El día que ‘Guadalajara’ liberó París

Como cada 24 de agosto, la capital francesa recuerda la entrada de ‘La Nueve’, una compañía con combatientes republicanos españoles. • El primer tanque en llegar a la ciudad y en desfilar dos días después con las tropas victoriosas llevaba el nombre alcarreño en recuerdo de la batalla de la Guerra Civil.


Habían perdido la Guerra Civil, pero fueron los primeros en celebrar la victoria en la Segunda Guerra Mundial. Los pingüinos, como los franceses apodaron a los españoles republicanos que lucharon contra los nazis en las filas de los aliados, encabezaron la entrada en París tras la derrota nazi un 24 de agosto, hace ahora 72 años. Al frente de esta División Leclerc estaba una compañía con blindados que llevaban nombres ibéricos como Don Quijote y España Cañí o de batallas como Ebro, Guernica y Belchite.

De entre todos ellos, el blindado que tuvo el honor de presentarse en primer lugar ante el Ayuntamiento de París llevaba inscrito en su morro el nombre de Guadalajara. Dentro estaban Zubieta, Albenza, Luis Ortiz, Daniel Hernández, Argüeso, Luis Cortes el Gitano, Ramón  Patricio 'Bigote' y el sargento jefe De Possese. 

A las 19:30 de aquella tarde, la Nueve había arrancado hacia París entre consignas radiofónicas a la resistencia y con un revuelo de más de 200 campanarios que dieron la réplica a Notre Dame. A las 21:20 el Guadalajara llegaba a la Plaza del Ayuntamiento. Cuando los combatientes bajaron, la gente dijo: "son los franceses", mientras señalaban a los españoles. Hay imágenes históricas que dan fe del ingreso de la tanqueta en la plaza a través de un arco. Como las hay también del Teruel, sobre el que ondea una bandera republicana. 

En la entrada triunfal en París no sólo estuvo aquella tanqueta con el nombre alcarreño, sino que también hubo uno de sus tripulantes, Domingo Baños, artillero y capataz, que había nacido en Guadalajara. Su foto en la Plaza de la Alcaldía apareció al día siguiente en los periódicos y fue condecorado con la Cruz de Guerra con Estrella de Bronce.

Aquella noche, en la calle Rivoli los españoles entonaron himnos republicanos de la Guerra Civil. Al margen de La Nueve, allí había hasta 3.000 soldados españoles que participaron al día siguiente en las refriegas contra los ocupantes nazis en las calles de París. 

"Aquellos días fueron increíbles. Cada hora pasaban cosas diferentes. Estábamos eufóricos. Encontrarse en París y como libertadores dela capital era increíble", rememoraría en 1998 Daniel Hernández, apodado El Volcán, un excombatiente de la tanqueta Guadalajara cuyo testimonio recogía Evelyn Mesquida en su libro 'La Nueve. Los españoles que liberaron París' (Ediciones B, 2008). "La gente nos vitoreaba por todo el camino, corría a nuestro lado, lloraba, aplaudía, saludaba, cantaba. El entusiasmo era increíble", recordaba también el catalán Fermín Pujol. "Aquel entusiasmo era la libertad, era la victoria", añadía el oficial Amado Granell.

Dos días después de esta entrada de las tropas aliadas en la capital gala, y tras la victoria definitiva, durante el paseo triunfal del general De Gaulle por los Campos Elíseos, esta novena compañía de la segunda división blindada de la Francia del General Leclerc, conocida popularmente como ‘La Nueve’, desfiló de nuevo -como escolta personal del general De Gaulle- por las calles de París con sus cerca de 150 españoles. Y con ella, una vez más, ese vehículo semioruga con factura norteamericana que llevaba el nombre de Guadalajara en recuerdo de la primera batalla ganada al fascismo en 1937. Un vehículo que seguiría combatiendo en su avance hacia Alemania, quedando destruido en una de las durísimas batallas que La Nueve sufrió en Alsacia, pero que no detuvo el avance de la compañía hasta el mismísimo Nido de Águilas, el búnker de Hitler.

Setenta años después, una comitiva conmemorativa recordó la liberación de París del nazismo. La asociación AGE (Archivo, Guerra y Exilio) acudió entonces, hace dos años, a este homenaje que contó con una marcha de la asociación '24 Aout 1944’ por las calles de la ciudad del Sena, en la que, también para esta ocasión, el nombre de ‘Guadalajara’ lució sobre la tanqueta.


En realidad, la presencia de españoles –los pingüinos– en la liberación de París fue silenciada durante décadas a uno y otro lado de los Pirineos. Tanto la Francia que reinstauró la democracia como la España franquista que derrotó sin perdón a los republicanos envió a las mazmorras de la historia este episodio y, con él, la larga lucha que sostuvieron desde África contra el nazismo, con la esperanza de que después de la liberación de París llegase también la de Madrid.

"Fue una operación política consciente y voluntaria", denunció Jorge Semprún en el prólogo del libro de Mesquida, que añade que "los supervivientes españoles, junto a los aliados en la gran contienda internacional, recibieron la victoria al mismo tiempo que la traición: las grandes potencias habían negociado ya con el franquismo. El nuevo orden eliminaba la esperanza de liberar España. Los soldados de los ocho años de combate enfrentaron la paz con el sabor de una gran injusticia, presintiendo el comienzo de un oscuro y largo invierno". Una condena al ostracismo en la que incluso su masiva y destacada participación contra el nazismo en Francia quedaría silenciada. 

Ha sido en los últimos años en que se ha recuperado la memoria de aquel episodio tanto tiempo ocultado y que tiene como primera imagen la entrada del ‘Guadalajara’ en París. Se ha hecho a través de homenajes en Francia, el primero de ellos en 2004, entre gritos de “¡no pasarán!” con acento francés, y el último, hace sólo un año, cuando se inauguraron unos jardines con el nombre de La Nueve en la capital gala, en un acto al que asistió el rey Felipe VI, presencia que motivó un comunicado de protesta del Foro por la Memoria de Guadalajara.

Antes, el trabajo lo habían venido haciendo historiadores como Eduardo Pons Prades, Alfonso Viciana, Antonio Arévalo, Secundino Serrano o Eveoly Mesquida y, además de en libros y conferencias, ha cristalizado también en trabajos documentales como el de ‘Los Nueve, los olvidados de la victoria’, dirigido por Alberto Marquardt en 2009.

Los recuerdos han llegado también en forma de viñeta. El testimonio de uno de estos combatientes republicanos, Miguel Ruiz, fue recogido por el historietista Paco Roca en ‘Los surcos del azar’, un comic muy premiado que reconstruye la historia estos combatientes. Sus dibujos a color reviven las batallas de La Nueve, una verdadera historia que, sin embargo, le fue arrebatada a estos republicanos desde el día siguiente de su entrada en París, cuando el diario Liberation dijo que el primer tanque en penetrar en la ciudad de la luz había sido un tal Romilly, y no el ‘Guadalajara’.