Marquina y su alter ego

El poeta Francisco G. Marquina presentó anoche en la sala Tragaluz su último poemario 'Esto no es una pipa', Premio Internacional Gerardo Diego. • El público llenó la sala para arropar a un escritor que desprende gran sentido del humor y sensibilidad. • El poeta José Luis Morales analizó con brillantez la obra de Marquina y Garrido definió a una figura "multiusos", que "es buen consejero, tierno, cariñoso...".


Avisamos. El último poemario de Francisco García Marquina, con el que ha ganado el Premio Internacional de Poesía 'Gerardo Diego' del Gobierno de Cantabria, no es un diario, ni tan siquiera una pipa -ya lo dice el título-. Tan sólo un guiño al pintor Magritte y un reclamo, un slogan para deleitar al jurado al que intentaba atraer para que posaran sus ojos con atención en sus páginas. "Pura estrategia", lo llamó anoche en la presentación de su libro, organizada por la Fundación Siglo Futuro. "Bastante tengo yo ya con llamarme García", apostilló arrancando sonrisas. Ironías aparte, la jugada le salió bien y ganó el referido certamen. Lo hizo, según el jurado presidido por Jaime Siles, por haber escrito un "libro innovador, que puede gustar a cualquier lector".

'Esto no es una pipa' (Ed. Desvelo, 2013) es un libro de reflexiones, de vivencias, donde "hablo para mí", sin ser "un canto autobiográfico", más bien a un alter ego -añadimos nosotros-, que se asemeja sensiblemente al propio Marquina. Este biólogo contemplativo estuvo acompañado de otro poeta, Jose Luis Morales, profesor, licenciado en Filosofía y Letras, coordinador de antologías varias de poetas como José Hierro o Gerardo Diego y ganador, entre otros, del Premio Blas de Otero o el Internacional Miguel Hernández.

"Es un poeta de altura", dijo Morales de Marquina, "que no es de la generación del 50 sino, como dice él, de generación espontánea". Es "brillante, honesto, inteligente..." y ha escrito "un soberbio libro" de 59 poemas, que comienzan, en su mayoría, con "un tono melancólico cercano a la luz", añadió Morales. Componen no un dietario, ni un diario, "cualquier diario siempre es una falsificación", diría después Marquina, "hasta la propia memoria siempre es falsa...". Son sólo reflexiones, "un prolongado rastreo del yo", finiquitó Morales.

Cedió el paso entonces al protagonista de la velada, un Marquina simpático que arrancó más de una carcajada al público -la sala Tragaluz se llenó-. "Yo mismo me voy a hacer las preguntas", predijo, empezando por un coloquio que, en realidad, fue un monólogo: ¿se puede hacer poesía en tiempos de turbación? No son malos tiempos para la lírica, concluyó. La poesía "tiene un doble valor" en estos momentos porque "da voz a las reclamaciones y reivindicaciones" y porque "crea un ambiente que nos libera de la tiranía del telediario", aunque "hay que tener una cierta dosificación".

Marquina, que reclamó la búsqueda "del compromiso humano" por encima "del compromiso político", se definió como "un escritor de poesía más que poeta" y "siempre un novel, no un consagrado, afortunadamente" porque "eso me obliga a dejarse la piel en cada libro. Escribo como si fuera la primera vez y la última de mi vida".

No se envanece, por eso, de haber ganado el Gerardo Diego de Poesía, "los premios son una lotería", aunque "tampoco me deprimo cuando no los gano".

Los poemas de 'Esto no es una pipa' son cortos, intensos, evocan la casa de su niñez o paisajes de Llanes, Lisboa o la hoy encharcada Praga. Recrean desayunos de amor y admiten una cosecha ardiente de fracasos, amores ocultos, no confesados "por si alguno quisiera darte alcance". Lo que guarda son palabras que dan fe de lo que ya no existe.

Marquina, biógrafo de Camilo José Cela, a quien le unió una íntima amistad, que continúa hoy con Marina Castaño, llegó a tierras guadalajareñas y se quedó: primero en Caspueñas, en un molino donde además creó una piscifactoría donde criaba salmones -además de periodista y escritor, es biólogo-. Es autor de 'Retrato de Camilo José Cela', editado en Estados Unidos por la Universidad de Boulder, aunque la primera biografía que realizó fue 'Cela, masculino singular'. Al Premio Internacional de Poesía Gerardo Diego se suma el Tardor de Poesía, ganado en 2011 por su libro 'Cartas a deshora', por citar dos de sus galardones.

El presidente de la Fundación Siglo Futuro, Juan Garrido, le definió en la introducción del acto con una larga lista de epítetos: enamorado, enamoradizo, de buen comer, tierno, cariñoso, buen consejero, multiusos... a su lado Marquina, con su "camisa de estilo palmero, a lo Enrique Morente" aguantaba el tipo -a veces, sonriendo-. Los sonrojos se los guardó a Garrido para el final, al leer algunos poemas inéditos, pactados desde el principio: "¿quién no ha tenido una novia de verano?", preguntó-, dedicando un episodio veraniego a Juan Garrido, "seductor nato".

Marquina entonces desplegó su ser romántico, escondido entre tanta ironía: "Necesitaba amar de tal manera, que inventé lugares en los mapas... nos amamos en serio con un vals de mentiras".

 

Artículos Relacionados