La ciudad soñada de Caraca

La Junta confirma que las excavaciones podrían empezar en verano y adelanta la orden de subvenciones. • Tanto los expertos como las administraciones hacen un llamamiento a la cautela, que contrasta con la ilusión de los vecinos. • La presentación oficial del proyecto, ayer, generó tanta expectación que no pudo pasar todo el público que acudió a la cita. • El acto se repetirá el 14 de marzo. 


Caraca era prácticamente un misterio hasta ahora. La ciudad romana, que una prospección con georradar confirmó hace tres semanas que se ubica bajo el cerro de la Virgen de la Muela en Driebes, ha ilusionado a todo un pueblo, el pequeño Driebes. Sospechaban desde hace tiempo que algo grande se escondía bajo su suelo y ahora, sonríen ante lo que puede suponer el importante hallazgo. Todos sueñan: “Yo, muchas veces con lo que podía haber debajo de esta tierra”, dice Julián Llamas, vecino del pueblo. “Ahora, pido que el Museo se haga en Driebes, que no se lo lleven a Guadalajara. O que no pase como con el Tesorillo [un tesoro preimperial de 13,8 kilos de plata, de finales del siglo III a. C, descubierto en 1945 en la zona]. Está en Madrid [en el Museo Arqueólogico Nacional] y apenas se ven cuatro cosas”, se queja.

Esto nos ha desbordado”, reconoce el alcalde, Pedro Rincón, “feliz e ilusionado”. Para él, “es un orgullo” y confía en que el hallazgo “sea un antes y un después: se crearán puestos de trabajo, vendrán turistas... me hace sentirme feliz, por mi pueblo. Es difícil encontrar a Driebes en los mapas pero desde hoy se escribirá con letra mayúscula en el mapa del mundo”.

La presentación oficial del proyecto arqueológico de Caraca, ayer, en el salón de actos del Infantado, ejemplificó las expectativas ante el yacimiento. Cerca de un centenar de personas se quedaron “por razones de seguridad” sin poder entrar a la conferencia, que inauguraba el ciclo 'Trabajos inéditos de arqueología en la provincia'. Hubo quejas, momentos tensos y cabreo: “¡es que es mi pueblo!”, decía un vecino mayor de Driebes, que no entendía por qué se quedaba fuera. Como todos los que no pudieron entrar a la sala, tuvo que rellenar una hoja con sus datos personales y su e-mail, para reservar sitio para la conferencia que los arqueólogos se han comprometido a repetir el 14 de marzo a las 19 horas. Será en el salón de actos de la Delegación de la Junta, en la C/ Juan Bautista Topete, 1-3, con capacidad para 280 personas y sin reserva de sitio. En Driebes habrá otra conferencia, el 18 de marzo, sobre las 19 horas. 

La ilusión y los sueños de unos contrastan con la cautela que desprenden las palabras de los expertos. El mapa de Caraca, el que ha dejado ver de momento el georradar, revela el poblamiento Romano Alto-Imperial de una ciudad con urbanismo propio pero también ha dejado muchas hipótesis sobre la mesa para los propios arqueólogos que dirigen el proyecto. Emilio Gamo y Javier Fernández Ortea reconocen que se necesitará “mucho, mucho tiempo” y sobre todo, financiación para empezar a ver resultados. El director del Museo Provincial, Fernando Aguado, fue igualmente realista: "estamos en el kilómetro cero de la investigación. Lo que se ha hecho es un escáner y ahora hay que hacer la cirugía”.

Esa intervención llegará en verano, como adelantó Cultura EnGuada en un reportaje el pasado 22 de febrero. Las primeras catas sobre terreno se harán después de la siega, cuando lleguen los primeros calores, y permitirán tocar aquello que el georradar ha 'dibujado' y se podrá ser más concluyente. La Junta ha comprometido su apoyo económico y ayer mismo anunciaba una orden de ayudas a la investigación arqueológica y paleontológica, que ha adelantado a propósito para que los trabajos en Driebes “puedan realizarse en torno al verano”, explicó el delegado provincial de la Junta, Alberto Rojo, que expresaba su deseo “de que se confirmen los trabajos iniciales y estemos ante el descubrimiento de la ciudad de Caraca” por los beneficios “culturales, históricos, patrimoniales y de impulso para el turismo, la economía y el empleo” que supondrá.

