La batalla 'pirata' de Sigüenza jamás contada

El olvido de las banderas de la catedral de Sigüenza que el sobrino de El Doncel arrebató al pirata Francis Drake explica, de alguna forma, el olvido también de un episodio histórico “trascendente para la Historia Moderna”: el de la derrota de la Contra Armada inglesa, a manos de los españoles en aguas portuguesas, que el historiador Lusi Gorrochategui recoge en un libro. • En el marco de Sigüenza Universitaria, el pasado fin de semana, compartió sus investigaciones. 


Un episodio desconocido y al mismo tiempo trascendente para la Historia Moderna. Así fue La ContraArmada, la mayor catástrofe naval de la historia de Inglaterra. El episodio lo recoge el profesor Luis Gorrochategui en un libro del idéntico título, que tiene vinculaciones con el pirata Francis Drake y la bandera que el sobrino de El Doncel, Sancho Bravo, arrebató al corsario inglés en tierras portuguesas y hoy, a punto de finalizar su restauración, se custodia en la Catedral de Sigüenza.

De su inverstigación disertó este fin de semana, en la conferencia inaugural del ciclo Primaveria Universitaria 'La ContraArmada, María Pita, Drake y las banderas de Sigüenza, una victoria en tiempos de Cervantes', el segundo trabajo de Gorrochátegui sobre este episodio histórico.

Un año después de que Felipe II enviara la Armada Invencible (1588), conocida en España como Grande y Felicísima Armada, Isabel I envió una Contra Armada, con la intención de destruir los barcos de guerra españoles, “que en su gran mayoría habían regresado al puerto de Santander”, mientras aún estaban en reparación.

Un episodio desconocido y al mismo tiempo trascendente para la Historia Moderna. Así fue La ContraArmada, la mayor catástrofe naval de la historia de Inglaterra. El episodio lo recoge el profesor Luis Gorrochategui en un libro del idéntico título, que tiene vinculaciones con el pirata Francis Drake y la bandera que el sobrino de El Doncel, Sancho Bravo, arrebató al corsario inglés en tierras portuguesas y hoy, a punto de finalizar su restauración, se custodia en la Catedral de Sigüenza.  

Según el historiador, los objetivos del ataque eran hacer desaparecer la flota española del Atlántico, tomar Lisboa, secesionar Portugal de España, y entronizar al pretendiente bastardo portugués, primo de Felipe II, Don Antonio prior de Crato, a quien los nobles de su país no querían, pero sí una buena parte del pueblo. Así se colapsaría el imperio español y penetrarían en Sudamérica.

Las velas de los navíos ingleses en el puerto de Plymouth se izaron en 1589. “Lo que estaba en juego era, nada más y nada menos, que el destino de Europa y de América”, explicó Gorrochategui. La flota zarpó a finales de abril de aquel año, inicialmente con la idea de llegar a Santander. Isabel I no podía sufragar su coste, así que encargó fletarla a armadores privados y su dirección y almirantazgo a Sir Francis Drake y Sir John Norreys (Norris). Gorrochategui expuso que la Contra Armada cambiaría su destino inicial y, en lugar de arribar en Santander, por un pacto secreto, acabaría llegando a La Coruña. El acuerdo era pagar el coste de la flota con el saqueo de Lisboa.

La ciudad gallega se defendió con bravura del asalto, repelió la flota, produjo infinidad de daños y retrasos a la Contra Armada, que perdería miles de hombres en el intento. “Cuando por fin los barcos ingleses llegan a Lisboa, están divididos y desmoralizados. Drake y Norris no se ponían de acuerdo sobre la estrategia a seguir. No atacaron Lisboa frontalmente, dividieron sus fuerzas en dos, y fueron 5.000 soldados viejos de los tercios españoles quienes los rechazaron”, contó Gorrochategui. Los ingleses se dieron a la fuga, perdieron infinidad de hombres, fue “una gigantesca derrota inglesa”. De los 27.667 hombres que salieron de Plymouth, sólo se presentaron a cobrar la paga 3.722, a los que habría que añadir algunos 'gentlemen'. “No hubo más de 5.000 supervivientes”, afirmó el historiador.

