centro arriacense. Confiesa que continúa en pleno proceso de aterrizaje y atiende a Cultura EnGuada con modales exquisitos y haciendo gala de un rasgo que despunta en su personalidad, la capacidad para escuchar con atención. Asegura que el desembarco en Guadalajara lo es en unas dependencias que “son un referente” en el gremio y que tienen “un intangible impagable: los usuarios la consideran como suya, algo muy difícil de conquistar pero que supone un valor enorme”.

Las cifras hablan por sí mismas: más de 41.000 socios en una ciudad con poco más de 80.000 habitantes y más de mil visitas diarias: “son unos servicios tremendamente utilizados”. Mantener el servicio para ese nivel de ciudadanos, seguir fomentando que sea un foco de cultura y, a la vez, enfrentarse a los retos de la modernización en el mundo de la documentación y la información, son algunas de las líneas que marcan la hoja de ruta del nuevo director de la biblioteca. Estos son algunos de los temas de los que hablamos con él.

 

»Blanca Calvo. Gómez ha llegado a su despacho casi un año después de que saliese por jubilación Blanca Calvo, quien ha dejado una profunda huella en la biblioteca por su carisma y por las más de tres décadas que ha estado al frente del centro. ¿Es la sombra de su predecesora demasiado alargada? “Está ahí y soy consciente de ello, pero tengo una relación estupenda con ella y no supone para mí ninguna sombra. Ella es un referente profesional para los bibliotecarios y una pionera, porque puso en primera línea a las bibliotecas en un momento en que no era tan fácil como ahora”, recuerda. “Yo vengo aquí con la idea de sumar, de mantener lo que ya funciona y de impulsar aquellas cosas que puedan suponer un valor”.

 

»El concepto de biblioteca. “Una biblioteca tiene que estar al servicio de la comunidad en la que está, pero además es un espejo de esa misma comunidad. Ahora mismo estamos en el centro de muchas cosas que están pasando, de cambios sociales y dinámicas culturales, y tenemos que esta preparados para todos esos cambios y seguir siendo, además, un referente”, reflexiona Jorge Gómez al hablar de su concepto de biblioteca. En ese contexto, admite que en Guadalajara la biblioteca tiene un “carácter de casa de la cultura que es fundamental y que, además, no está nada mal”, al ofrecer una gama de servicios y actividades que desborda el concepto clásico de biblioteca. Un aspecto que cada vez está más extendido: “Es curioso, porque las bibliotecas en los años sesenta, en los orígenes de muchas de las que tenemos, surgieron precisamente como casas de la cultura, pero más tarde se especializaron como bibliotecas. Ahora, en cambio, se está volviendo a lo de antes”. En cualquier caso, su ideal coincide con lo que viene siendo Dávalos: “un lugar de encuentro dinámico y participativo”.

 

»Nivel de actividad. “Vamos a tratar de mantener todos los servicios que venimos dando y la idea es que exista mucha dinamización y que se admitan los proyectos de los usuarios”, confiesa Gómez: “Si somos capaces de hacer las cosas bien, al final ese crecimiento de actividad acaba siendo exponencial”. Asegura que algunos de los más exitosos recursos que ofrece el centro, como los clubes de lectura, se seguirán manteniendo como hasta ahora, salvo que haya algún detalle de gestión que corregir sobre la marcha.

 

»Falta de recursos. “La primera preocupación que me encuentro ahora en la gestión es que hay una situación precaria”, asegura Gómez al ser preguntado por los recortes presupuestarios mantenidos desde el año 2012. “Aquí se viene haciendo un esfuerzo brutal durante mucho tiempo”, lo que obliga “a administrar de la forma más eficaz” para que los servicios no se vean afectados por los recortes, y se consigue “sobre todo gracias al personal”. En estos momentos, y después de los ocho despidos de 2012, hay entre 25 y 30 profesionales: “pueden parecer muchos”, admite el director, pero el número de usuarios en Dávalos y la cantidad y variedad de servicios prestados hacen que sean escasos: “es obvio que es una plantilla precaria”, remarca.

