El verdadero ‘juego de tronos’ del castillo de Zafra

Un libro de Aache rescata un escrito de 1932 del cronista Layna Serrano sobre la fortaleza de Campillo de Dueñas. • La segunda parte de la obra, a cargo del historiador Herrera Casado, ofrece una guía sobre los castillos de la comarca. • Además incluye un perfil de Antonio Sanz Polo, en homenaje al hombre que rehabilitó el castillo que ahora ha sido escenario de la famosa serie.


Hay castillos muy bonitos, y el de Zafra sin duda lo es. Y hay, además, castillos con encanto. Son la épica de las batallas –la historia–, los versos y las canciones –la literatura– y las leyendas, en nuestros días en versión cinematográfica, lo que les confiere en ocasiones un encanto especial. Y en el caso de la fortaleza de Campillo de Dueñas también puede presumir de ello.

De que la forma de mirar este bonito castillo que es escenario de la serie 'Juego de Tronos' tenga esta carga emocional extraordinaria se ha encargado un libro recién editado por la editorial alcarreña Aache, ‘El castillo de Zafra y otros castillos molineses’, que rescata un texto del cronista Franciso Layna Serrano de una visita a la fortaleza en 1932 y lo acompaña de un retrato de Antonio Sanz Polo, el propietario del edificio al que se debe el proceso de restauración por el que luce tan magnífico, y de una guía de otros castillos de la zona. Tras la lectura de sus páginas, la mirada sobre la imponente torre del homenaje en la Sierra de Caldereros ya es otra.

Una fortaleza “inexpugnable”

El Castillo de Zafra fue una fortaleza “inexpugnable”. Y el calificativo no es mero adorno. Lo escribió Layna Serrano en la crónica que reedita Aache. En ella, además de dar detalles sobre la construcción ordenada por los Condes de Lara en el siglo XIII, de desbaratar “fábulas” sobre un origen romano o godo y de aderezar el relato con algunas anécdotas e impresiones personales de su visita, cuenta una historia de ‘juego de tronos’ de la que esta fortaleza fue escenario.

Fue el sitio del Castillo de Zafra en el año 1222, cuando los soldados de San Fernando cercaron entre los muros al conde Gonzalo Pérez de Lara, en una trama que involucraba también al hijo de este, llamado por algo Pedro ‘el desheredado’, “acariciando en Aragón la quimera de recuperar su perdido señorío”. El asedio, que Layna Serrano narra con gran pasión, no culminó. Ni éste ni ningún otro.

El nombre del Castillo de Zafra suena frecuentemente en las Crónicas de la Edad Media, pero jamás se habla de que fuera tomado por la fuerza de las armas”, subraya Layna Serrano, que explica los motivos: “su emplazamiento privilegiado, su constante provisión de agua, la extraordinaria facilidad de ser defendido de fuerzas numerosas con poca gente, hacíanle inexpugnable”. Así pasó en sucesos posteriores, donde siempre resultó neutral o invencible.

Más castillos en la comarca

La “excursión” de Layna Serrano constituye la primera mitad del volumen de Aache, que hace ya el número 95 de su colección ‘Tierra de Guadalajara’. Pero el libro ofrece mucha información visual y útil además de esa otra joya. Sus 78 páginas son generosas en fotografías, planos e infografías. En la segunda parte incluye una relación de castillos de toda la zona, con detalles de cada uno de ellos y un mapa general del que cualquier lector puede hacer uso para sus propias excursiones por la zona. Así salta el historiador de castillo en castillo, de Molina, por supuesto, a Santiuste en Corduente, Castilnuevo, Vega de Arias, Establés, Villel de Mesa, Fuentelsaz, La Yunta y Embid.

De todos ellos ofrece el cronista oficial de la provincia informaciones sobre los orígenes, su vaivenes al cabo de los siglos, los cambios de propiedad, los elementos arquitectórnicos más destacables, los usos que han tenido y algunas curiosidades. El repaso a varios de ellos contiene, por cierto, el reconocimiento a aquellos propietarios que han cumplido con el deber de conservar sus castillos, lo que desgraciadamente no siempre es norma. El epígrafe que más páginas ocupa se corresponde con el Castillo de Molina, “uno de los más hermosos e impresionantes de toda Castilla”, en palabras del cronista alcarreño.

El último “Señor de Zafra”

Dividiendo el libro hay apenas unas líneas, una única página que sin embargo encierra una gran carga emotiva. Se trata de un perfil que Herrera Casado traza de Antonio Sanz Polo, un molinés nacido en 1913 y fallecido en 2008 que adquirió el edificio en 1972 y que, durante tres décadas “con su esfuerzo, su pecunio, y sin ayuda pública alguna”, logró “poner en pie la ruina abandonada del castillo señero de los Lara molineses, contribuyendo así a que su estampa recia corone el horizonte de la sierra de Zafra en el corazón del Señorío de Molina”.

Sin la figura de Sanz Polo no habría ni escenario para la serie ‘Juego de Tronos’, ni el libro que acaba de llegar ahora a las librerías ni el reportaje que usted está leyendo. Fue este último “señor de Zafra”, como lo llama el cronista alcarreño, quien se esforzó en que el castillo luciera más bonito y acabara agrandando así su leyenda en fantásticos episodios televisivos, que confieren, no puede negarse, aún más encanto a la imponente silueta.

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