"Veo a la Biblioteca sin rumbo, necesita ya un director"

La Asociación de Amigos de la Biblioteca rindió homenaje a la que ha sido directora del centro durante tres décadas, Blanca Calvo. • Un concierto de música con 'mensaje' y la entrega del carné a la bibliotecaria, que no lo tenía, culminaron el acto. La homenajeada recordó anécdotas con escritores, el traslado de los libros a Dávalos hace casi diez años y reivindicó la figura del director, que hace falta como "el capitán en un barco". Calvo criticó también que "desde Toledo" hayan acabado con las donaciones de libros, iniciativa popular que servía para ampliar fondos y hacer el mercadillo solidario.


Blanca Calvo, exdirectora de la Biblioteca Pública de Guadalajara, reapareció ayer en Dávalos, de la mano de la Asociación de Amigos de la Biblioteca, en el que fue el primer acto de este colectivo que 'disfrazó' de homenaje su primer 'Encuentro con el Autor'. Calvo, dijeron en la presentación, es la "autora principal de una historia", la suya propia, la de una bibliotecaria que, desde Mahón (Menorca), terminó en Guadalajara, dirigiendo su Biblioteca, "viviendo en un palacio", el del Infantado y concibió la lectura como "nexo" de "amas de casa, niños, señores que tenían que llenar sus tardes, jóvenes...". Blanca Calvo ha conseguido, además, que "la ciudad se disfrace" cada verano, "y eso que no es carnaval", gracias al Maratón de Cuentos.

Con elogios de este calado vivió ayer su homenaje, visiblemente feliz, la bibliotecaria, que al final devolvió el cariño: "si alguna vez tuve dudas de que esta ciudad era la mía, hoy ya no las tengo. Os quiero".

Entre el público que abarrotó el patio de Dávalos se encontraban numerosas personalidades del mundo de la cultura, desde la concejala, Isabel Nogueroles, hasta el poeta Francisco Marquina; el cronista oficial de la provincia, escritor y editor, Antonio Herrera Casado; el cronista de Humanes, Francisco Lozano; el diputado regional Antonio Marco, ex compañeras de Calvo en la biblioteca y muchos miembros de los diferentes clubes de lectura y técnicos de la Biblioteca. No hubo representación por parte de las dos administraciones directamente implicadas en la gestión de estas instalaciones, la Consejería de Cultura y el Gobierno central.

Amores correspondidos

"Mi cabeza se resiste a la despedida", confesó Calvo al inicio de su intervención. "En mi caso, va más despacio el alma que el cuerpo y estos actos demuestran un cariño que no me merezco, se me hacen extraños".

Dedicó entonces unas palabras regadas de recuerdos personales y profesionales, en las que subrayó el cariño de los guadalajareños por su Biblioteca y una imagen que, dijo, simboliza todo esa admiración y amor por esta institución: la larga cola de vecinos que aparecieron un caluroso día de julio de 2004 para participar en la cadena de 1.001 libros que simbolizó la mudanza de la Biblioteca Pública del Palacio del Infantado al Palacio de Dávalos y que Calvo invitó a ver en Youtube.

"Todos estaban ahí por el amor a la biblioteca" y es una imagen que "difícilmente se puede ver en otras ciudades pero sí se puede dar en Guadalajara", puntualizó.

Calvo confesó que el amor de los guadalajareños por su Biblioteca responde a que "es un lugar cordial de encuentro, de por sí las bibliotecas son lugares amables", y a que "el Palacio del Infantado le dio mucho a la Biblioteca". Recordó también tiempos mejores, cuando las administraciones "dieron mucho dinero a la cultura, aunque no tan deprisa como queríamos los bibliotecarios", y subrayó la labor tanto de los equipos humanos, que han trabajado "con un vista al frente y un objetivo común"; del Seminario de Literatura Infantil y Juvenil y el apoyo de los medios de comunicación.

"La gente ha acogido la biblioteca con tanto cariños porque la admiraba y la admiración es la base del amor", añadió.