 

»Uso de las estancias comunes. Gómez considera que será la Dirección de la Biblioteca la que tenga la última palabra a la hora de decidir qué asociaciones y qué actos tendrán cabida en los espacios comunes, como el patio del palacio o el salón de actos. No es un asunto menor después de los casos de censura denunciados por algunos colectivos durante los meses en que ha estado vacante el cargo de director, especialmente la prohibición por parte de la Delegación de Cultura de la exposición de fotografías de Amigos del Moderno. “La petición deberá hacerse a través de la Dirección, porque considero que forma parte de nuestro trabajo”. Para que no haya lugar a equívocos, buscará “la máxima transparencia” para que todo el mundo tenga claro los criterios de uso de estos espacios: “que quede definido de forma clara para librarnos de cualquier sospecha de arbitrariedad” y se sepa de antemano “qué se puede hacer y qué no”.

En cualquier caso, asegura que siempre habrá “buena fe” y “un trato lo más justo posible” porque “la biblioteca tiene que ser un lugar ideológicamente neutro”. Pese a las dificultades para situar la línea divisoria, considera que “puede haber por ejemplo reflexiones políticas desde posturas diferentes”, pero no actos partidistas. Mítines, no; mesas redondas, sí. “Nos debemos a todos, no hay que olvidarse de eso, es básico”.

 

»Donaciones. Gómez respalda y explica los motivos por los que se mantendrá el nuevo sistema de donaciones impuesto desde la Consejería en los últimos meses y que, a diferencia de lo que ocurría antes, ya no admite todo tipo de donaciones de libros por parte de los usuarios, sino que obliga a que haya un filtro de los títulos a través del rellenado de unas fichas: “No es una cuestión de mayor control, sino que el problema que tenemos es que los archivos están a un 120%, con fondos fuera de sitio. No es gestionable con el procedimiento anterior” porque no hay espacio físico para almacenar correctamente todo lo que estaba llegando hasta Dávalos. Además, diferencia entre aportaciones de bibliotecas privadas con volúmenes interesantes o libros destacados que están ya fuera de circulación, pero siguen siendo valiosos, de otro tipo de aportaciones masivas pero menos valiosas. “Las biblioteca no puede ser el trastero de los libros que no queremos en nuestras casas”. Y, en cualquier caso, asegura que “lo extraordinario era lo que pasaba antes y no lo que sucede ahora”.

 

»Mercadillos solidarios. En relación con los fondos donados, el director tiene intención de seguir adelante con los mercadillos solidarios que hasta ahora se vienen celebrando dos veces al año en Dávalos con el objetivo de ‘deshacerse’ de fondos a precios muy bajos para costear el envío de libros (también excedentes de sus fondos) para proyectos de bibliotecas en países en vías de desarrollo, actualmente colaborando con un proyecto en Perú. “Se seguirá haciendo con este proyecto o con otros. Hay que evaluarlo y decidir, para decidir si se mantendrá en esas condiciones o en otras, pero la idea sigue siendo la misma”. De hecho trató el asunto en su reunión con la Asociación de Amigos de la Biblioteca, que en las últimas ediciones ha organizado los mercadillos.

 

»La modernización. Las bibliotecas se enfrentan en los próximos tiempos a una renovación y modernización que Gómez es consciente que apremia cada vez más y que, por tanto, le tocará afrontar en Guadalajara. Así, explica que en los tiempos que corren el acceso a la información digitalizada y en las nuevas tecnologías resulta vital y las bibliotecas tienen la misión de “guiar” a los ciudadanos “en esa maraña, de manera que no aumente la brecha digital” entre quienes saben y pueden moverse por esos canales y quienes se quedan atrás.

 

»Un servicio a dos perfiles de usuarios. Gómez indica “la contradicción” en que puede encontrarse una infraestructura como la alcarreña que descuide cualquiera de las dos vertientes que debe atender, aun cuando son supuestamente opuestas: de un lado, los servicios reales en las instalaciones, con toda la oferta ya existente como casa de la cultura, pero también con su función básica como “casa del lector”, que a la vez demanda también más atención a esa revolución digital; y por otro lado, un trabajo menos visible, “pero que ocupa mucho más tiempo del que se puede imaginar”, por ejemplo como servicio a investigadores o usuarios que no están físicamente en Dávalos. “Las dos son muy importantes”, asegura.

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