Guardianes de la memoria

Proliferan por toda la provincia los movimientos civiles exigiendo la recuperación del patrimonio en los pueblos. • Nostalgia, reivindicación de su pasado, pasión por el patrimonio, amor y respeto por sus raíces… son varias las razones que llevan a los vecinos a unirse para recuperar parte de su pasado.  Donde las administraciones ven “cuatro piedras”, los vecinos ven una oportunidad de reivindicar lo suyo y una manera de mantener viva la memoria de su historia.


En temas de patrimonio hay un cóctel mortal: los monumentos suelen ser de particulares y ellos por ley tienen la obligación de mantenerlos en las debidas condiciones pero la falta de dinero, en unos casos, y la falta de voluntad en otros, hacen que muchos edificios vayan sucumbiendo al abandono y por último a la ruina, una decadencia que diversas asociaciones civiles están intentando mitigar. Desde hace años existen en Guadalajara asociaciones que piden la recuperación del patrimonio, unos movimientos que cada vez son más numerosos.

Castejón de Henares es uno de esos pequeños pueblos que ha decidido recuperar la memoria de su pasado. Con una población de apenas un centenar de vecinos trabajan desde hace tiempo para recuperar la huella del paso del Cid por su localidad. A la entrada de Castejón hay restos de una vieja casa hecha con mampostería y adobe que todo el mundo conoce como la Casa del Cid. La vivienda está rodeada de misterio, la leyenda dice que allí vivió la amante del Cid…que alberga un gran tesoro… Los vecinos han decidido recaudar fondos y arreglarla para instalar en ella una sala multiusos para el pueblo y, si es posible, una casa rural en la planta superior.

De momento, han creado una asociación, bastante activa, que, incluso, ha estado nominada al VI premio Álvar Fáñez organizado por el consorcio Camino del Cid. Ya han dado los primeros pasos para la recuperación de la vivienda y han conseguido que una arquitecta de Sigüenza, Miriam Fuentes, se interese de forma altruista en recuperar el proyecto. Se espera que este mes de junio se empiecen a levantar los planos de la vivienda.

Mucho más avanzado va el proyecto de recuperación de la Iglesia de Santiago en Sigüenza. En este caso fue el Ayuntamiento seguntino el que impulsó la iniciativa pero actualmente se encuentra todo en manos de la sociedad civil. Creada en 2012, la asociación tiene como objetivo final convertir este monumento en Centro de Interpretación del Románico de Guadalajara. Para ello se han dado un plazo de 10 años. De hecho es uno de los más avanzados. El proyecto ya ha sido aprobado por la Comisión de Patrimonio pero falta lo fundamental: el dinero.

Su presidenta, la arquitecta Elena Guijarro, asegura que tampoco es una cantidad muy alta, alrededor de 300.000 euros, y confía en irlos recaudando poco a poco. De momento han conseguido mejorar la sacristía, han hecho una excavación arqueológica que ha descubierto un solado del siglo XII y ahora se está trabajando en la nave. ¿Cómo se financian? Haciendo actividades culturales, con el programa “Apadrina un sillar” y buscando ayudas de la administración. En 2012 consiguieron el apoyo de la Junta de Comunidades para el proyecto y en estos momentos están preparando la documentación para poder acceder a las ayudas del 1,5 por ciento cultural que realiza el Gobierno de España.

Pero la mayoría de las veces la puesta en marcha de una iniciativa de recuperación de patrimonio no es tan fácil. Es el caso de la asociación SOS Castillos de Guadalajara un grupo de 20 personas, que decidieron recuperar el patrimonio de Guadalajara usando lo único que tenían: entusiasmo pero, descubrieron que no era suficiente: “Un día- cuenta su presidente David Carpintero- nos fuimos a Luzón para limpiar la basura que había alrededor de la atalaya. Cuando comunicamos a Patrimonio lo que habíamos hecho nos advirtieron que si volvíamos a hacerlo nos denunciarían”. Así supieron que cualquier trabajo que se haga cerca de un monumento, aunque sea recoger botellas y papeles, necesita un estudio arqueológico.

Eso les llevó a constituirse en asociación. Varios años después se dedican a denunciar los casos de deterioro más urgentes, a fomentar actividades que den visibilidad a los monumentos y a asesorar a ayuntamientos o asociaciones que tienen mucho interés y poco dinero para arreglar esos edificios.

Los últimos con los que han trabajado son los vecinos de Cifuentes que acaban de crear una asociación para recuperar el castillo de D. Juan Manuel. Mientras tanto trabajan para recuperar el castillo de Torresaviñán, la Torrecilla de Establés y están en pleno proceso de tramitación para recuperar la Atalaya de Membrillera, un caso en el que tienen especial empeño: “Es un monumento árabe defensivo del siglo X que destaca por la forma en que fue construido- señala David Carpintero- restos como éste sólo se encuentran en Andalucía”. El ayuntamiento también se ha involucrado en el proyecto.

