El feminismo que luchó contra Franco

El profesor Francisco Arriero presentó ayer en el Centro Cultural Ibercaja el libro 'El Movimiento Democrático de Mujeres', una obra sobre uno de los movimientos feministas más influyentes del tardofranquismo y la Transición. • La viceconsejera Araceli Martínez, directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, subrayó el papel "esencial" del MDM para "comprometer a las organizaciones de izquierda con la lucha feminista".


En los últimos años del franquismo y la Transición española hubo mujeres que lucharon por hacer públicas sus reivindicaciones. Lo hicieron en la clandestinidad porque el asociacionismo estaba prohibido. Después, abiertamente. Tuvieron éxitos pero también fracasos.

La del MDM no es únicamente una historia escrita en femenino. El Movimiento Democrático de Mujeres es, en realidad, "la historia de unas mujeres que explican, a su vez, la historia de mujeres y hombres" en la Transición. "El feminismo es sólo la herramienta para reivindicar la igualdad". Lo señaló la profesora Pilar Díaz Sánchez (UAM), al inicio de la presentación del libro 'Movimiento Democrático de las Mujeres', escrito por el profesor Francisco Arriero, codirector del Aula de Humanidades Auladade, que ayer se presentó en el Centro Cultural Ibercaja, con la presencia de la directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, la viceconsejera Araceli Martínez.

El Movimiento Democrático de Mujeres en Guadalajara fue tardío. A nivel nacional surgió en 1965 -en Madrid y Barcelona- pero en Guadalajara no cuajó hasta 1976, muerto Franco, por el conservadurismo de la ciudad. Además, duró poco. Hasta 1980, año que supuso el fin de este movimiento de forma global en todo el país, salvo raras excepciones.

La historia de este colectivo, que "generó poco interés en historiadores" está llena de luces pero también de sombras. Es verdad que no fue "un movimiento de masas" pero "sí fue capaz de movilizar a miles de mujeres", más de 5.000, según sus investigaciones.

Es verdad que "no logró liderar la movilización feminista" al no poder "competir con los feminismos radicales" pero lideró "la lucha por la amnistía, el movimiento vecinal en los años 70, el resurgir del feminismo tras la muerte de Franco, el empoderamiento de las mujeres en los partidos políticos de izquierdas y la inclusión de sus reivindicaciones" y tuvo gran protagonismo en campañas sociales a partir de 1976 como "la despenalización del aborto, el divorcio o la planificación familiar", citó Arriero. Fue, en definitiva, "la primera organización de mujeres del tardofranquismo y una de las asociaciones feministas más importantes de la Transición".

"Pesadilla de las autoridades militares, eclesiásticas y políticas", sus dos hitos fueron el proceso de Burgos a mediados de los años 70 y el proceso 1001 contra la cúpula de Comisiones Obreras, entonces clandestina. "Se encerraron en iglesias, repartieron octavillas, hicieron propaganda y manifestaciones", contó Arriero. Se infiltraron en las asociaciones de amas de casa de la Sección Femenina, siendo "detectadas y expulsadas" aunque lograron hacer contactos y crear sus propias asociaciones de amas de casa "rojas". También movilizaron a las mujeres en los barrios y finalmente, hicieron "un viaje hacia el movimiento feminista" de manera "intuitiva" y nada fácil, cuestionando incluso "los mantras del PCE", que prometían tenerlas en cuenta cuando llegara "la revolución". Ellas nunca lo creyeron.

El MDM soñaba con ser "una organización con personalidad propia", señaló Arriero, por encima de las múltiples ideologías que tenían las mujeres que lo intregraban: "católicas, de extrema izquierda, comunistas...". Si bien, el MDM nació "como herramienta del PCE para erosionar a la dictadura, no fue una creación comunista sino de las mujeres comunistas", matizó.

