Desenterrando visigodos en Cubillejo

Un equipo excava este verano una necrópolis que confirma la presencia de un poblado visigodo próximo, aún por determinar.  Una decena de improvisados arqueólogos disfrutó el sábado de la experiencia sobre el terreno en una actividad organizada por la Asociación Micorriza. • En Cubillejo también hay rastro de poblamientos de la primera Edad de Hierro, de una villa romana y de un poblado medieval.


Cubillejo de la Sierra es un paraíso arqueológico. La vista abarca allí tres mil años de historia, una sucesión ininterrumpida de poblamientos desde la primera Edad del Bronce hasta el Medievo y nuestros días. Uno de los eslabones pendientes de esta amplia cadena, los visigodos, asoma este verano en las excavaciones de una necrópolis a los pies de la Ermita de la Vega.

El poblado no está a la vista, pero sí el cementerio visigodo. Un grupo de aficionados pudo disfrutar este sábado de la experiencia de desenterrar los huesos de aquellos remotos pobladores de la Sierra de Caldereros. El grupo, necesariamente limitado por las características de la excavación, participó en una jornada de voluntariado programada por la Asociación Micorriza con el equipo que lleva a cabo las investigaciones, dirigidas por la profesora de la Universidad Complutense, María Luisa Cerdeño; la investigadora de la Universidad de Zaragoza y del Centro de Estudios Celtibéricos, Marta Chordá; y el Doctor Álvaro Sánchez Climent, de las universidades de Castilla-La Mancha y Computense.

Arqueólogos por un día

La necrópolis visigoda de Cubillejo se halló de manera inesperada en 2006, en las inmediaciones del poblado de Los Rodiles, durante los trabajos arqueológicos en este enclave celtibérico. Se encontraron entonces las tumbas y los restos óseos a los pies de la ermita, pero no se tenía claro si se trataba de algún enterramiento puntual o de un cementerio en toda regla. Aunque se llevaron a cabo algunos sondeos en 2007 y 2009 que apuntaban en esta segunda dirección, es ahora cuando la investigación ha entrado de lleno en la necrópolis.

Las labores en las catas de la necrópolis visigoda se están llevado a cabo durante el verano, pero los improvisados arqueólogos que las visitaron el sábado, incluidos tres chavales menores de edad, disfrutaron de la parte más atractiva del oficio. Nada de hacer el trabajo duro de remover tierra y buscar. Pertrechados de paletines y pinceles, llegaron en el momento oportuno para desenterrar con cuidado los huesos y seguir el rastro de los esqueletos bajo la atenta mirada de los expertos.

Antes, los responsables del yacimiento les trazaron el contexto de los trabajos: la elección de los lugares donde se han abierto este verano ocho cuadrículas de 2x2 (“la elección de yacimientos no responde a una cuestión caprichosa”) y los objetivos perseguidos en la investigación, así como la situación de privilegio de estos altos de Cubillejo, con esa panorámica que abarca 3.000 años de historia.

Qué se está encontrando

La investigación de la necrópolis se lleva a cabo en el marco más amplio de los estudios del periodo de la Antigüedad Tardía, coincidente con el declive del Imperio Romano y con la transición a la Edad Media. En conversación con Cultura EnGuada, la codirectora de las excavaciones, Marta Chordá, explica que los trabajos están permitiendo avanzar las investigaciones en varias direcciones. Por un lado, la enorme cantidad de restos humanos en el cementerio permite pensar que, en efecto, allí hubo una población visigoda constante, un aspecto valioso, ya que en el interior de la Península existe un vacío poblacional en esta época que algunos investigadores consideran que responde sobre todo a las lagunas en la investigación llevada a cabo hasta ahora.

En el caso de Cubillejo, se desconocía si se trataba de un enterramiento puntual o de un cementerio de una población consolidada, como parece: “Lo que nos está diciendo la alta densidad [de restos humanos en la necrópolis] es que hay un poblamiento visigodo de en torno a los siglos VI y VII, pero que no tenemos claro dónde estuvo”, explica Chordá. “Dejaron muy poca huella de hábitat, pero se sabe ya que no fueron cuatro y que no se trata de un poblamiento tan marginal como se decía”.

Además, el hallazgo de los restos humanos permite a los expertos realizar estudios antropológicos sobre el terreno con las perspectivas y métodos de investigación modernos, lo que actualiza los resultados llevados a cabo en estudios anteriores, realizados de forma poco sistematizada.

Además, se están obteniendo no pocas pistas sobre ritos funerarios, como el descubrimiento de la orientación este-oeste de los cuerpos, ‘mirando’ en dirección a la salida del sol. También el ajuar encontrado en las tumbas, sin ser abundante, resulta “muy significativo”. Junto a los huesos se están encontrando botones, pendientes, broches de cinturón o hebillas de correajes. Las propias tumbas se han hallado en relativas buenas condiciones de conservación –incluso con elementos de madera que habrían resistido– y se ha podido observar que los ataúdes estaban remachados por clavos y tapados con lajas de piedra.

Desde la Edad de Hierro

Ya en excavaciones de hace una década, en la Ermita de la Vega se habían encontrado restos de cerámicas de la primera Edad de Hierro. La secuencia histórica de poblamientos en la zona resulta inusual, porque allí queda rastro también de pobladores de aproximadamente tres milenios, incluyendo los visigodos en el periodo de transición entre el declive del Imperio Romano y la Edad Media.

Desde los celtíberos que se asentaron en Los Rodiles hasta los medievales, pasando también por la confirmación de la existencia allí de una villa romana, la panorámica histórica de Cubillejo de la Sierra resulta privilegiada: “Es de los pocos lugares donde podemos ubicar una secuencia visual tan enorme, de unos 3.000 años, desde la Edad de Hierro hasta la Medieval”, subraya Chordá.

A pesar de los resultados que está arrojando esta campaña, el futuro del proyecto sigue en el aire: “Excavar es caro y siempre estamos pendientes de las convocatorias”, reconoce la investigadora aragonesa, coincidiendo con lo que también aseguran otros colegas como el equipo de Driebes que este verano ha empezado a excavar la ciudad romana de Caraca. El de Cubillejo, como éste otro, es uno de los ocho proyectos que este verano está financiando en la provincia la Junta de Castilla-La Mancha, a través de su orden anual para los yacimientos, con un montante en común de casi 94.000 euros. Las excavaciones en esta necrópolis reciben también apoyo del Ayuntamiento de Cubillejo y del Museo de Molina. Ya hace dos años se produjo una campaña de excavaciones con voluntariado para paliar la falta de financiación.

La jornada con voluntarios ha sido todo un éxito. Nos parece muy importante que la gente de la comarca tome conciencia de la importancia de su patrimonio”, juzga Chordá, para quien resultaba un buen ejemplo de ello los convenios que años atrás había con el INEM para incorporar a desempleados de la zona a las campañas de verano.

Esta vez la Asociación Micorriza, que programa habitualmente salidas culturales y de medio ambiente en la zona de Molina y el Alto Tajo, ha incluido esta actividad a iniciativa de los arqueólogos. Según pudieron comprobar técnicos y expertos, la cita despertó más de una vocación.