"Nunca he editado tonterías aunque se las pagara el autor"

"Hay menos interés por los libros", dice el Cronista Provincial de Guadalajara. Antonio Herrera Casado cumple 25 años y 500 títulos al frente de Aache Ediciones, que lanzó por el gusto de escribir, su espíritu historiador y "su compromiso como Cronista". •  En esta entrevista, habla de las novedades del sello, de la revolución que ha supuesto internet en detrimento de los libros, para los que se necesita tiempo y abstracción. El placer de sentarse a leer es "algo que no debe perderse", dice. • Como editor, critica las dificultades de los sellos pequeños, donde los autores se pagan sus propios libros. Todo lo contrario que ocurre con las grandes editoriales, donde hay algunos premios prestigiosos que, asegura, se dan a dedo.


Antonio Herrera Casado creó hace un cuarto de siglo la editorial Aache. No es un sello al uso. No hay novelas de intriga, aunque sí romanticismo porque el catálogo está lleno de ensayos y trabajos de investigación, fruto de la querencia por esta tierra y de la paciencia de escritores que escudriñan la historia local, la de la provincia, para dejar testigo escrito del pasado de Guadalajara. Del arte o las costumbres, como ocurre en una de las novedades que ha presentado recientemente la editorial en la Feria del Libro.

El profesor José Luis García de Paz ha ahondado en la feria de las mercaderías de Tendilla. El propio Herrera Casado ha firmado ejemplares de un nuevo título: 'Arte y humanismo en Guadalajara', un estudio de las pinturas que pueblan los techos de las salas bajas del palacio del Infantado, conocidas como las Salas del Duque. Herrera Casado aporta un paseo sala por sala, y los significados de esas pinturas, por sí mismas y en el contexto general de un programa humanista dictado por el quinto duque del Infantado y sus cortesanos en el último cuarto del siglo XVI, pintado todo por Rómulo Cincinato.

Este año también ha sido novedad el libro de la historia de Yebes, de Aurelio García López y el de la historia de Alustante, que se presentó este verano. Juan Pablo Herranz ha escrito una "fabulosa" historia de Orea y López Sotillo otra sobre Valdesaz y San Macario, "su patrón, una historia muy bonita, que se presentará a finales del mes en el pueblo". Se trata de un libro "curioso, muy documentado, con muchas preguntas iniciales y suficientes respuestas finales. Un libro de investigación, en el que ha puesto muchas horas, mucha pasión, y todo su bagaje de intelectual", explica Herrera Casado.

Jesús María López Sotillo "toma la lupa y examina un aspecto del lugar donde sus mayores vivieron durante siglos, para tratar de explicar la razón de una serie de leyendas que nadie ha llegado a aclarar nunca. Esas leyendas, cifradas en un solo motivo, vienen a referirse al patronazgo de San Macario sobre Valdesaz", un santo al que "los santorales al uso colocan en el Egipto cristiano de hace 15 siglos, patrón de la villa durante generaciones, hasta el momento en que aparece un anacoreta que vive en el término, y al que se se le hace patrón, con el mismo nombre, pero con distinta biografía".

"Es difícil mantener el ritmo de edición", asegura el Cronista Provincial: han sido casi 500 títulos en 25 años, una media de 20 libros por año. Ahora, "hay menos interés por los libros, la crisis llega a todo", dice tras el mostrador del stand de la Feria del Libro. Ya se ha jubilado como otorrinolaringólogo y se dedica con más brío a la labor de Cronista, de historiador, de editor -es, además, secretario de la Asociación Castellanomanchega de Editores-.

Hay menos interés por los libros. Lo dice tajantemente...

Sí, sí. Lo veo porque hay un mayor interés por otros medios audiovisuales. Hoy en día la gente que quiere divertirse o entretenerse se va a ver una película, la tele, un espectáculo... la gente que quiere informarse tiene internet... es wikipedia, google, lo que sea, pero la información brota de ahí... y la idea de sentarse a leer una novela, requiere tiempo y un aislamiento mental y para informarse sobre algo, ya sea de la provincia o de la geografía de Africa, pues lo tiene de otra manera. Por tanto, el libro está tocado.

Se requiere tiempo para leer. Esa necesidad de tiempo no va en consonancia con una sociedad llena de prisas.

