La Sierra Norte redescubre decenas de tesoros históricos

Hasta 43 municipios de la comarca elaboran sus cartas arqueológicas. • Su redacción es posible gracias a la subvención de Adel Sierra Norte. • Yacimientos romanos, restos de la Guerra Civil, viejos inmuebles o tesoros de otras épocas salen ahora a relucir.


El polvo que cubre las botas al pasear por Jadraque pertenece a una tierra que ha sido testigo de la historia. En ella dejaron sus huellas las antiguas civilizaciones de la edad del bronce y allí descansan las ruinas de la Celtibería Occidental, junto al río Henares, con sus murallas y torres. Unión de Henares y Bornova, cruce de caminos tan antiguo como la memoria alcanza a recordar, romanos, musulmanes y cristianos fueron por igual inquilinos de sus pastos.

Lo dicen las crónicas del Cid, que hizo de Jadraque punto de conquista, parada y descanso. Pero lo atestigua también el propio territorio, que ahora presta sus secretos a la carta arqueológica.

La de Jadraque, testigo directo de personajes como Goya y Jovellanos y de batallas de los siglos XVIII, XIX y XX, así como de la expansión industrial, es una de las cartas arqueológicas que se están redactando en la Sierra Norte gracias al apoyo financiero del grupo de desarrollo comarcal, Adel Sierra Norte.

El proyecto

En mayo de 2010, Adel Sierra Norte acordó subvencionar la redacción de las cartas arqueológicas de los 85 municipios que integran su territorio. Un total de 43 ayuntamientos decidieron acogerse a estas ayudas, esenciales a la hora de realizar los planes de Ordenación Municipal, ya que permiten sacar a la luz yacimientos arqueológicos, inmuebles históricos y tesoros de épocas pasadas para que sean adecuadamente catalogados y protegidos.

Los arqueólogos ya han concluido su trabajo en once de estas localidades, pero todavía están desarrollando las del resto, que deberán estar finalizadas antes del 17 de octubre, según informa en un comunicado Adel Sierra Norte.

La creación de estas Cartas Arqueológicas complementa la recogida de datos con la realización de un registro fotográfico del patrimonio, además de con su georreferenciación a través de GPS, lo que permite conocer con detalle su ubicación. Su elaboración ha supuesto para el Grupo de Desarrollo Rural una inversión de 26.565,83 euros, un 84% por ciento de la inversión total, siendo el resto aportado por los propios ayuntamientos.

Negredo, La Bodera, Hiendelaencina y Rebollosa de Jadraque

Los estudios realizados durante el segundo semestre de 2011 permitieron localizar núcleos de población, caminos, ríos, fuentes y cursos de agua de alto potencial arqueológico, lo que hizo necesario recurrir a investigaciones selectivas. Los elementos etnográficos, complejos mineros y despoblados fueron los primeros en ser examinados. Después le tocó el turno a las zonas exteriores a las Áreas de Máxima Intensificación.

Además del patrimonio relacionado con las explotaciones ganaderas, de los palomares, fuentes, lavaderos y vías pecuarias, fueron localizados algunos yacimientos arqueológicos. Entre ellos destaca uno de la época romana, bajomedieval y moderna del Juego de Bolos y el despoblado bajomedieval-moderno de Navarredonda, ambos situados en el término de Negredo. Además, los investigadores registraron la existencia de iglesias parroquiales, ermitas y casas de interés histórico.

En La Bodera, consideraron de especial relevancia las agrupaciones de Arquitectura Negra, que también están presentes en el Barrio Viejo de Hiendelaencina. Por otro lado, en este municipio destacan la existencia de Patrimonio Industrial relacionado con la explotación de plata durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX. De esta época data, además, la construcción de diversas factorías y lavaderos de metal.

En la actualidad, todas las instalaciones están en ruinas, pero aún se ven algunos detalles que muestran la importancia que tuvo la minería. De hecho, el mismo Ayuntamiento está trabajando en un ambicioso proyecto para recuperar y poner en valor esta herencia.

Alaminos

Los resultados de la Carta Arqueológica de Alaminos revelan un pasado fundamentalmente ligado a la agricultura y la ganadería. Entre los yacimientos prehistóricos localizados, destaca un gran asentamiento de la Edad del Bronce. Sin embargo, el protagonismo es de la Guerra Civil. Un gran número de elementos pertenecientes a esta contienda fraticida han sido localizados en los alrededores del valle y la carretera N-204. En total, suman el 38 por ciento de los bienes catalogados.

