El libro tributo a Garciasol se presenta al fin en Guadalajara

La Diputación organiza una cita con el autor, Paco Lozano Gamo, cronista de Humanes, localidad de la que era natural Miguel Alonso Calvo. • Es el primer acto que se organiza en la capital por el centenario del nacimiento del poeta, que se cumplió el año pasado.  ‘El regreso para siempre de Miguel Alonso Calvo a su tierra y ríos’ recopila anécdotas personales, recortes de prensa y fotografías en torno al vínculo entre el escritor y su tierra.


Guadalajara acogerá al fin la presentación del libro ‘El regreso para siempre de Miguel Alonso Calvo a su tierra y ríos’, el libro de homenaje que el cronista oficial de Humanes, Paco Lozano Gamo, publicó el año pasado con motivo del centenario del nacimiento del poeta que firmaba su obra con el pseudónimo de Ramón de Garciasol.

Tras las presentaciones del 29 de septiembre en Humanes y del 13 de mayo en la Casa de Guadalajara en Madrid, el libro será presentado ahora en Guadalajara en un acto que va a reunir a la Diputación Provincial y al Ayuntamiento de Humanes, en calidad de patrocinadores y coeditores del libro biográfico, en una cita prevista para la tarde del martes 17 de junio (a las 20:00 horas) en la sala multiusos del centro San José.

El libro fue creado con motivo del centenario del nacimiento del poeta humánense  y su autor biográfico es el cronista oficial de la localidad, Paco Lozano Gamo,  amigo y cómplice además del verdadero regreso para siempre del poeta Ramón de Garciasol, tras más de cincuenta años de exilio voluntario a las tierras campiñeras y henariegas que le vieron nacer y crecer.

Como ocurriera en las citas en Madrid y en Humanes, también en el San José se podrá ver la exposición fotográfica que acompaña a la presentación del libro. La muestra se podrá contemplar durante dicha presentación, con las instantáneas más significativas de los últimos viajes, homenajes y otros eventos culturales en reconocimiento a la labor de este literato castellano del último siglo, así como la lectura de algunos de sus poemas.

Un escritor de primer orden

“Por tanto, estamos, ante una figura humana y literaria de enormes dimensiones que, a buen seguro, las generaciones venideras habrán de descubrir a través de sus más de cuarenta publicaciones y ahora este pequeño libro biográfico que se presentara”, asegura su autor, Paco Lozano Gamo, que recuerda que entre los galardones recibidos por su obra destacan el Premio Pedro Henríquez Ureña de la Asociación Cultural Iberoamericana (1961); el Premio Fastenrath de la Real Academia Española de la Lengua; el Premio de la Asociación Café Marfil de Elche, y el Premio Rodrigo Caro de Poesía, convocado por el Colegio de Abogados de Madrid, la Medalla de Plata de la Universidad de Turín (1990), y la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha. Estas son algunas de las razones que justifican hoy la celebración del centenario de su nacimiento.

El libro está impreso en color, tamaño folio y con más de un centenar de páginas bien elaboradas. En la obra, de carácter recopilatorio, Lozano Gamo ha tenido muy en cuenta comenzar el repaso de la vida del escritor con las partidas de nacimiento y de bautismo del niño Miguel Alonso Calvo, para que no haya equivocaciones de sus orígenes. Seguidamente incluye parte de innumerables fotografías, que hablan por sí solas, en referencia a los pasajes de su niñez y juventud en Humanes y Guadalajara. Además, se han sumado aquellos reportajes periodísticos que en los últimos años de su vida se publicaron en los diferentes medios escritos de la provincia, sobre todo los que remiten “a cuantos merecidos agasajos le otorgaron la ciudad de Guadalajara, el grupo de música Folk ‘Rio de Piedras’, que llego a  música sus poemas el día en que fue nombrado hijo adoptivo de la ciudad alcarreña y otros muchos premios recibidos”.

En otro capítulo se recuerdan los últimos viajes de retorno que el poeta Ramón de Garciasol llevó a cabo a su tierra junto a su paisano y ahora autor del libro, hasta el mismo día en que, tras fallecer, “volvió trasformado en cenizas-versadas y se vertieron su polvorienta sangre-seca, como era su deseo al tan amado y recordado río Sorbe”.