Los dos primeros nombres clave fueron Dulcinea Bellido y Carmen Rodríguez, esposas de dos presos políticos. De hecho, el origen del MDM se debe buscar en la redes informales de “mujeres de preso” que, desde comienzos de los cincuenta, "habían consolidado destacadas activistas, frustradas al comprobar cómo mujeres que habían participado de forma activa en las actividades de solidaridad con los presos, volvían a recluirse en la esfera doméstica cuando sus familiares salían de la cárcel". La gestación de este proyecto no fue fácil ya que el propio PCE, partido al que pertenecía la mayoría de mujeres, "seguía identificando al luchador antifranquista con el varón", escribe en el libro Arriero. De hecho, las reivindicaciones de las mujeres eran vistas como "específicas" y no "generales". 

La lucha con su propio partido fue clave. Tanto, como para explicar su extinción a finales de los años 70: "la mayoría hizo una inmersión feminista" y fue ese sentimiento el que 'ganó' a su ideología política.

"Es necesario contar con referentes"

La directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, Araceli Martínez, señaló en su intervención la "necesidad" de "contar con referentes" porque "con las referencias del pasado contribuimos a restablecer la verdad histórica, labrada con el esfuerzo de muchas mujeres". Es importante recoger “este testimonio y restituir a estas mujeres en el lugar que se merecen”, dijo, mujeres "que no tuvieron un reconocimiento social y que participaron en el restablecimiento de la democracia y reincorporaron la mirada con enfoque de género que luego se implantó en las administraciones públicas”.

Martínez agradeció además al autor del libro su trabajo "por ser una persona comprometida con el feminismo" y señaló que estas mujeres "fueron determinantes a la hora de denunciar el machismo de los partidos y comprometer a las organizaciones de izquierda con la lucha feminista”. Por eso, finalizó, es "necesario sembrar mucha luz para conocer lo que ocurrió en nuestro país. Estas mujeres fueron mucho más valientes que nosotras porque las circunstancias eran más duras en un momento convulso y de falta de libertad".

El libro, confirmó Martínez, formará parte de la Biblioteca y Centro de Documentación del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha , que actualmente cuenta con un fondo de casi 11.000 documentos dedicados casi exclusivamente a temas referentes a la mujer.

"Mujeres a favor de una ética"

Por su parte, la profesora Díaz Sánchez alabó el trabajo de Francisco Arriero. Es un libro, dijo, "de fácil lectura, bien escrito y no excesivamente académico", para el que el autor ha recurrido a "fuentes icónicas, escritas y orales" y "ha tenido que fabricar otras nuevas", elaborando entrevistas a mujeres que fueron activistas y que hoy ya rondan los 80 años, con el fin de "buscar biografías no excepcionales sino de mujeres que dieran una visión coral" del trabajo de todo un colectivo "y así, democratizar también la historia".

Para escribirla, Arriero "no escatimó lugares de búsqueda". Acudió a Archivos Históricos, a la Biblioteca Nacional, al Archivo del PCE, a las Fundaciones Largo Caballero, Pablo Iglesias y Primero de Mayo, entre otras, consiguiendo "un libro de estricto rigor histórico".

¿Por qué estudiar el Movimiento Democrático de Mujeres?", se preguntó Díaz Sánchez. "Porque se estaba perdiendo". Y fue el "movimiento matriz de todo lo que más tarde se desarrolló en asociaciones de amas de casa, vecinales e, incluso, partidos políticos" y supuso "un conglomerado interclasista" ya que agrupaba a "trabajadoras y profesionales de clase media".

Fueron mujeres que tuvieron que luchar con los prejuicios de la época, porque "eran consideradas una asociación de delincuentes" y tenían que vivir con el miedo de ser juzgadas. Ninguna mujer del MDM se dedicó a la política. "Su objetivo fue buscar una sociedad mejor" y "usaron el término 'democrático', denostado en los años 60", destacó la profesora. Fueron mujeres "a favor de una ética y de un compromiso generoso y activo". 

Del MDM surgieron otras asociaciones que sí ocuparon puestos de poder, pero este movimiento tenía otro cometido, destacó Díaz: "ser el humus, la tierra". Y el libro de Francisco Arriero sirve de "homenaje y reivindicación" a este "trabajo invisible" de miles de mujeres, que "tanto influyó" en los años del tardofranquismo español y la Transición.