"Me jubilo, pero seguiré vinculada a la Biblioteca"

"Soy incapaz de verme al día siguiente pero ya se irá haciendo. Para llenar una cosa tiene que estar primero vacía y para eso, es mejor tener 65 que 70, que no tienes tanta energía". • Creo que este es un momento semejante a cuando vine a Guadalajara, de cambio y de tener que aprender a vivir de nuevo una cotidianidad". "A la biblioteca tengo que seguir vinculada siempre porque ha sido mi vida pero tampoco quiero ser un fantasma para la persona que venga a ocupar la dirección".


La directora de la Biblioteca Pública, Blanca Calvo deja hoy la Biblioteca Pública después de 32 años y medio de trabajo. Confiesa que su intención era seguir dirigiendo la biblioteca hasta los 70 pero una ley de la Junta de Comunidades no le permite prorrogar su trabajo. Dice que, en el futuro, seguirá ligada al Maratón de Cuentos, que le gustaría seguir coordinando el Club de Lectura que dirige actualmente y dedicarse a labores de voluntariado cultural.

En esta entrevista habla de su viaje a Sudáfrica, para coordinar una de las actividades del proyecto 'Historias de cueva en cueva' del Maratón de los Cuentos, de Jose Luis Sampedro, de cuya muerte se enteró en el país africano -"Me dio mucha pena su muerte. Ha sido un modelo en muchas cosas y siguió siendo un modelo en la muerte. Qué personaje tan extraordinario!", dice- y de la buena sensación que le dejan sus 30 años al frente de la Biblioteca. Lo mejor ha sido la respuesta ciudadana. No lo duda.

Eligió el Día del Libro para anunciar que se jubilaba.

Me gustó despedirme en un momento lógico.

Se va a los 65...

El 26 de agosto cumplo 65 años. La verdad es que hasta hace poco tiempo pensaba prolongar hasta los 70 porque tengo una amiga, que es bibliotecaria, y me ha servido de modelo en muchos momentos de mi vida, y estuvo en activo hasta los 70, era la directora de la biblioteca de Las Palmas y lo hizo fenomenal hasta el final y a mí me gusta mucho mi trabajo, pensaba hacer lo mismo. Nunca me lo había cuestionado pero este verano el Gobierno regional sacó una ley que no deja prolongar, sólo en casos muy excepcionales, a personas que sean imprescindibles y se consideraría cada caso uno por uno.

Me pilló de improviso, estuve dudando, pero me he dado cuenta de que en los momentos importantes de la vida no puedes dejar la decisión en manos de otro y no me apetecía que nadie lo decidiera por mí, estar esperando si me dejaban o no continuar e, igual que he procurado manejar las riendas en todos los momentos importantes de mi vida, pues en este, que es uno de los más importantes, quiero ser yo quien elija. Me someto a las leyes de la biología, hay que aceptarlo... ahora mismo soy incapaz de verme al día siguiente pero ya se irá haciendo porque para llenar una cosa tiene que estar primero vacía y para eso, es mejor tener 65 que 70, que no tienes tanta energía para empezar una nueva etapa.

Y en esa nueva etapa....

No sé cuál será porque mira, de la misma manera que vine a Guadalajara sin saber cómo iba a ser mi inmediato futuro pues... lo mismo. Creo que es un momento semejante, de cambio y de tener que aprender a vivir de nuevo una cotidianidad y es mejor a los 65 que a los 70.

¿Seguirá vinculada a la Biblioteca?

A la biblioteca tengo que seguir vinculada siempre porque ha sido mi vida pero tampoco quiero ser un fantasma para la persona que venga a ocupar la dirección. Cada uno tiene que tener libertad total no sólo física sino psíquica y tener un fantasma por ahí, puede ser muy perjudicial. No me gustaría dejar el Club de Lectura que coordino, llevo con él mucho tiempo. Si alguna vez la biblioteca me necesita o quien la lleve, me llama, me tendrá disponible pero no voy a ser yo la que voy a estar aquí incordiando.

Sí que quiero dedicarme a tareas de voluntariado cultural, relacionado con lo público, que es lo que ha sido mi vida siempre. En el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil nos gustaría mucho presentar a la Unesco el Maratón de los Cuentos como una buena práctica cultural. Tiene sus requisitos y mucho papeleo... a mí me parece una buena práctica cultural porque es una actividad que hace toda una ciudad, que se mantiene en el tiempo, desde hace veintitantos años y tiene características para ser declarada una buena práctica cultural por la Unesco. Eso le daría más repaldo. El Maratón lo hace el Seminario y en el Seminario voy a seguir estando.

Si mira hacia atrás, estos 30 años al frente de la Biblioteca ¿está contenta?

Sí, no me los puedo imaginar habiéndolos vivido de mejor manera, la verdad.

¿A pesar de los recortes, los despidos a interinos, la falta de dinero para actividades y material de los últimos meses?