Desvirtuar la historia

Todo sucedió apenas un año después de la derrota de la Armada Invencible. “Desde el primer momento los propagandistas ingleses escribieron relatos para ocultar lo que había pasado y para intentar librar a Drake y Norris de la responsabilidad histórica de la derrota y de la ira de la reina”. Estos relatos “ficticios” fueron utilizados para escribir la escasísima bibliografía disponible sobre este episodio histórico. “Los ingleses enterraron esta verdad histórica bajo siete losas, y como los españoles tampoco estábamos orgullosos del fracaso anterior de la Gran Armada, puesto que España era en ese momento la primera potencia e Inglaterra era un país de segundo orden, la derrota de la Contra Armada se diluyó poco a poco en el tiempo”, explicó el historiador.

En el siglo XIX la Inglaterra Victoriana hizo desaparecer completamente de la historia este episodio, a lo que se unió “nuestro retraso historiográfico, bibliográfico”, asi que “no hemos podido contar con una producción bibliográfica e historiográfica que pudiera atestiguar los hechos, y buena prueba de ello es que las banderas que se conservan en Sigüenza estaban olvidadas”, afirmó Gorrochategui.

Un diario inédito fue la clave

El profesor ha publicado ya dos libros sobre el episodio. El primero, sobre el acontecido en Coruña, para el que se documentó fundamentalmente, con bibliografía previa local, lo que le animó “a iniciar la aventura de contar lo que nadie había contado, la gran historia olvidada de la Contra Armada inglesa”, dijo. 

Buscando bibliografía, catálogos antiguos del siglo XIX, el historiador localizó un diario español, inédito, en la Biblioteca Nacional, y después hizo lo propio con varios manuscritos más, en este caso portugueses, “lo que me dio una idea aproximada de lo que pudo pasar”, explicó. A continuación empezaron sus viajes al Archivo de  Simancas (Valladolid). “Durante más de dos años de investigación descubrí muchos otros documentos inéditos, lo que me permitió reconstruir las operaciones militares de aquel hecho, lo que nadie nunca había contado, de manera que ahora son los propios ingleses quienes van a publicar el libro, porque ellos saben poco de lo que sucedió con la Contra Armada”. 

En el siglo XVI España era la primera potencia mundial. “El hecho que Inglaterra sobreviviese al ataque de la  Armada Invencible fue un hecho inesperado, de manera que el mismo año que aconteció, se escribieron panfletos, fundieron medallas y monedas, pintaron cuadros y se escribieron canciones en toda la Europa protestante como acciones propagandísticas de la victoria. Su uso fue magistral por parte de Inglaterra, convirtiendo a la Armada Invencible en un mito histórico”.

Sin embargo, “España no perdió esa guerra, y con eso consiguió la pervivencia de los que hoy llamamos Iberoamérica”. En palabras del profesor, si la Contra Armada hubiera tenido éxito, Iberoamérica no sería tal como hoy la conocemos.

El hambre y la peste alimentaron la catástrofe

La catástrofe española se debió a los naufragios en el viaje de vuelta. En el regreso, la peste y el hambre diezmaron los barcos ingleses. Los españoles habían hecho táctica de tierra quemada y no les habían dejado reponerse ni en La Coruña, ni en Lisboa, lo que al final desencadenó una epidemia virulenta y una hambruna que vacío muchos barcos.

La fecha cumbre de la batalla de La Coruña fue el 14 de mayo de 1589, momento en el que  los ingleses lanzaron su ataque final contra La Coruña. Después de dos horas de lucha y miles de muertos y heridos, los ingleses cejan en su empeño y se retiran. En Lisboa, el 3 de junio 1589, los españoles lanzan un ataque contra el campamento inglés en el que muere el coronel Brett y muchos de los capitanes. 

El 5 de junio, el regimiento que dirigía Sancho Bravo capturó, después de matar a más de 200 ingleses, las dos banderas inglesas que se conservan en Sigüenza, entre Lisboa y la localidad costera de Cascais. El doncel de Sigüenza, Martín Vázquez de Arce, era tío-abuelo de Sancho Bravo, por lo que las banderas estuvieron expuestas en una de las capillas de la Catedral, para después terminar en el olvido. Ahora está a punto de terminarse su restauración, que culminará con su posterior exhibición pública. 

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