Otros que desde hace años claman por mejorar la situación de su castillo es la Asociación Castillo de Galve de Sorbe. El pasado mes de junio han celebrado diez años desde su fundación y en ese tiempo, y a pesar de su esfuerzo, los avances han sido muy tímidos hasta la reciente noticia de que la Junta va a sancionar con una multa de 78.000 euros al propietario del castillo. La asociación quiere que la Administración obligue al dueño a que el castillo se mantenga en buenas condiciones y que se retiren uralitas y otros elementos que nada tienen que ver con un monumento de este tipo. Reuniones con la administración, inicios de expedientes que no llegaron a buen puerto, recogida de firmas en change.org... Nada había cuajado hasta ahora. 

Un caso especial es el de Villaescusa de Palositos. Un pueblo abandonado que fue comprado en su mayoría por un particular que valló parcelas sin tener en cuenta que cerraba caminos públicos o que hacía imposible el acceso al cementerio. Los descendientes del pueblo, constituidos en asociación, claman desde hace años porque se resuelva esta situación y celebran cada mes de mayo la Marcha de las Flores. También piden que se arregle la iglesia románica de Villaescusa, un monumento declarado Bien de Interés Cultural que cada vez corre más peligro. El último invierno ha sido duro: se ha hundido el lienzo norte de la iglesia. Ahora, temen por la inestable espadaña.

Pero de todas ellas la iniciativa más antigua es la que pretende salvar el Monasterio de Bonaval. Una petición iniciada hace más de 30 años. El Grupo de Defensa del Patrimonio de Guadalajara, inasequible al desaliento, ha sido uno de los principales impulsores. Desde hace unos pocos años los esfuerzos se centralizan a través de una plataforma llamada SOS Bonaval que engloba a distintas asociaciones y particulares. Todas con el fin común de recuperar este monasterio cisterciense que, a pesar de estar cubierto de vegetación y prácticamente hundido, sigue teniendo una imagen imponente. Marchas, cartas manuscritas entregadas a la Junta de Comunidades, peticiones en change.org… Nada surtió efecto hasta hace unos meses: la Junta de Comunidades ha incluido 200.000 euros en los presupuesto de 2016, dinero que se usará para hacer un proyecto de restauración integral y temporizado. La noticia ha sido recibida con expectación por la plataforma. 

Pero también ha habido iniciativa populares con final feliz. Quizá porque su resolución era más administrativa que económica. Es el caso del Retablo Arriacense, una pintura realizada por el conquense Víctor de la Vega que recoge los monumentos, personajes y momentos históricos más destacados de la provincia. Durante años el Retablo Arriacense se exhibió en la sala del Consejo de Caja Guadalajara, un lugar inaccesible para los guadalajareños. Cuando “la nuestra” se fusionó con otros bancos se temió por la desaparición del cuadro y surgió un movimiento popular, encabezado por el cronista Antonio Herrera Casado, para recuperarlo. Tras presentar batalla en las instituciones y también en las redes sociales, el Retablo Arriacense fue cedido y volvió, un año y medio después, a Guadalajara. Actualmente está colgado en la sala de Juntas de la Diputación y se muestra en las visitas guiadas de la institución.

23 joyas al borde de la ruina

La lista de monumentos en la provincia que necesitan ayuda es prácticamente interminable. Pero no todos se encuentran en la misma situación. Sólo hay que echar un vistazo a la  Lista Roja del patrimonio de la asociación Hispania Nostra  para ver que en nuestra provincia hay más de 20 que están en serio riesgo de desaparecer. Entre ellos se encuentran varios de los que hemos mencionado: el Monasterio de Bonaval, la iglesia románica de Villaescusa de Palositos, el castillo de Galve,  el castillo de Torresaviñán… Pero hay otros muchos que también necesitan una ayuda urgente. Es el caso de las salinas de Imón, en las que se prometió hace un par de años una inversión de medio millón de euros que nunca llegó, la iglesia de San Simón en Brihuega o el convento de La Salceda entre Tendilla y Peñalver. La última que ha tenido la desgracia de entrar en esta lista de patrimonio en ruina es el Poblado de Villaflores, abandonado a su suerte y continuamente saqueado y expoliado. Un dudoso honor que los propietarios, Ayuntamiento y Hercesa, han asegurado que van a solucionar. 


Reportaje publicado originalmente en el número 12 de Cultura EnGuada, especial de verano. 

 

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