Es indudable. Bromas que surgen, también en internet: el abuelo nos ha dicho que nos va a contar cuentos, como una cosa excepcional, porque ahora a los niños no se les cuenta cuentos, se les lleva a un cuentacuentos pero su abuelo no se los cuenta. Antes, la única fuente eran los abuelos. Ese es un ejemplo de cómo la sociedad ha cambiado. Y la fuente de información también. Pero yo siempre opino, como mucha gente, que el placer que supone sentarse en tu sillón a leer un libro y meterte en él, es algo muy interesante, que no se deberá perder.

¿Qué aportan los libros que edita Aache?

Los libros que hacemos en Aache tienen el mismo interés que tenían hace 25 años, dar a conocer la gran riqueza histórica, monumental, paisajística, de personajes, ambiental.... que tiene Guadalajara. Los 10 o 12 primeros los escribí yo, como una forma de dar salida a unas ganas que tenía yo por escribir y por otra, de cumplir con un compromiso al hacerme Cronista Provincial hace 40 años y dar a conocer, divulgar. Pero luego empezaron a escribir otros y ahí estaba yo dispuesto a editárselo a los otros y este mecanismo ha funcionado muy bien.

Son, la mayoría, trabajos de investigación...

La mayoría sí, aunque hay algunos... tengo una colección que se llama Letras Mayúsculas, que es una colección de expresión y, por lo tanto, de creatividad literaria. Hay novelas, ensayos, y algo de poesía. Creé una colección de poesía que se llama Doña Cadima, un poco por alusión a Villacadima, y ha llegado a tener 5 o 6 títulos, que no está mal porque la poesía, hoy en día, no se vende y sólo la lee, casi, el que la escribe. Guadalajara, hoy en día, tiene gente que escribe pero los cauces para que un libro salga son cada vez más escasos. Si hablas con autores vivos, están quejosos porque las editoriales no les apoyamos, no digamos ya las instituciones, esas no apoyan a nada, pero las editoriales privadas viven de vender libros y si no venden, no los hacemos.

Hace años se trató desde la Asociación castellanomanchega de editores, que seremos uno o dos por provincia, proponer a la Junta no un premio como tal, sino que apoyaran comprando libros de autores locales, a la gente que escribe y que tuviera cierta calidad, que yo nunca he editado tonterías, aunque se lo pague el autor. Todo lo que se edita hoy en día, es porque se lo paga el autor. En las grandes editoriales, la situación es al revés.

Es el editor quien le encarga el libro al autor.

Eso lo hace Planeta, para qué vamos a seguir con historias. El Premio Planeta se lo da a un autor que la editorial ha decidido, a cambio de que escribas un buen libro, claro. A Camilo José Cela le dieron el Premio Planeta y le encargaron una novela y cuando él dijo: yo no estoy ahora para escribir novelas, le dijeron: no te preocupes, te damos una, de todas las que se han presentado. Y le dieron una, de una gallega, 'La cruz de San Andrés'.

Polémica que acabó en juicio, por cierto.

Claro, la señora que se había presentado el año anterior con aquel libro, vio que era lo que había firmado Camilo y le demandó porque su marido era abogado y aquello terminó en agua de borrajas. Al final, no pasó nada. Pero destapó lo que hay detrás. La editorial se junta y piensa: ¿a quién le damos este año el premio? Tiene que ser alguien muy mediático. Eso se busca. Casi siempre en el Planeta, el premio se da al consagrado, aunque siempre se ha dicho que el auténtico ganador es el segundo, que sí se lo ha currado antes y se ha presentado.

En Guadalajara, ¿hay cantera?

Hay gente dedicada a la investigación de pueblos e historias, a la creatividad, pero hay poco porcentualmente: unas cien, ciento cincuenta personas, para una provincia de 250.000 habitantes. 

Si tuviera que elegir uno o dos títulos de Aache, ¿con cuáles se quedaría?

Todos los libros son como tus propios hijos... pero uno es la 'Guía de Viaje a la Alcarria', de Paco García Marquina, es un libro magnífico, de investigación, de viaje, de conocer a Cela, la provincia... está muy bien; y otro muy interesante, es el del patrimonio desaparecido, de José Luis García de Paz porque es un libro de una gran investigación y a todo el mundo le ha encantado. Del primero no hicimos reedición pero del segundo, sí.

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