Sigüenza 'revienta' en sus Jornadas Medievales

La XVIII edición de esta propuesta histórica consigue agotar las plazas hoteleras de la Ciudad del Doncel y llenar restaurantes, durante un fin de semana con más de 30 actividades, con la recreación del rescate de la reina doña Blanca de Borbón como acto central. 


Las Jornadas Medievales de Sigüenza han celebrado su mayoría de edad con buenos resultados para el turismo de la localidad. Se han llenado plazas hoteleras y doblado turnos para comer tanto el sábado como el domingo, según fuentes municipales, y la página de facebook del Ayuntamiento ha superado los 3.000 fans durante este fin de semana. Todo indica, añade el concejal de Turismo, Óscar Hernando, “el empuje y la importancia” de esta iniciativa, organizada por la Asociación Medieval seguntina.

Las jornadas arrancaron el viernes con la presentación de los diferentes personajes históricos que intervienen en estas jornadas, fundamentalmente históricas, basadas en el confinamiento de la reina Blanca de Borbón en el castillo de Sigüenza por decisión de su marido, Pedro I El Cruel. La música inicial la puso el grupo folk guadalajareño 'Las Colmenas' aunque por culpa de la tormenta no pudo finalizar su actuación.

El sábado, jornada central, en la Plaza de Don Hilario Yabén se dieron cita caballeros y soldados, músicos y cortesanos. La comitiva real inició su tradicional desfile por la calle del Cardenal Mendoza al mediodía. Este año no faltó a su cita Juan Gonzalo, que deleitó al numeroso público con sus bailes, abriendo paso a los reyes y a su séquito.

A la altura del Atrio catedralicio, se instalaron los primeros puestos medievales. Este año, han participado 130 artesanos que han mostrado sus productos en la calle Mayor, el Patio de Armas del Castillo Medieval y la Plaza Mayor.

Mercaderías de estos y otros tiempos, collares, tiaras, espadas, juguetes, viandas de todas clases, de tierras cercanas y lejanas, colonias y aromas, bisutería o columpios medievales se ofrecían a vecinos y visitantes. La ambientación ayudó a vivir una época en la que las decisiones que se tomaron en la ciudad fueron cruciales en el devenir de la historia de España: “Con respecto a la Sigüenza que vio Doña Blanca, conviene puntualizar que la Catedral entonces sólo tenía una de sus dos torres construida o que la primera barbacana del castillo no existía”, puntualizó Pilar Martínez Taboada, cronista oficial de Sigüenza. “Aunque se mezclan hechos reales con otros que no sucedieron, como el asalto al Castillo del sábado, o la organización de una cabalgata en el destierro de la reina, distinguiendo ficción y realidad, las Jornadas Medievales son el momento en el que las calles de nuestra ciudad se engalanan con un ambiente medieval que atrae un turismo cultural y a la vez muy festivo”.

Las llaves de la ciudad

Otro de los grandes momentos de las jornadas es la llegada de la comitiva real por el casco histórico hasta llegar al castillo. Como es habitual, cuando los reyes llegaron al pie de las almenas recibieron, simbólicamente, las llaves de la ciudad, en un gesto que muestra cómo la Sigüenza de hoy hubiera querido otra suerte para la desdichada Blanca de Borbón. Momento en el que los Caballeros Catinos y sus luchas de espadas, los aragoneses Ixera y sus tambores medievales, Barromba y Barzonia y sus malabares y músicas, y los Dulzaineros de Alcalá escenificaron la alegría seguntina. A continuación, los grupos se desparramaron por la ciudad, contagiando su alegría por unas animadas calles seguntinas, llenas de ambiente y de puestos. La tormenta respetó el desfile pero al mediodía, llovió con fuerza y no fue hasta las seis de la tarde cuando las Jornadas Medievales retomaron el pulso, con sucesivos pasacalles por el casco histórico de la ciudad, justas y juegos medievales a caballo en las eras del Castillo.

Después de los combates de los caballeros, los partidarios de Doña Blanca trataron de liberarla de su cruel reclusión en la celda en la que estuvo presa. Estuvieron a punto de lograrlo y presentaron dura batalla. Pero un año más, no pudo ser. Es es el hecho ficticio que nunca sucedió, pero que muestra la nostalgia que siente la ciudad por el infortunio de la reina.

A partir de las diez de la noche, Sigüenza quedó iluminada por cientos de velas en la hora bruja, las doce de la noche, que llegaba precisamente con las brujas en Plaza, acompañadas por el grupo de percusión Ixera.

El domingo, se recrearon el destierro de la bella reina -un hecho real aunque no se produjera con tanto boato- y el combate fratricida entre don Pedro I el Cruel y su hermano bastardo don Enrique de Trastámara, que acabó con la muerte del primero, a manos del Barón DuGuesclin, igualmente un acontecimiento histórico que no sucedió en Sigüenza sino en Montiel.

El alcalde de Sigüenza, en su balance al término de las jornadas, quiso agradecer “su implicación y buen hacer” a la Asociación Medieval que las organiza, a artesanos y comerciantes y a Protección Civil, Cruz Roja, Guardia Civil y Policía Local porque “todo ha salido perfecto, a pesar de que hayamos contado con algunas inclemencias meteorológicas”. Por su parte, Primitivo Alguacil, representante de Asociación Medieval, se mostraba orgulloso de haber llegado a la “mayoría de edad de un evento que empezó de cero y que este fin de semana lo ha llenado todo en la ciudad”. Por su parte, la concejala de Cultura, Sonsoles Arcones, destacó que “la ciudad ha multiplicado por seis su población a lo largo del fin de semana” y que, en este sentido, “son muchas las personas que además de venir a verlas, deciden participar en ellas”. 

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