Viaje a la época de los Calatravos en Almonacid

El grupo Arrabal Folk pondrá la música a la IX edición de la Jornada Medieval-Renacentista que se celebra este fin de semana en la villa alcarreña. • Habrá más de medio centenar de artesanos, zona infantil y teatro. 


Almonacid de Zorita viaja este fin de semana en el tiempo para recordar su pasado medieval y renacentista, reivindicado los lugares más emblemáticos de la villa alcarreña y su pasado calatravo, proponiendo un cruce de culturas.

Este año, la Jornada Medieval cuenta con más de cincuenta puestos artesanos, en los que se mostrarán y venderán mercaderías hechas a mano, venidas de toda España. Se contará además con artesanos locales y con el apoyo de las asociaciones y vecinos de la localidad alcarreña. Habrá talleres de alfarería, forja, bolillos e incluso uno específico en el que se mostrarán todos los procesos que se seguían en aquella época para la acuñación de moneda. Además, el grupo de teatro local 'José María Barrasa' representará dos sainetes medievales. 

El mercado medieval contará con una zona infantil en la que quedarán instaladas diferentes atracciones 'históricas' para niños. Mercaderías, teatro, juegos para niños y mayores, artesanos que mostrarán los antiguos oficios, y música. El cierre de la feria lo protagonizará el grupo Arrabal Folk. Nacido en el año 1986, al principio fue una simple reunión de amigos interesados por la cultura tradicional. Ahora es una formación con 30 años de experiencia que se ha dedicado a la investigación y recopilación de las raíces musicales guadalajareñas, haciendo de sus actuaciones un muestrario de piezas tradicionales y cantos populares. 

Un poco de historia

La zona de la Baja Alcarria, y con ella Almonacid, estuvo ocupada por los árabes desde el año 712 al 1085. Los primeros datos ciertos sobre la historia de esta villa, proceden del siglo XI, cuando se verificó la reconquista de esta comarca por el reino cristiano de Castilla. Ocurrió alrededor del año 1085 cuando el rey Alfonso VI toma para su reino la ciudad de Toledo, y con ella, el valle del Tajo, máxima aspiración de los reyes castellanos.

Tras la reconquista, la aldea de Almonacid quedó en poder directo del rey, bajo la tutela del castillo de Zorita, siendo gobernador del mismo Alvar Fáñez de Minaya, primo del Cid. En 1152 el Rey donó Almonacid al Conde Ponce de Cabrera, pero el castillo y lugar de Zorita lo dejó en propiedad real, alentando su repoblación con un fuero muy favorable.

Todavía en siglo XII, la aldea de Almonacid iba a cambiar de señor, ya que el año 1174 Ponce de Cabrera vendió Almonacid a Pedro Martínez de Magan, siendo la mujer de éste, Doña Sancha Martínez, quien en 1176 donó la aldea a la Orden de Calatrava recién fundada. A partir de este momento, y en las bulas iniciales de fundación y confirmación de la Orden, dadas por los Papas Gregorio VIII (1187), e Inocencio III (1199 y 1214), aparece Almonacid como una de las posesiones o lugares de esta Orden.

Almonacid tuvo la categoría de aldea desde el primer momento en que se constituyó el referido Común, en la segunda mitad del siglo XII, hasta mediados del siglo XV. La primera ocasión en que se cita a Almonacid como villa es en 1455. El hecho de haber alcanzado este título, que se conseguía por nombramiento real, a propuesta del Maestre de Calatrava, indica el crecimiento de la localidad.

No, a la princesa de Éboli

Doña Ana de la Cerda, princesa de Eboli, compradora de Pastrana, Sayatón y Escopete, intentó también la compra de Almonacid, pero no contaba con el firme propósito de los vecinos de continuar siendo únicamente vasallos del Rey, y por tanto, de seguir adscritos al Señorío de la Orden de Calatrava.

Se consiguió que el emperador diera un privilegio en el que reconocía que Almonacid seguiría por siempre perteneciendo a la Orden de Calatrava, y siendo por tanto de señorío real, sin poder ser enajenada a particular alguno. Para ello el pueblo se comprometió a pagar dos millones de maravedís, esto es, unos cinco mil ducados. 

A la Encomienda encabezada por Almonacid pertenecían, Fuentelencina, Hontoba, Moratilla, Illana, Yebra, y Borox. Tanto el comendador como el gobernador se trasladaron a Almonacid, y la Orden cuidó con especial mimo a la villa almorcileña, mejorando los riegos del término, cuidando las presas de Bolarque, sus molinos y batanes. 

Consulta el programa de actos del viernes y sábado de la Feria.