Inocencio Arias: "El Mundial dependerá de la suerte"

El exdiplomático y exdirector general del Real Madrid presentó este jueves en Guadalajara su libro 'Del gol de Zarra al triunfo de La Roja' de la mano de Siglo Futuro. • Al acto, que contó con escaso público en la sala Tragaluz, acudió el alcalde, Antonio Román, junto a varios concejales y el vicepresidente provincial, Lorenzo Robisco.


Inocencio Arias desgrana en el libro 'Del gol de Zarra al triunfo de La Roja' 60 años de Mundiales. Aunque el fútbol es una mera excusa para que Arias hable de la movida madrileña, de los Beatles, de Billy Wilder, de Pelé, Di Stefano, Zidane y de la peculiar visita de Marilyn Monroe a casa de su suegra, la madre del dramaturgo Arthur Miller. Es "un tratado de historia viva", resumió el periodista guadalajareño Antonio Herráiz, que actuó de padrino, proponiendo un interesante formato de entrevista que permitió conocer anécdotas futbolísticas y personales de Arias, un hombre que además de diplomático y secretario de Estado, fue durante dos años, director general del Real Madrid.

No todo ha sido de color rosa en la historia de La Roja. España no participó en dos Mundiales y en otro, sólo ganó un partido. Pero la Selección consiguió tras ganar en Sudáfrica traer "un aire de patriotismo", dijo y "abrir puertas, hacer marca España". Es la historia final de un combinado deportivo que ha tenido sus héroes y que ha puesto 'banda sonora' a una vida -la de Arias- que ha cumplido ya 74 años.

Un gol cantado por la radio

El primer recuerdo de 'Chencho' se remonta al primer Mundial que disfrutó a través de la radio. Su recuerdo es más vívido que el de la muerte de su padre, que ocurrió prácticamente al mismo tiempo. "Aún se me saltan las lágrimas", dijo mientras recreaba la voz de Matías Prats cantando el gol de Zarra. "Me acuerdo de cómo olía el pueblo", en referencia a Almox, en la provincia de Almería.

También recordó cómo Suiza empató a 2 con España, en el Mundial del 54 "con Kubala de delantero, Súarez, Di Stefano y Gento", y "nos quedamos fuera. Fue uno de los berrinches de mi juventud", confesó. También que para ahogar sus penas, se fue al teatro, a hacer de 'cla'.

En su libro, Arias también cita a Pedro Escartín, árbitro y seleccionador nacional que clasificó a España: "era un tipo 'sui géneris', un teórico del fútbol, un buen analista, el único árbrito que expulsó a Zarra". Y sus héroes no faltaron tampoco en la distendida charla: Di Stefano, "el mejor" -contó cómo lo fichó el Madrid y negó la tesis que sostiene que éste era el equipo del Régimen-, de Kempes, Maradona, Pelé, Cruyff o Zidane, "que bailaba ballet jugando al fútbol" y que tuvo un mal día el día que propinó un cabezazo al italiano Marco Materazzi: "probablemente, por eso Francia perdió", dijo. "Fue una pena que un jugador tan descomunal terminara su carrera así".

Sudáfrica fue otro de los temas por el que Herráiz le preguntó. El último Mundial supuso "poner literalmente a España en el mapa y mejoró nuestra imagen en el exterior", reflexionó.

"Messi es mejor que Morante de la Puebla"

La Roja -apelativo que confesó "no me cae mal pero no me parece el más adecuado"- es hoy una selección con jugadores "con más confianza que antes. Del Bosque ha creado un ambiente muy bueno. El pundonor lo han tenido siempre". A pocos días de que comience la competición en Brasil, Arias fue prudente: "el Mundial dependerá de ciertos detalles y de la suerte".

En el turno de preguntas, el exdiplomático respondió a curiosidades: por ejemplo, si es verdad que es mejor ser presidente del Madrid que ministro y realizó símiles entre toreros y jugadores: "Messi es mejor que Morante de la Puebla" y "José Tomás, una tarde que esté inspirado, podría parecerse a Pelé". La puntilla fue la pregunta del presidente de Siglo Futuro, Juan Garrido: "nunca hablas de tu etapa en el Real Madrid". No es por secretismo: Mendoza le 'acosaba' para que se fuera y el destino que le ofrecían como diplomático no satisfacía a sus hijos, entonces adolescentes. El Real Madrid era "mi religión blanca y acepté. Fue interesante conocer cómo es una máquina de hacer sueños pero el mundo de los directivos era un mundo de gente informal y la constante informalidad me sacaba de quicio".

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