Personas importantes

En su discurso, Calvo recordó también a personas importantes vinculadas a la Biblioteca Pública como la recientemente fallecida Pilar Sánchez-Lafuente o la bibliotecaria y archivera Juana Quilez, la primera directora de la Biblioteca que consiguió la 'cesión' del Palacio del Infantado al Estado a cambio de que el edificio se dedicara a uso cultural, algo determinante para Calvo, defensora de una Biblioteca pública, cercana, con capacidad de adaptarse a los tiempos e innovadora en muchos aspectos. A nivel mundial, por el Maratón; a nivel nacional, por la creación de los clubes de lectura, que ahora existen en muchas Bibliotecas de España, porque fue de las primeras que se automatizaron en los años 80, de las primeras que organizaron pequetecas para bebés de 0 a 3 años y la primera que enviaba a casa el carné de socio a los recién nacidos.

En el acto, también hubo anécdotas y recuerdos: al escritor José Luis Sampedro, autor de 'El río que nos lleva' -"recuerdo que cuando le hicimos Socio de Honor lo recibió como si le hubiera hecho Caballero de la Legión francesa"-; al dramaturgo nacido en Guadalajara, Antonio Buero Vallejo -que subió a mi casa a cenar y mi perro afgano se había hecho caca en medio del vestíbulo, aunque no era habitual, y él se río" ante tal escena; de la también escritora y periodista Rosa Montero -nerviosísima ante la presentación de su libro 'La hija del caníbal'- y de tantos otros, como Álvaro Pombo, que quedó fascinado ante "la sensibilidad de Pilar Zori y terminó dialogando sólo con ella"; el disfraz de Hans Christian Andersen del director de Fuegos Fatuos, Fernando Romo, o el actor Denis Rafter, que quiso disfrazarse de Dickens, ante la mirada estupefacta de muchos pequeños.

También quiso acordarse Calvo del poeta Miguel Alonso Gamo, conocido literariamente por el pseudónimo Ramón de Garciasol, cuyo centenario de su nacimiento se ha celebrado hace apenas unos días: el cronista de Humanes, Lozano Gamo, entregó a Calvo el libro publicado sobre este poeta, editado a propósito de esta fecha. Calvo recordó cómo participó en el acto de despedida de este poeta, cuyas cenizas fueron lanzadas desde un puente sobre el Sorbe, elegido por el propio escritor, y su gran inteligencia, que le permitió venir con una beca a estudiar al Brianda de Mendoza; también, su amistad con Buero y con Cela.

Reivindicación en la despedida

"Yo me marcho pero os quiero pedir una cosa: que pidáis que venga un director porque me da mucha pena verla así. No sé por qué no se previó eso porque los centros sin cabeza son centros difíciles y se pueden deteriorar".

En este sentido, ofreció algunas muestras de disgusto, como que ya no se permitan recoger donaciones "porque alguien en Toledo lo ha decidido así", cuando "eran importantes" porque con esos libros se organizaban "los mercadillos" y otros, "se quedaban aquí", a disposición de los muchos usuarios. E insistió: "una Biblioteca necesita un director como un barco necesita un capitán. Sólo espero que no tarden lo que me dijeron a mí, seis meses o más. Si hay director, vendré más cómoda porque habrá una ruta, aunque sea diferente a la mía".

En el mismo sentido, reveló que están interesados en el puesto el director de la Biblioteca de Ciudad Real y la directora de la de Cuenca. "Yo he estado en Toledo (Calvo fue consejera de Cultura) y sé que las cosas se pueden hacer si se quiere" y que se puede hacer una convocatoria para sacar la plaza.

El cantante Manuel Millán clausuró el acto con un recital poético musical donde, rasgando su guitarra, sonaron algunos poemas clásicos musicalizados por Paco Ibáñez y que él recuperó para esta ocasión. 'Como tú', de León Felipe; 'La poesía es un arma cargada de futuro', de Gabriel Celaya; 'Palabras para Julia', de José Agustín Goytisolo y 'Gracias a la vida', de Violeta Parra.

Tras el recital, Blanca recibió el carné de la Biblioteca de regalo, algo paradójico ya que confesó que nunca había tenido físicamente el carné pese a que ella era socia porque sus datos "están en el ordenador", ya que cuando la Biblioteca se automatizó fueron los trabajadores de Dávalos los primeros que introdujeron sus datos a modo de prueba.

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