Sí, pero al mismo tiempo dentro de estos fallos en los presupuestos, de esas lagunas y ese retroceso de años con respecto a lo que se había adelantado, veo la respuesta de la gente... por un lado, está lo oficial y por otro, lo ciudadano y ver que la biblioteca está siendo vista como un centro ciudadano, que la ciudad lo ha hecho suyo, que no quiere que vaya hacia atrás, que la ayuda en el momento que tiene dificultades...por ejemplo, la Noche de la Biblioteca que se haga sin ningún apoyo económico salvo lo estrictamente necesario para cosas materiales... me llena de alegría. Y estoy contenta de que no se me haya ido la rebeldía para luchar cuando una situación la considero injusta y protestar por la falta de presupuesto o por la rebaja presupuestaria, por el canon del préstamo que vuelve a dar guerra de una forma muy amenazadora....o sea que...

Que todavía hay mucho por lo que luchar.

Sí, además mira, cuando vas a países que son más jóvenes o han partido de una situación como la de Sudáfrica, del apartheid, racial y que ahora tiene unas desigualdades económicas tan grandes y te das cuenta de cómo lucha allí la gente para mejorar, dices: es que le hace falta a este continente nuestro una inyección de optimismo, de capacidad de lucha porque el Viejo Continente tiene que rejuvenecer y aunque sea con gente vieja (se ríe) como el presidente de Italia o yo misma, que voy para la vejez, tenemos que seguir ahí peleando y mostrando el camino a los jóvenes.

Esa es la clave: falta optimismo.

Sí, sí, pero es que fíjate, esos países que tienen unos poblados de chabolas tremendos, hay desigualdades sociales enormes o dificultad de la gente para vivir con lo que tiene... y, sin embargo, los ves con una fueza y eso es lo que nos falta a nosotros. Esa fuerza es el capital, de verdad. Para mí, José Luis Sampedro era un maestro en ese sentido... él decía: yo no sé lo que va a venir después pero el capitalismo ya ha cumplido su ciclo y algo tendrá que venir porque la sociedad se regenera a sí misma... cada vez que oyes a economistas que te presentan un panorama negro, a mí me deprimen, pero cada vez que le oía a él, que era economista, sabio, me inyectaba optimismo. A pesar de ver la realidad negra, él siempre pensaba que había una salida y ese espíritu hay que mantenerlo.

De su muerte, se enteró en Sudáfrica, donde ha coordinado una de las actividades del proyecto 'Historias de cueva en cueva', del Maratón de Cuentos de este año.

Es parte del proyecto europeo. La primera actuación era un taller en Sudáfrica, con seis narradores europeos y seis sudafricanos para tratar de acercarnos de alguna manera a la forma en que se pudieron contar las primeras historias. Ahora hay muchos etnógrafos e historiadores que dicenq ue Sudáfrica fue la cuna de la humanidad, que de ahí procedemos todos. Entonces, es previsible que la primera vez que se contó una historia, fuera en ese territorio. Eso nos resultó muy sugerente y pensamos en acercarnos a la forma, a los temas... claro, es un ejercicio de ciencia ficción. El taller duraba una semana y buscando grandes temas que son los que han acompañado a la humanidad, como es la creación del mundo, la muerte, los elementos, los animales, la relación entre los sexos... queríamos buscar con esos temas doce historias desde el punto de vista europeo y sudafricano, en unos abrigos, porque no eran exactamente cuevas, que tienen pinturas muy bien conservadas y luego, contarlas aquí en la Cueva de Los Casares y Atapuerca.

¿Qué tal la experiencia?

Muy interesante. Ha sido una semana de convivencia, en una granja a 300 kilómetros de Ciudad de Cabo... la sesión en el abrigo fue impresionante, se hará un documental... era difícil juntar a tantas personas con sus temperamentos artísticos y ha sido estupendo.

En este momento, Blanca Calvo hace un inciso para adelantar que el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil ha publicado el libro de los cuentos de misterios del Maratón del año pasado. La tirada ha sido de 400 ejemplares y, tras repartir entre los contadores y varias bibliotecas, la idea es vender los ejemplares que sobren en el Maratón del próximo junio y si hay éxito, preparar la reedición.

Volviendo a su despedida: ahora se abrirá un proceso de selección para elegir sustituto.

Puede ser oposición o concurso-oposición, del Cuerpo Facultativo de Bibliotecas del Estado o de las oposiciones que convoca la Junta. No sé si alguien del Cuerpo Facultativo de Bibliotecas querrá venir porque no es un sueldo muy grande respecto a otros puestos posibles de ese Cuerpo. No sé si la Junta hará un concurso de traslado previo a unas oposiciones porque las últimas que se convocaron fueron cuando estaba yo en la Consejería... y no creo que quieran poner un interino después de haberlos echado. Me da un poco de miedo que haya un impass en el que haya mucho tiempo sin que haya nadie porque el tiempo que yo pasé en el Consejería, la biblioteca se resintió, yo hice todo lo posible por poner aquí gente pero me iban tirando una cosa tras otra... había un compañero dispuesto a venir y no me dejaron traerlo porque era de la sección de Archivos y no de Bibliotecas, no sé...

¿Cómo le gustaría despedirse?

Querría que no hubiera nada especial. Si alguien quiere compartir conmigo ese momento no le haré desprecio. Recuerdo que el último día que pasé en el Infantado lloré (hace referencia a la mudanza de la Biblioteca Pública desde el Palacio del Infantado al Palacio de Dávalos). Soy poco llorona, pero tuve una llorona tremenda, asi que el último día que trabaje en la biblioteca... si hay algún tipo de celebración, me costará mucho. Preferiría irme en silencio.

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