Nuestras abuelas, en la intimidad

¿Cómo era la lencería de nuestras antepasadas? La Posada del Cordón en Atienza ofrece durante este verano la exposición 'Íntima', que revela cómo vestían en la intimidad las guadalajareñas del siglo pasado, qué telas elegían para confeccionarlas y las diferencias de diseño, por comarcas. 


Desde una mañanita de Maranchón hecha de lino y pasamanerías con cinta azul, que se ponía por encima del camisón al levantarse, un fajero, camisillas blancas, camisones, bragas con puntilla, sostenes y pololos a un refajo de Torrubia hecho en la segunda mitad del siglo XX, con el cuerpo de lana y las tiras de tela. La exposición 'Íntima', que mostrará durante todo este verano el Centro de Interpretación de la Cultura Tradicional, ubicado en la Posada del Cordón de Atienza, es un recorrido por la intimidad femenina a través de la ropa que confeccionaban en su mayoría nuestras antepasadas en la provincia y que sólo enseñaban en sus casas y alcobas por el recato que existía en la época. 

Es un ámbito poco conocido de la cultura tradicional de Guadalajara que sale ahora a la luz aprovechando que este centro de exposiciones alberga una importante colección de ropa de este tipo, extraída de fondos de la colección Alonso-Calleja y de la Escuela de Folklore de la Diputación a los que se han unido otras aportaciones particulares.

"Las prendas íntimas expuestas pertenecen al mundo artesanal: las propias mujeres han elaborado con sus manos estas prendas; en algún caso puntual, es probable que ciertos tejidos hayan sido tejidos y cosidos también por ellas, pero en el resto, habrían adquirido las telas que posteriormente han cortado, bordado y adornado con distintas técnicas y labores", explica el director del Centro de la Cultura Tradicional, el etnógrafo José Antonio Alonso, en el catálogo de la exposición.

"Hablar del tema en términos generales puede resultar complejo, pues no todas las prendas proceden del mismo ámbito cultural y social", añade. Se pueden apreciar diferencias entre las ropas de la fértil y próspera Campiña, elaboradas a mediados del siglo XX, y la serranía, por ejemplo.

Confeccionadas a mano y copiadas de revistas

En la Campiña, las mujeres estaban muy apegadas a la casa mientras los hombres atendían el trabajo en el campo, y desde niñas se ocupaban en el aprendizaje de labores y en la confección de sus propios ajuares. De esta comarca, se exponen ropas y mudas que se usarían en el matrimonio además de ropa de cama, mantelerías y ajuar de cocina. En ocasiones, también incluía la ropa de los varones, confeccionada por las mujeres de su familia. "El ajuar, realizado durante años, se enseñaba a los familiares y allegados y en algunos casos -Yunquera, por ejemplo- se exponía al público antes de la boda", explica Alonso.

Algunas prendas se podían adquirir también en los comercios. Muchas de las técnicas y labores eran aprendidas en la escuela y por tradición familiar pero en los lugares de economía próspera y más o menos cercanos a grandes núcleos de población, las mujeres también se fijaban de modelos que recibían en publicaciones de ámbito nacional como 'El Consultor de los bordados', 'Labores Artísticas' o 'Bordados de Lagartera'.

En la sierra, más alejada de los grandes núcleos, las mujeres trabajaban en las tareas ganaderas y en la mayor parte, en tareas agrícolas, cargando además con las ocupaciones relacionadas con el cuidado del hogar y de muchos hijos. Por eso, era bastante menor el tiempo para el cuidado personal y la confección de ropas íntimas. "Desafortunadamente, nuestras colecciones conservan pocas prendas de este ámbito, como el refajo de Torrubia, una prenda interior de lana tosca, que nos puede dar idea de la diferencia entre esos dos mundos femeninos tan dispares. Entre estos ámbitos nos encontraremos con formas intermedias de vida y de indumentarias, que probablemente tendrían usos bastante extendidos", señala el etnógrafo.

