El Festival Ducal quiere ser de Interés Turístico Regional

Durante cuatro días de viaje al Siglo de Oro, los pastraneros han reivindicado la figura histórica de Ruy Gómez de Silva, I Duque de Pastrana, en el V Centenario de su nacimiento. • El espectáculo de la noche del sábado volvió a estar dirigido por Fernando Romo con la participación de 80 integrantes de asoociaciones locales.


La XV edición del Festival Ducal de Pastrana ha rendido homenaje a la figura de Ruy Gómez de Silva, personaje histórico que la Villa Ducal reconoce como crucial en el devenir de la historia local, y que por ello mismo ha querido mostrar al mundo en su cita estival, que pretende dar un salto en los próximos tiempos logrando la declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional por parte de la Junta.

En cuatro días plenos de actividades, Pastrana regresaba al Siglo de Oro español, y concretamente al 29 de junio de 1562, cuando Ruy Gómez de Silva adquirió para su esposa, Ana de Mendoza, la princesa de Eboli, la localidad de Pastrana. En apenas diez años, y hasta la desgraciada muerte del I Duque de Pastrana, la villa experimentó una enorme transformación urbanística y social, de la mano “de un hombre culto y del renacimiento, opuesto a las ideas medievales de los partidarios del duque de Alba, como fue el Ruy Gómez, tan trascendente para la política española de la época en su calidad de valido del rey Felipe II como oscurecido por su esposa, en la que es una excepción histórica”, recordaba el sábado el director artístico del festival Ducal, el alcarreño Fernando Romo.

Activamente, han colaborado en los actos, siendo arte y parte de todos ellos, las gentes de Pastrana agrupadas en las Asociaciones de Damas y Caballeros, la Coral de la Paz, la Banda de Música de Pastrana y el Grupo de Teatro Moratín, siempre contando con la colaboración del Ayuntamiento. En la Plaza de la Hora se daban cita cerca de cuarenta puestos variopintos, que le añadían el arte de la mercadería al selecto programa de actos.

Pregón y jornada del viernes

Como cada año, el festival se inició con el pregón, en el que la villa se muestra agradecida a personas que, a título individual o representando a un colectivo, contribuyen a reivindicar el buen nombre y la promoción de Pastrana en cualquier foro. Este año, la Villa Ducal ha rendido homenaje a la orden franciscana, y concretamente a la provincia de la Inmaculada Concepción. “Devolviéndoles así una mínima parte de lo que ellos hicieron con el legado carmelita del antiguo convento de San Pedro y con su labor de formación a lo largo de los siglos”, valoraba el alcalde pastranero, Ignacio Ranera.

El vicario general de la provincia, José María Sainz, recibió, de manos del alcalde de Pastrana, el IV premio princesa de Eboli. Fueron muchos los pastraneros que estudiaron con los franciscanos desde mediados del siglo XX los que se acercaron a presentarles sus respetos a los frailes, agradeciéndoles en primera persona la labor que han hecho en la Villa Ducal durante siglos y también su último acto de generosidad cediendo el uso del ahora Museo del V Centenario de Santa Teresa de Jesus. El jueves también fue el día de la Banda de Pastrana, que sobre el escenario central de la Plaza de la Hora dio un recital de percusión. Anteriormente había prologado su impecable actuación poniéndole la banda sonora a los entremeses que la Asociación de Damas y Caballeros había representado en el casco histórico.

El viernes, la protagonista fue la música. Se celebró un concierto en la Iglesia-Colegiata de Pastrana, a cargo del grupo The Labyrinth of Voices; coro de cámara especializado en música renacentista y barroca. Fundado y dirigido por Miguel Ángel García Cañamero, actual director del Coro Nacional de España, interpretó la magnífica 'Missa Supra Sancta Maria' y diversos motetes de la obra inédita de Petrus Fernández Buch, de quien el archivo parroquial de la Iglesia-Colegiata de Pastrana conserva la única copia manuscrita, si exceptuamos varias obras sueltas. Nacido en Santo Domingo de La Calzada (La Rioja) hacia 1580, fue maestro de capilla de la catedral de Sigüenza entre 1608 y 1648. La representación de 'Ruy el caballero' espectáculo poético-coral e Asociación de Damas y Caballeros y la Coral La Paz le puso el broche de oro a la jornada en la Plaza del Deán.

