Zenobia Camprubí, ejemplo de mujer en Sigüenza

El Centro de la Mujer de Sigüenza dedica este mes atención a la biografía de una de las feministas más importantes del país.• El objetivo es "seguir el camino iniciado por estas mujeres y ocupar nuestro lugar al lado de los hombres en aras de construir una sociedad más igualitaria y justa".


Ordenó y mecanografió la obra de su esposo, el poeta Juan Ramón Jiménez. Pero Zenobia Camprubí fue mucho más: una de las grandes feministas de España, miembro destacado del Liceo Club Femenino desde el que reivindicó una mayor presencia femenina en todos los ámbitos sociales. Este mes, el Centro de la Mujer de Sigüenza dedica su atención a la biografía de esta mujer moderna, libre y emprendedora, que escribía cuentos en inglés para Vogue y regentaba en Madrid empresas que fueron precedentes de los modernos paradores. El objetivo de la actividad es, según explica la dirección técnica del Centro, “seguir el camino iniciado por estas mujeres y abandonar la posición a la sombra de los hombres para ocupar nuestro lugar al lado de ellos en aras de construir una sociedad más justa e igualitaria”.

Hija única, nacida en la localidad catalana de Malgrat de Mar en 1887, desde 1910 Zenobia vivió en Madrid. Allí se relacionó fundamentalmente con estadounidenses, ya que le angustiaba no poder moverse sola con libertad, aunque asistió a numerosas conferencias acompañada de un matrimonio estadounidense, los Byne. Este matrimonio organizaba fiestas y en ellas escuchó hablar de un arisco y extraño poeta huésped de la residencia, que se quejaba del ruido, pero que pegaba el oído a la pared cuando oía la risa de Zenobia, a la que por entonces aún no conocía. Lo hizo en una de esas conferencias celebradas en la Residencia donde él trabajaba. Era Juan Ramón Jiménez, con quien terminaría casándose.

Realizó campañas a favor de los niños españoles víctimas de la Guerra Civil, tradujo a Rabindranath Tagore y difundió de manera constante la cultura y lengua españolas, sobre todo en los ambientes literarios de Estados Unidos, desde su puesto de profesora en la Universidad de Maryland. Su otra gran dedicación era apoyar a su esposo, como traductora, secretaria, agente… Su ambición residía en alcanzar un ideal, e hizo de Juan Ramón Jiménez la razón de su vida. Por eso, se puso al frente de pequeños negocios que compensaran los problemas económicos del matrimonio, templó el ánimo de su marido, alentó su pluma y sorteó problemas tan importantes como abandonar España dignamente tras el estallido de la Guerra Civil.

Zenobia Camprubí falleció de cáncer el 28 de octubre de 1956 en Puerto Rico, solo tres días después de que su esposo recibiera el Premio Nobel de Literatura.


Para saber más sobre Zenobia Camprubí: artículo de Manuel Vicent en http://elpais.com/diario/2011/01/01/babelia/1293844368_850215.html