Un sepulcro muy vivo

Un equipo de arqueólogos concluye sus estudios en el Dolmen del Portillo de las Cortes, en Aguilar de Anguita. • Acaban de cifrar su antigüedad en 6.000 años, lo que lo convierte en uno de los más antiguos de España. • Este fin de semana, más de medio centenar de personas participó en dos jornadas de puertas abiertas.


A pocos metros del pueblo molinés de Aguilar de Anguita, en un paraje cercano donde antiguamente se alzaba el castillo de las Cortes, va saliendo a la luz el dolmen megalítico más antiguo de la provincia de Guadalajara y uno de los más antiguos de España: el dolmen del Portillo. Un equipo de siete arqueólogos de Lure Arqueología junto a estudiantes de la Universidad de Alcalá acaban de finalizar dos semanas de excavaciones, cuyas conclusiones han podido conocer en exclusiva más de medio centenar de personas, algunos de ellos vecinos del pueblo, que asistieron a las jornadas de arqueología didáctica y puertas abiertas organizadas para explicar los trabajos realizados y los hallazgos de los nuevos estudios. 

Las últimas excavaciones y el análisis de algunos restos humanos encontrados hace un siglo y conservados en el Museo de Arqueología Nacional (MAN), han revelado la nueva edad de este dolmen prehistórico, que hasta ahora se había datado erróneamente en 3.000 ó 5.000 años de antigüedad en base a los microlitos hallados en anteriores excavaciones. 

En realidad, fue hace 6.000 años cuando los primeros campesinos de la historia se asentaron en este paraje molinés, con río y salinas cerca, idóneas para sus cultivos. "Una buenísima ruta de paso que por un lado, va hacia Soria, y por otro, a Sigüenza", justifica a Cultura EnGuada la profesora de Prehistoria de la UAH, Rosa Barroso, que coordina el proyecto junto a su colega Primitiva Bueno.

Quitémonos de la cabeza la imagen de que eran hombres y mujeres limitados en inteligencia, que se trataba de humanos con un hueso en la cabeza. Nada que ver. Eran neolíticos inteligentes para su época, capaces de sobrevivir con el clima y la rudimentaria tecnología que tenían en aquel momento. No dejaron de recolectar ni de cazar en ningún momento pero empezaban a conocer las nuevas técnicas agrícolas y ganaderas y "a aprender a pulir la piedra, haciendo sus hachas para partir madera y construirse sus casas", añade Lorena Sánchez Moreno, estudiante del Grado de Arqueología en la UAH. 

Vecinos "cooperantes"

El Dolmen del Portillo de las Cortes, uno de los pocos monumentos megalíticos conocidos del Geoparque de Molina-Alto Tajo, enmarcado en el Ducado de Medinaceli, no es una construcción visualmente espectacular pero revela algunos comportamientos sociales interesantes. Por ejemplo, que los núcleos de población que vivieron entonces eran cooperantes: "trabajaban juntos y  acababan enterrando a las personas más selectas de su sociedad", lo que indica que en la época "ya había división social", dice Sánchez. No se enterraban sólo cuerpos sino también ajuares. De hecho, en la cámara funeraria de este dolmen "aparecieron 35 restos humanos", explica el arqueólogo Ronmel Seminario. Estaban "muy dispersos y descolocados", ya que una vez que se acababa el hueco para introducir más cuerpos, "lo que se hacía era echar hacia los lados los primeros cadáveres". 

Los encontró el marqués de Cerralbo que 'descubrió' el lugar en 1912 y la Fundación que lleva su nombre los donó al Museo Arqueológico Nacional (MAN) -también hay algunos en el Museo de Arqueología Regional, en Alcalá- aunque "el último estudio que se hizo de ellos es de hace un siglo y están muy quebrados", señala Seminario. La mayoría se cree que descansa bajo un gran montículo de tierra que hay junto al dolmen. También se descubrieron ajuares compuestos por "microlitos, pequeñas piezas de sílex y cuarzo, que son fáciles de tallar y tienen buen filo, como puntas de flechas, empleados en labores agrícolas", así como adornos de piedras verdes y negras y hachas de fibrolita.

