"Reportero en todas las guerras, para nada"

Fue reportero de guerra en prácticamente todos los conflictos del mundo, hasta Vietnam. El cerco a Saigón marcó un punto y aparte en la carrera de Manu Leguineche, que ha dejado reflexiones y respuestas sobre el periodismo, que merecen este resumen. Las que están, no son todas las que son, pero perfilan una forma de sentir una profesión que, no se cansaba de repetir desde hacía años, necesitaba mejorar.


"Reportero en todas las guerras, para nada". Así nos contó en una entrevista hace siete años cómo querría titular su propio perfil y así hemos querido comenzar este pequeño homenaje al "corresponsal de paz" que siempre quiso ser en realidad Manu Leguineche. De sus entrevistas, sus reportajes televisivos, sus homenajes, sus libros, se desprende que Leguineche fue reportero de guerra por pura curiosidad. Amaba la aventura y el periodismo honesto con los lectores, porque admitía que no se podía ser objetivo. En las charlas con colegas de profesión, nunca faltaban las preguntas relativas a su profesión -el periodismo-, un trabajo donde nunca le gustó mandar para salvaguardar un espíritu independiente, alejado de cualquier contaminación. Si había que ser crítico con el poder, eso era lo mejor.

He aquí un resumen de algunos de sus pensamientos:

Periodismo en guerra

Decía en 2010, en el documental 'Oxígeno para vivir', de TVE, junto a su amigo Enrique Meneses, que la profesión estaba falta de "estímulos". "El periodismo escrito se ha quedado relegado a un rincón. Tampoco existe mucho sentido de la aventura, las guerras ya no son guerras, son sucedáneos de guerras".

[Sobre los reporteros de guerra] "Hay una gran carga de vanidad y hay quien termina por no poder dejarlo".

"Estoy aquí para demostrar que las guerras se pierden".

"A mí me gusta mucho el periodismo porque me ha permitido no aburrirme. Si no pareciera presuntuoso yo diría que era un todoterreno, tenía que saber de todo, desde el PIB de Tanzania a la vida privada de la Callas. Y nunca contemplé la posibilidad de quedarme en un sitio: en periodismo tú sabes que a tu Redacción le importa un pito lo que dure más de 20 días".

"Joder, todo, todo ha cambiado. El periodismo ya no es lo que era. ¡Ahora los periodistas sólo toman agua! Y, de repente, me doy cuenta de que ya no hace falta ni ir a las guerras, yo que he hecho tantas". (2007)

"Los periodistas debemos estar con los que sufren la guerra".

Me apasiona el mundo. Siempre tuve esa necesidad de fuga. Conocí a otras gentes, otros mundos, otras maneras de ser; por eso decía que el camino más corto para conocerse a uno mismo es dar la vuelta al mundo. Hace años tuve una cura de humildad en la estación de trenes de Milán cuando al bajar leí: ‘Todos somos turistas". (2007)

El terrorismo nos ha acompañado toda la vida. Terrible, las muertes, la sangre, matar. Como soy un ingenuo tonto, siempre he pensado que viene lo mejor; he visto cómo todas las esperanzas se vienen abajo. Y yo estoy desolado. Yo soy del bando de los desolados”. (2007)

"[En las guerras], con el tiempo desarrollas un sexto sentido, lo que no te garantiza que vayas a estar a salvo. Pero es un fenómeno bastante extraño, intuyes que algo está a punto de ocurrir, siempre en los momentos más tranquilos. En mi caso, por encima de la seguridad domina la curiosidad". (1994).

"Tú escribe lo que veas que la historia ya dirá lo que ha pasado".

"He pasado por todo, pero contento a pesar de que la materia prima de todo eso, la guerra, es una  asquerosidad".

Guadalajara, su último hogar

'El Club de los Faltos de Cariño' y 'La felicidad de la tierra' fueron los dos libros escritos en Brihuega. Junto a Paco García Marquina, Pérez Henares 'Chani' y Pedro Aguilar escribió además 'La letra de los ríos'. En él, Leguineche redactó su 'Teoría del Tajo'. El río "sirvió también para los 'paseos' de la guerra civil, represalias de unos y otros. Los cuerpos iban a parar a la corriente, teñida de sangre", escribe.

La primera vez que Leguineche se instaló en Guadalajara fue en el pueblo de Cañizar, aunque fue Camilo José Cela quien le recomendó que se buscara un hogar mejor -la casa carecía de algunos elementos básicos de habitabilidad-. El Nobel conocía una casona en Brihuega, que había sido Casa de los Gramáticos en el siglo XVI, y que restauró Margarita de Pedroso, amor platónico del poeta Juan Ramón Jimenez. Hoy esa casa es su último hogar y da a una plaza que lleva el nombre de Manu Leguineche.

Nombrado Hijo Adoptivo de Castilla-La Mancha en 2007 e Hijo Adoptivo de la provincia un año después, estas son algunas de las frases que sobre Guadalajara escribió en 'La felicidad de la tierra':

"La Calle Mayor de Guadalajara viene a ser como la de Palencia, la que pinta Bardem en su película. Se diría que no ha pasado el tiempo por ella, territorio de chalanes y chamarileros, de cacharreros, aunque algunos comercios se modernizan. Esta calle tiene su encanto. Los martes, frente al bar Soria, se congregan labradores de los pueblos para comprar y vender, para informarse del precio del cereal; los ganaderos cierran tratos... los tratantes van al grano".

