Y el Maratón escribió su 'Colorín Colorado'

Fin a la 22ª edición del Maratón de los Cuentos, con 878 historias contadas de la mano de cerca de 1.400 narradores, algo menos que en la pasada edición. • La clausura contó con músicos y exmiembros de la Banda Provincial que pusieron el colorín colorado a ritmo de pasodoble, boleros y música de Abba. •  El paleontólogo Juan Luis Arsuaga impartió una conferencia sobre la evolución humana en forma de rápido cuento.


El 22º Maratón llegó a su fin después de 46 horas ininterrumpidas en los que 1.382 narradores contaron 878 cuentos. La sesión del domingo arrancó de madrugada después del turno de los narradores participantes en el taller 'En busca del fuego de las historias' y los que compusieron en esta edición el Festival de Narración Oral. Un momento mágico seguido por un Patio de Leones generoso en público, al que siguió la intervención de los artistas de calle como Mike Dos Perillas o José Campanari. La noche fue de los incondicionales y los que querían repescar pines. También de clubes de lectura y de ensayo. Ya por la mañana, fue el turno de los más pequeños. De las pequetecas.

El remolino de menudos cuentistas inunda el Patio del Palacio. Madres, padres y abuelos cuentan con sus niños. Los niños del parque, los que aún son bebés, los ilustradores, los Amigos del Moderno que transformaron su reivindicación en cuento... El tramo final lo abrió Miguel de Lucas, Dr. Sapo, con su canción cuento 'Rogelio el Caracol' y un ¡viva el Moderno!; el Coro Novi Cantores dirigido por Nuria Matamala, que emocionó al auditorio con dos piezas corales y finalmente, miembros del Seminario de Literatura Infantil y Juvenil, que regalaron un 'policuento' -así lo definieron- tejido con "principios, mediados y finales" de cuento. Fueron reflexiones sobre su poder sanador e imaginativo porque en un cuento "cuando se dice que se quedó de piedra es que se quedó de piedra realmente"; porque en un cuento se viaja, se sueña, se fabula, se viven miles de vidas, se conocen ogros, gnomos, hadas y seres encantados, porque en los cuentos habita la poesía, también el amor. Realmente un elogio al Maratón, que llevan 22 años organizando.

El colorín colorado lo pusieron músicos y exmúsicos de la Banda Provincial, ya en el zaguán del Palacio, repleto de espectadores. Sonaron pasodobles, boleros como 'Solamente una vez'; un popurri de los suecos Abba donde no faltaron 'Mamma mía' o 'Dancing Queen' y 'Amor de hombre', intermedio de la pieza 'La Leyenda Del Beso', que inmortalizara Mocedades. Y mientras la música amansaba las mentes llenas de tantas historias, el Patio de los Leones iba recuperando su estética. Las sillas de los que 46 horas habían estado escuchando historias habían desaparecido, a la espera de una nueva edición, la vigésimo tercera, que se empieza a preparar desde ya.

 

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Fotos: E.C.

Érase una vez cuando el tiempo era un niño...

La evolución humana, como si fuera un cuento. El paleontólogo Juan Luis Arsuaga, codirector del yacimiento de Atapuerca, ha sido uno de los invitados este domingo al Maratón. Precisamente Atapuerca fue, el pasado fin de semana, parada del proyecto 'Historias de cueva en cueva', en el que se enmarca el 22º Maratón. Esta mañana, en el salón de actos del Infantado, la visita se ha devuelto en forma de conferencia, un interesante cuento sobre la evolución humana, despojado de tecnicismos "sin perder rigor" y de "manera más sugerente". Arsuaga admitió que "hay que aprender de las técnicas de los cuentistas" para contar "nuestra historia".

Los protagonistas, en la evolución, "no son duendes sino depredadores, presas, gases, planetas, volcanes o placas tectónicas". La historia bien podría empezar en el Mioceno, "hace mucho mucho tiempo, cuando el tiempo era joven, cuando el tiempo era un niño".