Tumba y 'fortín'

La tumba del dolmen está compuesta de una galería, un corredor cubierto de 7 metros con losas en una parte, y descubierto en otra, y una cubierta de metro y medio de altura, hoy desaparecida. Forma un montículo en el terreno "que sería visto prácticamente en todo el corredor del valle", detalla este arqueólogo de la Universidad Complutense. Por tanto, se usaría también para "controlar el territorio", teniendo en cuenta que "había un río y una salina cerca, de donde obtendrían sal para conservar sus alimentos".

Las investigaciones han concluido también que el dolmen tenía "contrafuertes para soportar el peso de las losas" y que la cúpula era "falsa", según estudios realizados en una campaña en los años 70-80: "la cúpula cayó, cedió y debajo quedaron todos los cuerpos que había, volviéndose a reutilizar porque había más cuerpos encima de esa losa", algo que indica que "esto no se abandonó a los pocos años de usarse sino que tuvo un período de uso bastante útil".

Los expertos consideran que la piedra caliza con la que construyeron el dolmen provino, previsiblemente, de una cantera cercana a la zona. Pero desconocen de dónde puede proceder "la arcilla negruzca" que en estas dos semanas han visto que sostenía la plataforma: "En la zona predominan los terrenos amarillos, anaranjados, colores más ocres pero no negros, asi que suponemos que lo trajeron de una zona no muy lejana ya que dominaban la tecnología de transporte", afirma Seminario.

El deterioro del dolmen "es notable" debido al paso del tiempo y las inclemencias metereológicas, pero hay certezas de que una de las losas de la cabecera de la cámara funeraria estaba decorada con "un grabado artístico que representa una figura antropomórfica en el centro rodeada por dos cérvidos", aunque sólo se observa la línea de su lomo. "Es una representación común en este tipo de construcciones y creemos que tiene una simbología ritual", finaliza.

Un siglo, cuatro excavaciones

La arqueóloga Marta García recuerda que el marqués de Cerralbo, quien 'oficialmente' descubrió este lugar hace ya más de un siglo, no era un arqueólogo formal sino "un aficionado" y que por ello, no empleó ni los métodos ni el cuidado necesario a la hora de trabajar en él: "Vino aquí, excavó y se llevó el 'oro', es decir, toda la industria lítica al Museo Arqueológico Nacional y dejó el dolmen hecho migas".

Fue el primero pero no el único que se sintió atraído por esta construcción funeraria prehistórica, uno de los escasísimos ejemplos existentes en el interior de la Meseta. En 1973, el arqueólogo Manuel Osuna realizó una serie de trabajos empezando por el estudio de los materiales depositados en el MAN y realizando después, sondeos que permitieron descubrir algunas de las losas de piedra con grabados y dibujos que hoy ya no existen. En 2014, las profesoras de la Universidad de Alcalá, Rosa Barroso y Primitiva Bueno, realizaron estudios en el dolmen, convencidas de que "tenía que haber algo más".

Fotos: R.M.

Con la ayuda de georradares, reconstrucciones en 3D y radares, Barroso y Bueno comprobaron que bajo el suelo existía algo diferentes a lo que había salido a la luz hasta el momento y por eso, este año, con la ayuda de Lure Arqueología han realizado dos sondeos más para "delimitar el túmulo" e intentar ver "las manchas que salían en el radar". En el sondeo con orientación este se ha hecho "arqueología de la arqueología" porque "hemos podido ver la zona que más tocó el marqués de Cerralbo y en realidad, más que del propio dolmen, hemos descubierto cosas de las que hicieron él y su equipo", cuenta Barroso. En el sondeo norte se ha podido ver "el cierre final del túmulo y hemos descubierto una zanja, también tocada en anteriores excavaciones. Los resultados aún no son 100% exactos pero sí se ha visto una serie de piedras que podrían considerarse el cierre del túmulo".  

La subvención de unos 5.000 euros, concedida por la Junta de Comunidades, no ha dado para más pero los cimientos de este proyecto indican que la historia puede tener futuro. De momento, se ha implicado al pueblo en estas jornadas de puertas abiertas que incluyeron una mesa de debate y una degustación de comida típica de Aguilar de Anguita elaborada por los vecinos, mostrando así la parte más didáctica de la historia; se han creado perfiles en facebook y en twitter @dolmenika y abierto un blog que da a conocer la historia y las últimas intervenciones en este yacimiento, uno de los más antiguos del contexto del interior peninsular. Un proyecto con el que, como defienden estos jóvenes arqueólogos, "creamos memoria" porque "somos historia".

Artículos Relacionados