El milagro de San Andrés

La demolición del popular bar Soria en Miguel Fluiters ha dejado a la vista restos de la iglesia mudéjar de San Andrés, del siglo XIII. • El alcalde asegura que ahora los técnicos de Patrimonio están verificando si el hallazgo, ocurrido precisamente el día de San Andrés, se corresponde con el templo mudéjar, aunque la empresa que se encarga del control arqueológico apunta en esa dirección.


Que el esperado derribo del edificio del popular Bar Soria haya sucedido un 30 de noviembre parece meramente casual. Que el desplome de los ladrillos haya dejado al descubierto posiblemente los restos de una iglesia mudéjar, ya es una buena noticia. Y que la iglesia pudiera ser la de San Andrés, cuya fecha en el santoral coincide precisamente con el día 30 de noviembre, parece ya una ironía del destino. O, dicho de otro modo, un auténtico milagro.

De confirmar si hay milagro se están encargando ya los técnicos, que deberán emitir un informe. Lo cierto es que los trabajos para el derribo del edificio -situado en la confluencia de Miguel Fluiters y Teniente Figueroa- han quedado paralizados y que los técnicos de Patrimonio de la Consejería de Cultura están ya estudiando, con algunos elementos que han sido extraídos de allí, si el hallazgo se corresponde con la iglesia mudéjar levantada en el siglo XIII y derribada por completo en el siglo XIX.

Tras el revuelo levantado en las redes sociales en la jornada de ayer y preguntado por los periodistas esta mañana, el alcalde, Antonio Román, ha asegurado que "se han revelado arcos y se está estudiando el ladrillo con el que están hechos, para ver de qué fecha datan y si pertenecen a alguna edificación con valor histórico", ha dicho evitando nombrar directamente San Andrés. "Presumiblemente, existió en ese lugar una de las iglesias de la zona, y ahora se está estudiando".

La empresa encargada del control arqueológico g3a Consulting, con sede en Yebes, no parece tener demasiadas dudas, a la luz de lo que ha publicado en su cuenta de la red social Facebook: que los restos aparecieron "el día 30, a las 17.01", momento en que "la obra se paralizó", y que se trata del "hastial occidental del templo".

No se puede decir que la aparición haya resultado inesperada. La demolición, según ha recordado el alcalde, fue autorizada por la Consejería de Cultura, y el terreno "estaba dentro de la carta arqueológica de los solares donde posiblemente hubiera habido hace siglos edificaciones que debemos estudiar, conservar o al menos poner en valor... pues había la obligación de hacer ese estudio arqueológico", explica el primer edil.

Pero es pronto, de momento, para avanzar qué ocurrirá en este solar de Miguel Fluiters, "si se pone en valor, si se conservan esos arcos para el disfrute de los ciudadanos, algo que vendrá tras el informe de Patrimonio".

Con la misma cautela se expresa el concejal socialista, Manuel Granado, que además es guía turístico de profesión  y presidente de la Asociación Provincial de Guías. En declaraciones a Cultura EnGuada, advierte de que están a la espera de "ver qué dicen los técnicos de la Junta para saber a ciencia cierta que son realmente los arcos de la iglesia de San Andrés". Si así fuera, defiende -aunque "sólo es una idea", advierte- que el Ayuntamiento haga una permuta de suelo a la constructora para que pase a propiedad municipal, se amplíe la plaza, se restauren los arcos, y que se quede como un Centro de Interpretación, como puede ser el ábside de San Gil, por ejemplo.

Un rincón con historia

Granado recuerda que es una "de las parroquias más antiguas de Guadalajara del siglo XIV, que ha sido objeto de varias demoliciones" a lo largo de su historia. En el siglo XIX, tras la Desamortización de Mendizábal, termina por ser derribada definitivamente.

Los detalles de su historia han sido escritos en alguna ocasión por los historiadores Antonio Herrera Casado, cronista oficial de la provincia, y el malogrado José Luis García de Paz. "También cayó San Andrés, iglesia de tres naves en la calle Mayor Baja con arcos poco apuntados sobre ménsulas, ábside con arcos ciegos, fue construida hacia 1338, mutilada en 1885 y derribada poco después", se refería a ella brevemente De Paz en su libro 'Patrimonio desaparecido de Guadalajara', todo un referente en la materia.

"San Andrés era una de la decena de iglesias parroquiales que existían en Guadalajara en el siglo XIII, con diferentes grados de estructura y decoración mudéjares", escribe también Herrera Casado en su artículo 'El arte mudéjar en Guadalajara' colgado en su blog. Y recuerda que había otras iglesias como San Gil, "de la que queda un ábside junto al mastodóntico edificio negro del Centro Cívico". La de San Andrés "tenía ábside decorado con arcos ciegos (como San Gil y Santa Clara) y poseía algunas inscripciones adornadas con labores geométricas del siglo XIV".

En un artículo titulado 'El desarrollo histórico del casco histórico de Guadalajara', publicado en el nº 18 de la revista Wad-Al-Hayara, el técnico municipal de Patrimonio e historiador guadalajareño, Pedro José Pradillo, escribe además: "los historiadores del siglo XVII atribuyen a Alfonso VI la fundación de San Andrés y el pórtico de San Gil como centro de reunión del concejo".

Ahora toca esperar el informe de los técnicos de Patrimonio para confirmar si el hallazgo del día de San Andrés se corresponde, por tanto, con la iglesia mudéjar consagrada al culto de este santo. Dicho de otro modo: que se confirme el milagro.

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