Un viaje de ‘turismo sensual’ a Arbancón

El profesor José Antonio Pinel Martínez presenta este jueves (20 horas) en la sala multiusos del San José el libro ‘Pasión por la vida’.• El libro es un viaje futurista al Arbancón rural, una travesía virtual contada en 370 páginas que permite empaparse de los olores, las gentes y el paisaje de este pueblo de la Sierra Norte.


El cine y la literatura han recurrido a menudo al ejercicio de imaginación para describir qué pensaría un marciano si aterrizase en nuestro planeta. Lo que hace José Antonio Pinel Martínez (Arbancón, 1947) en su última novela, ‘Pasión por la vida’, se le parece demasiado, sólo que el marciano es un habitante de Madrid capaz de viajar de forma virtual a un pueblo perdido de Guadalajara, Arbancón, con el fin de empaparse allí de sus esencias: sabores, paisajes, olores y gentes, sobre todo gentes. 

El profesor Pinel acaba de publicar en la editorial alcarreña Aache este relato singular de 371 páginas que parte de una situación futurista pero que lleva a un viaje al pequeño pueblo de la Sierra Norte en un auténtico homenaje a la localidad que lo vio nacer y, de manera genérica, al universo rural castellano. “Tienes entre tus manos una novela de viajes”, avisan desde la contraportada del libro, una travesía que arranca “en los años quebrados del siglo pasado” y permite adentrar en “el siglo XXI cargado de expectativas y esperanzas”.  

‘Pasión por la vida’ contagia desde la primera página ese vitalismo que promete el título a través de una búsqueda de las raíces y de la autenticidad de la vida en los pueblos. Lo hace de una manera divertida, con un planteamiento disparatado que hace sonreír al lector en numerosas ocasiones. Lo que el autor viene a hacer en este inclasificable relato, y lo hace con una prosa impecable, es una invitación a recuperar todo el universo de sensaciones que el mundo rural ofrece a través de los sentidos.  

“Sin duda que el gran mérito del libro de Pinel radica en esta evocación de tiempos idos, presentados como una aventura asumible en un tiempo actual, incluso incrustado en vetas de un tiempo futuro, en el que se presumen momentos cruciales para la Humanidad a través de lo que en aquel sencillo lugar va ocurriendo (nuevas formas de transporte, acuerdos trascendentales para la naturaleza y su conservación), y en cuyo torbellino surge la memoria de otras historias que –no podía ser de otra manera- están entramadas con los amargos días de la Guerra Civil”, señala el editor del libro, Herrera Casado.  

De lo virtual a lo real 

El protagonista del libro descubre en una tarde anodina la posibilidad de viajar virtualmente a Arbancón, pero gracias a los adelantos de la tecnología, la oferta que se abre ante sus ojos (también para el resto de sentidos) resultará una experiencia real, paradoja con la que juega el narrador. De este modo, el lector, con el protagonista, viaja del futuro al pasado y de lo virtual a lo verdadero: todo un festival de sensaciones. 

Desde los primeros capítulos, Pinel deleita con los olores del cuero de los zapatos o de la matanza, los perfumes del pan recién hecho o del cabrito asado en el horno, aunque se detiene también en las formas armoniosas del rostro perfecto de una aldeana o en las muchas sensaciones que puede encontrar el viajero para alegrarse la vista, disfrutar escuchando y saboreando, en lo que, con un humor muy característico, el narrador llama “turismo sensual”. Las fiestas, los níscalos, las nieves y sobre todo las gentes, que el escritor perfila con maestría a través de su habla y sus costumbres, conforman los detalles sencillos y naturales de este viaje singular. 

Lo dice con acierto en el prólogo Benito Hergueta Barbero: “Retrata las vidas de las personas humildes del mundo rural con un cariño y delicadeza tales que hacen resaltar en la sencillez de su inmenso valor y conducen al lector a rescatar sus propias vivencias y a desear compartirlas con el otro en cualquier situación”. 

No es de extrañar que el lector, metido de lleno en delirios literarios y embriagado de sensaciones rurales, comparta incluso la solicitud que tendrá lugar de aquí a unos años para que la Unesco declare a Arbancón, para reconocimiento y mejor conservación, pueblo Patrimonio de la Humanidad. Ahí es nada. 

Pinel publica con éste su segundo libro dedicado a su municipio, después de ‘Arbancón. Historias, realidades e ilusiones de un pueblo’. Profesor de literatura, ha escrito algunos estudios específicos de literatura medieval y ahora jubilado se dedica a escribir y dirige en su localidad la compañía de teatro aficionado.