Arsuaga ha acompañado su explicación con imágenes, escenas de la prehistoria de las que se ha servido para reflexionar sobre los mitos y la importancia de las leyendas: "lo fundamental es que explican cómo funciona el mundo, el origen de las cosas y estos mitos no pueden ser alterados porque entonces se altera la historia", ha dicho. La explicación racional -la de un arqueólogo, por ejemplo- y la mítica -la de un cuentista- coinciden porque ambos "buscan razones para el origen y el funcionamiento del mundo".

En esa prehistoria, "nuestra especie no está sola. Se relaciona con vínculos de parentesco y descendencia". Los aspectos los dividió Arsuaga entre los "más simiescos" y "los más artistas y los más inteligentes". La historia científica asegura que "nuestros parientes son los chimpancés", con los que compartimos muchos genes y "que nuestros antepasados fueron los australopitecus", como Lucy, "nuestra tatarabuela", una hembra de esta especie. ¿Eran pequeños?, ha preguntado Arsuaga al auditorio. Con 1,30 de estatura el macho y 1 metro la hembra, eran "normales". "Los gigantes somos nosotros, por alguna extraña razón que luego explicaré", respondió.

Los australopitecus no contaban historias pero sí tenían una historia apasionante. En aquella época, ellos no eran cazadores sino presas. No podían vivir fuera de la selva. Y lo que ocurrió en esta historia es que el clima cambió y la selva se hizo cada vez más pequeña. Cada vez llovía menos, era todo más árido y eso provocó el agotamiento de la especie. ¿Por qué no seguimos viviendo en esa selva? "Porque a alguien, estoy convencido de que fue una hembra", se le ocurrió golpear dos piedras y hacer un filo cortante, "una estructura no biológica sino tecnológica" que les convirtió en cazadores. "Se internaron cada vez más en las praderas" y corrieron otra suerte. El invento del 'cuchillo' provocó que "nos hiciéramos gigantes". Son "las botas de 7 leguas, como las del cuento", dijo Arsuaga, que permitieron que "ampliáramos la zancada, recorrer más espacio con menos gasto energético".

No sólo cambió el clima, también lo hizo el organismo. Se ganó en cerebro y se recortó en tripa. Eran "más parecidos a nosotros". Y andando, andando llegaron a Atapuerca.

La aparición del homo antecessor

El descubrimiento de una mandíbula de 1.300.000 años supuso toda una revelación. Es uno de los fósiles más antiguos de Europa. Pertenecía a un 'homo antecessor' -así lo denominaron-, los primeros exploradores del continente. En Atapuerca, se introduce entonces un "elemento de maldad, que tienen todos los cuentos" porque allí se sabe con certeza que hubo canibalismo. La Sima de los Huesos atesora "la mayor colección de fósiles humanos de la historia".

Respecto al origen del lenguaje, "si les oyéramos hablar, los sonidos serían identificados como humanos", aseguró Arsuaga. En Atapuerca, hay huellas también de que iban ganando en piedad, en respeto, en veneración a sus muertos. El final de la historia es la de los neandertales, "que es el que más excita nuestra fantasía", dijo.

Arsuaga mostró también la imagen de la primera Eva, una Eva mitocondrial -una hembra bosquimana, embarazada-, que le sirvió para referirse a "nuestro origen evolutivo, que está en Africa" y advirtió que en materia de arte, los neandertales cultivaban el "realismo mágico" y no el "arte fotográfico". El co-director de Atapuerca también revivió por unos momentos el encuentro amable -aunque la historia atestigua lo contrario- entre el neandertal y cromañón, que se produjo durante algunos miles de años, y al "que me hubiera gustado asistir".

En estas dos especies está el quid. ¿Quiénes son los primeros artistas: los primeros cromañones o los últimos neandertales? La duda queda. Lo más interesante, no obstante, es que "las figuras a cuyo lado contaban las historias, se han conservado y han llegado a nosotros". Eso implica, para Arsuaga, la clave de todo: "si somos capaces de mantener las leyes, las fuerzas que crearon el origen del mundo y que lo mantienen en perfecto equilibrio de funcionamiento, si las respetamos, el mundo seguirá en orden y el resto de criaturas podrá convivir en paz".


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