El Ayuntamiento de Driebes, por su parte, ha presentado un proyecto a la convocatoria del Plan Extraordinario por el Empleo de la Junta y ha habilitado una cuenta bancaria para donaciones (ES57 2100 8763 33 0200034922). La excavación de Caraca cuenta con el apoyo desde el principio del Museo Provincial de Guadalajara, la Junta, el Ayuntamiento de Driebes, la Asociación Mujeres de Brea de Tajo, la Asociación de Amigos del Museo Provincial y los cinco dueños de los terrenos bajo los que está 'enterrada' Caraca, que los han puesto a disposición del proyecto, de momento de forma altruista.

Este apoyo por parte del asociacionismo es singular”, señala Fernando Aguado, director del Museo. Es lo que explica que se haya podido dar el primer paso para descubrir la ciudad que se ubica entre Segóbriga -con la que tiene algunas similitudes- y Complutum, dentro de la conocida vía Complutum-Carhago Nova (las actuales Alcalá de Henares y Cartagena).

La pista

El yacimiento de Caraca ya era conocido. Desde el siglo XVI ha sido objeto de debate científico. La pista más fiable la dio, sin embargo, el descubrimiento del citado Tesoro de Driebes, que apareció durante los trabajos de construcción del canal de Estremera, en 1945. Se tardó, sin embargo, casi medio siglo en dar un paso decisivo. Fue en 1980, los profesores Jorge Sánchez-Lafuente y Juan Manuel Abascal, realizaron prospecciones en la zona y ya indicaron que se trataba de un importante yacimiento romano, posiblemente el de la antigua Caraca.

La impresionante cantidad de materiales encontrados -sillares, cerámicas, restos de un acueducto, abundantes restos de pinturas murales...- hacían presagiar buenas noticias: “Creíamos que era plausible la propuesta de Abascal y Lafuente pero la sorpresa es que creíamos que Caraca era una mansión, no una ciudad. De ahí, la relevancia del hallazgo”, confesó ayer el profesor Emilio Gamo, uno de los directores del proyecto.

Haciendo un ejercicio con cierta dosis de imaginación, la foto que hasta ahora ofrece la que es ya la primera ciudad romana de la provincia de Guadalajara, es la de una 'civitas' de unas 12 hectáreas de extensión, que estuvo poblada en la Edad de Bronce -noroeste del cerro-, en la época carpetana -zona donde se encontró el Tesorillo de Driebes-, tuvo un poblamiento romano-republicano (sur) por los restos de cerámica de barniz negro que se han encontrado y, finalmente, romano Alto-Imperial. A partir del siglo II d. C. no hay materiales arqueológicos, aunque desconocen por qué.

El escáner ha permitido ver el cardo y el decumano de la ciudad, sus dos calles principales. Añade Emilio Gamo: “Al sur, habría un foro que tendría plaza porticada, posiblemente una basílica, y al norte, posiblemente templos. Cerca, una ermita pero es sólo una hipótesis". También habría "canalización, un edificio que podría ser un macellum o mercado, una plaza, calles y viviendas”.

Al este, han visualizado “una suerte de curia y tabernas”, según Gamo, y un edificio de unos 40 metros cuadrados y muros consistentes, que “posiblemente fueran las termas”, añade el profesor, quien lo compara con las de la ciudad romana de Cáparra, en Extremadura. No hay indicios de que haya teatro o anfiteatro, aunque aún es pronto. Pero sí que tuvo cementerio y un acueducto “de albañilería, construido con argamasa con la técnica del enconfrado y usando cerámica tipo 'opus signinum',  que ayudó a impermeabilizar el canal”, explicó Fernández Ortea. El acueducto tendría 3 kilómetros de longitud -lo hallado suma 113 metros- y el agua que abastecería a Caraca procedería del manantial de Lucos, aunque “el acueducto podría transportar agua potable o no. Podría ser agua utilizada en regadíos, en las termas o para industria, como tintorerías, por ejemplo”, añadió el arqueólogo.

Ahora, comienza un largo camino para hacer realidad el sueño de Caraca. “Primero, hay que confirmar los datos del georradar e ir poco a poco”, afirmó Ortea. Después, encontrar el dinero necesario para ir desenterrando la historia. “Esto no es una cuestión de precios”, se sinceró el arqueólogo, que además es gerente del monasterio de Monsalud y la ciudad romana de Ercávica (Cuenca), “sino de inversiones para Driebes y Castilla-La Mancha, con el fin de aumentar el conocimiento humano, que es lo que da valor”.

Artículos Relacionados