Jornada del sábado

Ya el sábado por la mañana, el historiador Aurelio García presentó su libro 'Ruy Gómez de Silva, de privado de Felipe II a señor de vasallos’ que ha escrito con la intención de buscar al Ruy Gómez hombre, y no al Ruy Gómez mito, rompiendo así con la tradicional manera en que se ha abordado casi siempre su vida: como si ya hubiera nacido como privado del Rey y tuviera un programa biográfico preestablecido; como si desde el principio supiera que acabaría siendo un cortesano de renombre.

Sin duda, el momento álgido de la celebración llegaba con la representación del espectáculo 'La Pastrana de Ruy Gómez'. Dirigido un año más por Fernando Romo, conocido hombre de teatro alcarreño, en él intervinieron todas las Asociaciones de Pastrana, y un total de ochenta personas, minuciosamente caracterizadas de época. Sobre los dos escenarios que se habían montado al pie de la fachada del Palacio Ducal, se fueron sucediendo cuadros, como aquellos del renacimiento italiano que tanto le gustaban al duque.

Ojalá nuestro trabajo sirviera para reivindicar la figura de un personaje histórico que no tiene la relevancia que merece, que impulsó el primer renacimiento de Pastrana, de la misma manera que con su ilusión, los pastraneros buscan ahora impulsar el segundo”, valoraba el director artístico.

Fotos: Ayto. de Pastrana. 

 

Meses de trabajo cristalizaron en pequeños sainetes que contaron en nacimiento de Ruy en Portugal, su amistad con Felipe II, su enamoramiento y feliz vida en Pastrana con la princesa de Eboli, y terminaron con el impresionante duelo por su muerte. “Miles de horas de trabajo que la gente le regala a su pueblo para promocionarlo”, afirma el alcalde de Pastrana. Por la Plaza de la Hora desfiló un espectáculo ecuestre, la industria de la seda que trajo Ruy a Pastrana, su idilio con la princesa y su desgraciada y prematura muerte, subrayados ambos por las impresionantes voces del tenor pastranero Juan Carlos Pajares y la soprano Pilar Moraguez, acompañadas al piano por la gran pianista checa Nina Kereselidze.

Además de los personajes que habitaron Pastrana en el pasado y los pastraneros de hoy, los edificios y calles de la villa ducal han tenido todo el protagonismo. La iluminación artística que se ha proyectado sobre ellos, los ha reivindicado como auténticos tesoros vivos al servicio de la Villa Ducal. A la conclusión del espectáculo de ayer, “lo más grandioso es el cariño de la gente, todo lo que ponen para llevarlo a cabo. Dice mucho de Pastrana. Hemos cantado, hemos bailado, danzas renacentistas y modernas, se ha dado cabida a un espectáculo ecuestre integrado en el argumento, y todo ha requerido un trabajo ímprobo, pero ha salido perfecto. Estamos muy satisfechos”, valoraba Javier Gumiel, director de teatro de la Asocaicón de Damas y Caballeros, después de que las representaciones de viernes y sábado cosecharan sendos rotundos éxitos.

El domingo, después de la solemne función religiosa que ooficiaba el párroco Local, Emilio Esteban, en latín en la Colegiata, la corte regresaba de la Corte a Palacio. Para cerrar el festival, el Grupo de Teatro Moratín representaba en la Plaza del Deán “La Dama de Alba” de Alejandro Casona.

Mirada al futuro

Al término del Festival Ducal, el alcalde de Pastrana, Ignacio Ranera, daba las gracias por su implicación a las asociaciones. “Es imposible encontrar mejores embajadores, actores y defensores de nuestro patrimonio que los propios pastraneros. Cada año se superan el celo y preparación de un evento mayúsculo, al que no le falta un detalle y del que nos sentimos muy orgullosos porque son los pastraneros de hoy los que reivindican a los de ayer y nuestros tesoros artísticos y culturales”, afirma el regidor en sus conclusiones del Festival, a la vez que manifiesta que es el momento de dar el salto como fiesta de Interés Regional, declaración que depende en última instancia del Gobierno regional.