Marchamalo recupera su histórico Banco de la Paciencia

Tres siglos después de construirse el original, la concejalía de Cultura instala una réplica en su camino primitivo, gracias a las investigaciones del Cronista Local. • Durante siglos, este banco fue el lugar donde se contrataban los jornaleros para el campo.


El Banco de la Paciencia fue durante siglos un lugar de encuentro y reunión preferente para los marchamaleros. Desde el siglo XVIII, se citaba a jornaleros para contratarlos en las diferentes faenas que necesitaba el campo:  regar, labrar, segar… de allí salían con un contrato por días y en la mayor parte de los casos de forma intermitente, esto es, temporal. Ahora, tres siglos después y gracias a la labor investigadora del Cronista Oficial de Marchamalo, Juan Enrique Ablanque, que ha constatado la existencia de este histórico banco, cargado de significado social, y la colaboración de la concejalía de Cultura, el mítico Banco de la Paciencia recupera su lugar en la Plaza Mayor del municipio.

El que se ha instalado es una réplica del original y se ha recuperado así, “un nuevo vestigio de su historia”, según fuentes municipales. La existencia de este banco queda constatada por la memoria popular, pero está plasmada incluso en un poema de Ángel de Lucas y queda recogida de forma expresa en el Catastro del Marqués de la Ensenada, de 1750,  que se realizó en Marchamalo con especial detalle, ya que fue esta villa la que acogió la experiencia piloto de este reconocido documento, primera relación fiscal meticulosa de España y una fuente de información de gran valor histórico. 

"Su nombre era conocido por gentíos muy lejanos que acudían a vender o a comprar a Marchamalo, tal y como describe Ángel de Lucas Gil en un maravilloso poema que describe con precisión todo lo que este lugar significaba para Marchamalo", apunta Ablanque. Los versos referidos se han colocado en un hito cercano al banco en el que se hace referencia al valor histórico de este lugar.  

Ablanque ha querido hacer un agradecimiento especial tras la recuperación del Banco de la Paciencia "a mi amiga Conchi Monge, anterior Concejala de Cultura, y al Ayuntamiento de Marchamalo siempre presto a recoger todo aquello que pueda ser de interés para nuestro pueblo, con el agradecimiento especial para los trabajadores de la Brigada Municipal por su trabajo en la elaboración del banco, que ha tenido un resultado magnífico". Ya se puede ver y probar: atentos pues a una gran viga de madera, seguramente procedente de un molino, colocada en el punto exacto donde se cruzaba el Camino Real de Navarra y Galiana Real (de norte a sur) y el camino a Guadalajara y Vereda de Canatalobos (de este a oeste).

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