Ajuares para disfrute de todos los vecinos

De la zona oriental de la provincia, el Centro conserva varias piezas de Castilnuevo, también confeccionadas artesanalmente, pero "con técnicas menos depuradas, aunque esto no puede considerarse representativo pues de Maranchón hay alguna pieza suntuosa, relacionable con la próspera economía del comercio". Curiosamente, según Alonso, hay una presencia limitada de la comarca alcarreña, de momento por carecer de piezas representativas, aunque se supone que dada su amplitud y diversidad habrá algunas muy similares a las de la exposición.

Se conocen costumbres como la de confeccionarse los ajuares, que eran expuestos al público en lugares populosos como Horche. En Peñalver, por ejemplo, días antes de la boda, la novia solía mostrar las 'galas', exponiendo el dormitorio, los muebles, el ajuar comprado y las sábanas que había ido bordando a lo largo de su noviazgo. A esta exposición acudía todo el las vecinas del pueblo, estuvieran o no invitadas.

En algún pueblo de la Alcarria como Romanones las mujeres usaban también pololos y 'culotes', una especie de braga abierta, de mayor tamaño que cubría también parte del muslo. Pololos y enaguas han llegado hasta nuestros días como parte del traje regional, en recuerdo de las prendas que lucieron nuestras antepasadas.

Los niños

Los más pequeños, desde que nacían, eran vestidos con prendas de elaboración artesanal: fajeros para la cintura, usados para evitar las hernias y proteger los ombligos del recién nacido, pañales de gasa o tela y camisitas de lienzo para las niñas. A medida que avanza la edad en las mujeres, se observa un aumento en el tamaño de las prendas y una disminución de las labores de ornamentación, que se van simplificando.

Las telas

¿Pero qué tipo de tejidos elegían para confeccionar la ropa íntima femenina? Era habitual el uso de fibras de tacto suave para la piel, como el hilo y el algodón, popelines, viscosillas, etc. Para casos más lujosos se empleaban la seda y el raso y "excepcionalmente nos encontramos con tejidos como el lino fino", apunta Alonso. Las telas eran adquiridas en comercios o compradas a los vendedores ambulantes que frecuentaban los pueblos. Algunos tejidos de lino o lana eran fabricados artesanalmente en los telares. Pero de este tipo de piezas apenas hay representación en esta exposición. "A pesar de ser ropas usadas en la intimidad, las prendas interiores suelen estar bastante adornadas y con técnicas muy variadas que van desde los bordados hasta los apliques, pasando por el encaje de bolillos o los puntos de ganchillo", añade.

Objetos y coplas

La muestra está organizada por el Centro de la Cultura Tradicional dependiente del Servicio de Cultura de la Diputación de Guadalajara y está coordinara por José Antonio Alonso con la colaboración de Elena González y Mª Julia Díaz (Centro de Cultura Tradicional) y de Margarita García y Esther Ródenas (Escuela de Folklore). Las coplas que acompañan la exposición pertenecen a la tradición oral de la provincia y han sido recopiladas por diversos autores (Asunción Lizarazu, Edmundo Cabellos y el propio José Antonio Alonso).

Las imágenes que ilustran la exposición han sido tomadas del Archivo del Centro de Cultura Tradicional y del CEFIHGU (sobre todo de los Fondos de José López y Tomás Camarillo). Como complemento el Centro ha elaborado un catálogo coordinado por José Antonio Alonso con una introducción sobre el ámbito de la indumentaria y su origen, las telas y los tejidos empleados, las técnicas o incluso la tradición oral relacionada con estas prendas así como las correspondientes fichas detalladas de las piezas expuestas. 

La exposición (entrada gratuita) estará abierta en los horarios habituales de la Posada del Cordón (Sábados de 11 a 14 y de 16 a 18 horas, y domingos y festivos de 11 a 14), que alberga una importante colección de piezas cedidas a la Diputación de Guadalajara por la familia Alonso-Calleja sobre cultura tradicional de Guadalajara, complementadas por otras propiedad de la Diputación (Fondos Escuela de Folklore, fundamentalmente) y otras cesiones particulares puntuales que suman más de 600 piezas que se exponen permanentemente en unos 400 metros cuadrados, distribuidos en ocho grandes áreas temáticas: identidad, medio natural y arquitectura, ciclo anual, creencias y espiritualidad, hombre y mujer, vida cotidiana y hogar, artes populares y comunicación y actividad económica.