Ver para creer

La exposición incluye más de un centenar de piezas funerarias originales, desde el Paleolítico a la actualidad, destacando una máscara egipcia del año 1500 a. C. • El proyecto contempla la realización de tres talleres pedagógicos. • La muestra, organizada por Grupo Mémora y patrocinada por la Diputación, se ha inaugurado con una conferencia sobre ritos y costumbres funerarias a cargo del etnógrafo José Antonio Alonso.


¿La muerte daba miedo a nuestros antepasados? ¿O les influenciaba tanto que marcaba su vida? La exposición ‘La otra cara de la vida’, que se ha inaugurado en el San José, explica a lo largo de un centenar de piezas funerarias originales y paneles informativos costumbres y ritos de nuestros ancestros. Desde el Paleolítico a nuestros días.

Cómo eran enterrados, qué supersticiones tenían, qué manías o qué costumbres caracterizaban a las diferentes culturas que nos precedieron, son parte de lo que el visitante podrá descubrir en esta muestra, organizada por el Grupo Mémora y patrocinada porla DiputaciónProvincial.

La exposición, visitable hasta el próximo 19 de noviembre en la sala Multiusos del Colegio San José, incluye doce ajuares de doce culturas diferentes de la historia, “con el objetivo de explicar cómo ha evolucionado el objeto de la muerte” y romper así “el tabú que hay hoy en día sobre ella. Vivimos con la muerte pero cuando nos toca de cerca, pasamos de lado”, explica el comisario de la exposición Josep Marés.

La muestra persigue, además, “acercar la muerte de una forma pedagógica y educativa a un público muy amplio”, añade. Desde adultos a escolares. Ayudarán los dos talleres previstos para alumnos de 6 a12 años, a los que se les explicará “las culturas presentes en la muestra, qué rituales utilizaban o cómo influenciaba la muerte la manera de vivir su vida”, afirma Marés. Son ‘Hacemos de arqueólogos’ y ‘El rastro que dejamos’. Hay previsto un tercer taller, para público general, bajo el título ‘Secretos de ultratumba’.

Una máscara milenaria 

De entre el centenar de piezas, destaca una máscara egipcia del año1500 a. C., aunque también hay vasos para ofrendas, joyas, columbarios… Se trata de piezas originales, adquiridas por Grupo Mémora ala FundaciónPrivadaCatalana parala ArqueologíaIbérica.Las que se usan para los talleres pedagógicos son reproducciones.

Además de un espacio expositivo, ‘La otra cara de la vida’ pretende ser un espacio de reflexión para quienes quieran profundizar en la cultura y los rituales funerarios desdela Arqueologíayla Historia.“A nivel antropológico, hay culturas que han vivido para la muerte, como es el caso de Egipto”, afirma Marés, “ya que se preparaban a lo largo de su vida para el hecho de morir, que era el traspaso al paraíso, y otras que han tenido más respeto a la muerte, como la occidental”.

Hay rituales, como la incineración, que se han ido repitiendo a lo largo de la historia, hasta nuestros días.  Dejar flores ya era costumbre en el Paleolítico, las plañideras existían desde Mesopotomia. Sorprende enterarse, también, de que los romanos de condición más humilde se hacían cofrades para garantizarse un entierro honorable o que los ajuares celtibéricos destacan por la presencia de armamentos, sobre todo, espadas.

Fotos: E.C.

“Romper el tabú es bastante difícil porque vivimos en una sociedad que vive el momento y cuyo ideal es la belleza, pero desde  Grupo Mémora intentamos hacer actos culturales, hacer conferencias, editar libros… acercar la muerte y dar herramientas para que la gente pueda aprender a vivir con la muerte porque quien lo haga vivirá mejor a lo largo de su vida”.

La muestra viajará también a Sigüenza y Molina de Aragón en noviembre y diciembre, respectivamente. En su primer año de itinerancia, ha sido vista por 22.210 personas en ocho ciudades.

Conferencia inaugural por José Antonio Alonso

El etnógrafo José Antonio Alonso ha sido el encargado de impartir una conferencia sobre costumbres y ritos funerarios en Guadalajara, durante la inauguración. “Al menos, hay restos del hombre neandertal, que ya hacía enterramientos”, explica. Los ritos prehistóricos tienen mucho que ver con el mundo celtíbero, dice. Hay costumbres que todavía perviven. “Sabemos que estas culturas creían en la transmutación de las almas”.

La incineración de los cadáveres ha cambiado con la historia, según Alonso, que destaca las tumbas que se localizan en Sotoca o el despoblado de Morenglos, que son excavadas en roca… Recuerda también la costumbre de enterrar en las iglesias, sólo privilegio de ciertas clases sociales, pero que se fue popularizando con el tiempo. Por cuestiones de higiene, los enterramientos dejaron de estar de moda y actualmente, “no sólo hay inhumaciones sino que se está volviendo a poner de moda la cremación”, señala.

Los guadalajareños no eran más ni menos seguidores de ritos. La luz en las prácticas en torno a la muerte quizás era el más extendido. El más curioso, señala Alonso, “la coincidencia de que todos los rituales se desarrollaban en el mismo momento en que se desarrollaban ritos de paso”.


‘La otra cara de la vida’, en la sala multiusos del Colegio San José, hasta el 19 de noviembre.