Nuevo reto arqueológico para la iglesia de Santiago

El edificio románico necesita 30.000 euros para poder afrontar nuevas excavaciones que permitan seguir investigando el subsuelo. • A principios de año se descubrieron restos que podrían ser "los más antiguos de la ciudad hallados hasta ahora". • El Ayuntamiento ha solicitado una subvención a la Junta.


Las prospecciones iniciadas en la iglesia de Santiago a principios de año en la nave central más próxima al presbiterio, dirigidas por el arqueólogo Ricardo Barbas, revelaron restos arqueológicos aún sin datar, que apuntan “a hechos históricos sobre Sigüenza no contemplados hasta el presente en la historiografía actual". Fuentes de la Asociación de Amigos de la Iglesia de Santiago (AISS), que desde 2012 lucha por la restauración del edificio y su conversión en el Centro de Interpretación del Románico de la provincia de Guadalajara, creen que se podrían ser "los restos más antiguos de cuantos han aparecido en la ciudad" y entre los hallazgos, destacan “una hilada de piedras en espiga, muy poco común”.

Los nuevos descubrimientos obligarán “necesariamente a replantear la forma de trabajo y el calendario” de obras -ya existe proyecto para restaurar el edificio y proyecto para el Centro de Interpretación-. La presidenta del colectivo, Elena Guijarro ha pedido “el apoyo de toda la sociedad seguntina y de las instituciones para seguir avanzando, no ya sólo en el Centro sino en la culminación de un proceso de gran trascendencia para la historia de Sigüenza”. De momento, el Ayuntamiento ha solicitado ya a la Consejería de Educación y Cultura una subvención para desarrollar el nuevo proyecto de excavación arqueológica, en el marco de la línea de ayudas que el Gobierno Regional ha reservado a la investigación del patrimonio arqueológico y paleontológico de Castilla-La Mancha en 2017 y a las que también optará el Ayuntamiento de Driebes, para iniciar los trabajos en la ciudad romana de Caraca.

Una parte la aportaría el Consistorio seguntino, además de otras instituciones, incluida la AISS, que es la que promueve la restauración de la iglesia desde hace cinco años. El nuevo proyecto lo seguiría dirigiendo el arqueólogo Ricardo Barbas, responsable de los dos últimos, y contaría, si finalmente logra ponerse en marcha, con la colaboración de algunos de los mejores especialistas españoles, de talla internacional, pertenecientes a varias universidades y expertos en arte y arquitectura medieval e islámica. 

No es la primera campaña arqueológica en esta iglesia románica. La primera, previa a la intervención de la cubierta, se ejecutó en 2003, aunque no aparecieron datos relevantes. La segunda, ya con Ricardo Barbas como arqueólogo responsable, se practicó en el presbiterio, en 2015 y condujo a la recuperación del solado original del siglo XII, además del solado posterior, construido en cerámica, además de otros hallazgos. La última intervención ejecutada fue en 2016 mediante la técnica del georradar. El resultado fue una imagen global del subsuelo de la Iglesia y el descubrimiento de nuevos focos de interés. Aparecieron objetos de cierta relevancia, como enterramientos y cerámica.