La explicación se encuentra en la importancia estratégica que tuvo esta zona, situada en las cercanías de la Nacional II, durante la Batalla de Guadalajara, en marzo de 1937. Entre los restos recogidos hay casquillos, peines de balas máuser, soportes de granadas Lafitte, porta cantimploras y latas de sardinas y de leche condensada. También localizaron varias toneladas de hierro procedentes de los fragmentos de metralla de las bombas.

Cendejas de la Torre

El suelo de Cendejas de la Torre tiene una composición especial, por lo que el municipio ha estado tradicionalmente ligado a la extracción de áridos y a la fabricación de morteros para la construcción. De ahí que durante la elaboración de la carta, los investigadores dieran con hornos de yeso y cal. Sin embargo, su auténtico tesoro es la fábrica de la localidad, convertida ya en uno de los mejores ejemplos de arqueología industrial de Guadalajara. Se trata de la fábrica de cementos 'El león', de la cual aún son visibles tres de sus chimeneas de ladrillo y la estructura de los hornos.

A estas instalaciones hay que sumar una gran cantidad de elementos etnográficos, como son las eras, las cuevas-bodegas y algunas parideras que hacen referencia al pasado agrícola y ganadero que precedió al desarrollo industrial. Asimismo, en la parte norte del término, en las afloraciones grises de piedra caliza, es posible localizar gran cantidad de fósiles correspondientes a gasterópodos del cretácico inferior.

Sotodosos

De esta Carta Arqueológica destacan dos yacimientos ya conocidos, el Cerro Almudejo, asentamiento de la Edad del Bronce; y la Villa Romana de El Quintanar. A ellos habría que sumar otros dos localizados durante las investigaciones, uno de la época romana y otro de la medieval islámica.

Al igual que en Alaminos, los estudios han revelado numerosos restos de la Guerra Civil, que suman un 40 por ciento de todos los bienes patrimoniales localizados. En Sotodosos, el frente de Guerra surca todo el término municipal, de este a oeste. A lo largo de este recorrido se encuentran las que fueran líneas de fortificación y atrincheramiento tanto de los franquistas como de los republicanos. Recorrerlas resulta toda una experiencia debido al buen estado de conservación en el que se encuentran las trincheras, almacenes subterráneos, bunkers y nidos de ametralladora. La zona conserva el recuerdo de un conflicto intenso, como atestiguan los cráteres hallados en medio de algunas líneas de trinchera. Esta violencia es aún más apreciable a través de las fotografías aéreas, en las que pueden apreciarse los cráteres provocados por los bombardeos. Si no fuera por el crecimiento de las chaparras, el terreno tendría una aspecto similar al de un campo lunar.

Bujalaro

La localidad de Bujalaro se encuentra en el valle del Henares, en el límite entre la campiña y la sierra. Las prospecciones realizadas en ella han sacado a la luz abundantes yacimientos arqueológicos para los que se han dictado órdenes de protección. También se ha documentado un considerable número de elementos patrimoniales entre los que se encuentran construcciones agropecuarias y otros edificios tradicionales. Especialmente destacable, dentro del casco urbano, es la Iglesia Parroquial de San Antón, del siglo XVI, que cuenta con un interesante artesonado mudéjar y una portada atribuida a Covarrubias.

Jirueque

El término de Jirueque se halla enclavado en la presierra del Norte de Guadalajara. La redacción de su carta arqueológica ha dado lugar a la creación de un ámbito de prevención y a la documentación de interesantes elementos patrimoniales. Entre estos destacan las construcciones con valor etnográfico. Además, es digna de mención la Iglesia parroquial, de planta de nave única con testero recto  y torre campanario a los pies. En el lado Sur de su crucero tiene adosada la capilla de Don Alonso Fernández de la Cuesta, también conocido como “El Dorado”, que allí tiene instalado su sepulcro.

Congostrina

Ubicada en la sierra de Guadalajara, la redacción de la carta arqueológica de Congostrina también ha desembocado en la declaración de un ámbito de protección. Entre los elemento patrimoniales catalogados hay que destacar las estructuras agropecuarias. Además, se considera de especial interés la Mina de San Juan, que corresponde a un conjunto de edificios de mampostería caliza encintada con ladrillo dispuestos entorno a un patio central; y el Horno de San Juan, correspondiente a una chimenea de planta rectangular y tres cuerpos de volumen descendente, en cuyo entorno se localiza varias bocas de mina y escoriales.