Pablo Carnicero publica su novela más 'feliz'

'Un tipo casi normal en una situación casi anormal' es el cuarto libro del alcarreño, que abandona esta vez la fantasía para pasar a una novela negra ambientada en parte en Guadalajara. • Autoeditada, confiesa que es la novela con la que más se ha divertido. Publicamos el primer capítulo de esta narración "desenfadada, pero seria".


 La escribió de un tirón, en apenas una semana, y se lo pasó fenomenal. Bastan los primeros minutos de charla con el alcarreño Pablo Carnicero de la Cámara para dejarse contagiar de la felicidad que le ha producido la escritura de la que ya es su cuarta narración larga, 'Un tipo casi normal en una situación casi anormal', con la que ha cambiado de género de la fantasía hacia la novela negra -sobre todo-, con otro mucho de 'road movie' y un homenaje incluido a la ciudad de Guadalajara, entre otras muchas cosas.

Miguel Herrero, el protagonista de este relato de poco más de 200 páginas, es un individuo un tanto peculiar (por eso es 'casi' normal), un tanto friki, con un pasado algo turbulento, que en el momento de quedarse en el paro recibe el encargo de un amigo de investigar la desaparición de una conocida común. Esta situación (casi anormal) va atrapando al protagonista, que muy pronto tendrá que enfrentarse no tanto a la resolución del caso como a la salida del embrollo en el que se ha visto envuelto.

"Me encanta la novela negra y me lo he pasado muy bien, disfruté mucho y lo escribí en una semana", confiesa visiblemente alegre Pablo Carnicero, al que el público guadalajareño conocía hasta ahora por su trilogía de 'El Mundo de las sombras', una literatura emparentada con los universos de Tolkien. Esta vez ha cambiado de tercio: "Soy deportista y me gustan los retos", explica aludiendo a otra de sus pasiones, el baloncesto, y defendiendo que los creadores deben apostar por un cambio de registro para "no caer en la repetición".

En la línea de algunos autores a los que admira, como Eduardo Mendoza o Camilleri, ha escrito un relato policiaco "desenfadado, pero serio". A lo largo de sus páginas ha mezclado componentes personales y locales como en una coctelera. Hay menciones continuas a canciones, hay elementos biográficos prestados al protagonista (como su afición a la gastronomía o al heavy) y contiene alusiones a la cultura popular, como un arranque que en algún modo recuerda a los divertidos agentes de tebeo de la TÍA, Mortadelo y Filemón.

Otra particularidad es la presencia reconocible de Guadalajara, que comparte escenarios con Madrid en un relato en el que hay un permanente ir y venir, al modo de una 'road movie'. "Quería hacer un homenaje a la ciudad con lo que me gusta". Así, hay episodios en la Avenida de Barcelona, en el centro comercial o en el parque de la Concordia, escenario, por cierto, del montaje fotográfico de Paul Rojas para la portada del libro.

La cuarta obra en tres años de Carnicero ya fue publicada en formato digital el mes pasado y sigue disponible en Amazon, pero ha salido este mes a la venta en papel, con una autoedición (en principio de 150 ejemplares) que está disponible por 13 euros en las librerías alcarreñas Valkiria, LUA y La ballena de los Cuentos. Se puede seguir todo lo relacionado con este libro en Facebook. Este escritor ha firmado también la trilogía 'Inmortal', 'El filo de la espada' y 'La guerra de las sombras'.


A continuación, el lector puede leer el primer capítulo, por cortesía del autor:

- Jefe, el viejo ya ha hablado. ¿Qué hacemos?
El interpelado gruñó. La palabra viejo le desagradaba porque le recordaba a él que tampoco era ningún jovencito. Apuró la cerveza, se limpió los labios con el dorso de la mano y clavó una mirada salvaje en el hombre que había terminado de hablar. Se encontraban en el interior de un pequeño despacho amueblado con sencillez pero con muy buen gusto. Giró levemente el sillón de cuero, cruzó las manos y sonrió.
-Dime, Salva.
-He apuntado el código de acceso – depositó un trozo de papel cuadriculado con una larga serie de caracteres escrito con la letra de un niño pequeño.
-Salva… -el tono de voz de aquel a quien había llamado jefe mostró una gran irritación. Su rostro se contrajo en una mueca de ira, pero logró contenerse.
Salvador Martínez, un hombre corpulento, de mirada noble pero algo ingenua, se estremeció; algo marchaba mal.
-Vuelve a hablar con el viejo –ordenó con voz más relajada.
-Creo que va a ser imposible.
-¿Por qué?
-Porque le he matado, como ordenaste.
La mirada del jefe refulgió. Su puño golpeó la superficie de la mesa con rabia.
-¡Eres un estúpido! –bramó.
Se incorporó y mostró el pedazo de papel garabateado.
-¡No tenemos nada! –gritó con más furia aún.
-Le he obligado a escribir el código tres veces seguidas, y no ha fallado ni una sola vez –se defendió Salva-. No ha podido inventarse un código tan largo.
-¡Nada!, aunque el código sea cierto, estamos igual que al principio solo que la única persona que nos puede dar la información está muerta.
-Pe.. pe.. pero… ¿Qué información?
-El disco está oculto en la cámara de seguridad de un banco, cerrado con llave y protegido por una contraseña secreta –bajó el tono de voz, pero su rostro se había congestionado por la rabia-. ¡Pero no sabemos ni de qué banco se trata ni dónde ha escondido la llave!
Salva comenzó a temblar aterrorizado.
-Jefe… habérmelo dicho… me limité a arrancarle el código y después le rompí el cuello…
-¡Te dije toda la información! ¡TODA!
Salva comprendió que había metido la pata hasta el cuello. Y lo mejor sería no seguir hablando, porque se la podrían arrancar de cuajo.