"Estos atardeceres son de tarjeta postal. Los que viven por aquí en general no los aprecian. Forman parte de sus vidas. La postura del sol marca de rojos y dorados toda la cordillera en forma de dientes de sierra- Hemos pasado de los colores crudos, abrasados, al diseño oscuro, a la silueta".

"A la 'finitiva', como diría Nino, después del bochorno rompió la tormenta. Es un consuelo abrir la puerta. Las gotas, gruesas como uvas, caen como una bendición sobre la baldosa. Me dejo empapar por la lluvia y aspiro el olor a tierra mojada. Tula, que estaba de excursión, entra en casa asustada por el espasmo de los truenos. He mirado hacia el cielo, a las nubes de estaño atravesadas por los vencejos. Ellos no le tienen miedo al padre trueno".

"El pan que en otro tiempo besábamos cuando se caía al suelo, el pan sagrado y bendecido. Es una pena que ahora se fabrique para los pueblos un pan apresurado, gris. Lo importante por lo general es que llegue a tiempo, de más o menos igual la calidad, la textura ¿Qué habrá sido de las viejas tahonas? Son raros los sitios en los que se fabrica el pan con el antiguo mimo, redondo, de harina poco cernida, levadura y sal. Los arrieros le daban pan con vino a las mulas, los pastores se metían en el zurrón media hogaza, un huevo frito, y un par de torreznos..."

"Guadalajara es la capital mundial del silencio".

El oficio: ser periodista

La gente me acusa de falta de ambición personal y no estoy de acuerdo. Hay otras maneras de demostrarla, aparte de ser director de un medio, tener un gran despacho y mandar mucho. Yo la canalicé viajando por el mundo y escribiendo libros”.

El periodismo de ahora es aséptico y desapasionado”, decía hace quince años en una entrevista.

Algunas redacciones parecen clínicas, los empresarios venden cubiertos y tazas y los periodistas están desorientados”.

 "Mi propósito era ser corresponsal de paz" (El Norte de Castilla, abril de 2007).

¿Periodista, reportero de guerra....? Me da igual que me llamen o no me llamen (risas). Pero nunca voy más allá del periodista que creo que soy.

"La vida puede dejarse reducida a lo esencial. Periodismo es eso, síntesis. A veces una síntesis tan obligada como esa del  papel del fumar. Pero a mí me basta. Con decirle que lo que aconsejo, cuando me preguntan algunos periodistas qué deben hacer, es que lean los periódicos. Es el único consejo que puedo dar de todas formas".

"La tecnología mejora las condiciones de trabajo del periodista. Habría que preguntar hace 40 años cómo se transmitía una crónica desde Saigón a Madrid. Con lo caras que  estaban las transmisiones... Para los que no teníamos dinero, era duro trabajar. No teníamos medios. Y no es por quejarme; si me ha ido muy bien así como me ha ido, pero... Es lo que aprendí  n la redacción de El Norte de Castilla. No sé mucho más".

[Sobre la carrera de Periodismo]  "... aparte de la bienvenida incorporación de la mujer, pues es una carrera que tiene una cierta fama de..., como diríamos,... de fácil, de carrera fácil, y así atiende a esos padres que quieren que el chico haga algo.  Está la presencia de la televisión y creo que falsamente los jóvenes fantasean con la carrera. Por algún lado se les seduce en esto y pican... Y luego las cuentas no salen como debieran salir".

"La curiosidad entre  algunos está a la baja. Y la curiosidad es muy necesaria, mucho". 

"A veces pienso que pertenecemos a una generación que no ha tenido maestros, excepto los que uno se hizo comprándose libros. ¡Te daban una pereza los maestros del régimen!"

"No se puede ser objetivo, pero sí honrado y jugar limpio con el lector.

"Si los periodistas nos ponemos a vaticinar, hacemos un papelón muy malo".

"¿El periodismo es literatura? Es una de las ramas del periodismo y es lo que algunos quieren, desean y hacen". (2008 Revista Tiempo).

La vida

Siento poca curiosidad por lo que no pase en este mundo y el cielo se puede ver con un catalejo. Aunque no hay que desdeñar experiencias nuevas, ésta no es de las que me atraen, porque ya hemos visto lo que hay más allá: un poco de polvo lunar y poco más que lleve a emprender el viaje. Al final, la vida se reduce a un pueblo como éste, castellano y hermoso, y una forma de vida como me gustan a mí las cosas: sencillas y cotidianas, sin hacer frente al tráfico de Madrid.

"Los paraísos perdidos no existen, querida. Es el viajero el que lo debe llevar dentro. He estado en el paraíso terrenal, en la aldea de Zayad, a orillas del éufrates, en el paraíso perdido de Milton, a los pies del árbol de la Vida. Y te aseguro que allí no corren ni la leche ni la miel. Cuando mi patria eran mis zapatos. La vida es lo mejor que se ha inventado, ¿para qué los paraísos?" ('El club de los faltos de cariño', 2008).