“La Concordia no es un parque más, tiene una identidad histórica”

Entrevista con Pedro J. Pradillo, historiador que ha publicado ‘El Paseo de la Concordia. Historia del corazón verde de Guadalajara’ en Aache, un libro en el que repasa más de siglo y medio de vida del lugar de esparcimiento. • “El parque debe ser un lugar vivo, deben celebrarse aquí los acontecimientos”.


La Concordia no es un parque más. Y a Pedro J.Pradillo, jefe de Patrimonio del Ayuntamiento que en sus ratos libres ejerce como historiador ‘freelance’, le preocupa que la ciudad adquiera conciencia de ello. Once años después de redactar el catálogo de la exposición del 150 aniversario del parque, ha publicado un libro donde demuestra que este rincón es, antes que nada y sobre todo, “el corazón verde” de la ciudad. A contado con ters aliados para esta operación: el editor Antonio Herrera Casado, entusiasmado con el proyecto; Fernando Toquero, heredero de los fondos de ‘Flores y Abejas’ que ha puesto a disposición del historiador; y la concejala Ana Manzano. Charlamos con él sobre ello en un banco del parque. O mejor dicho, del Paseo de la Concordia.

Quede claro: estamos en el Paseo, no en el Parque. Porque no es lo mismo.

Claro. Es un concepto de vivir el espacio verde de manera diferente. Cuando se crea, la idea es pasear y allí encontrar los momentos para el encuentro con las personas. Por eso funciona como un circo romano con dos elipses donde se circula y se saluda, las isletas para establecer las relaciones de amistad y de parejas de novios y un salón central para el invierno porque entonces era donde entraba más sol... Pero desde la reforma de 1978 se convierte, en cambio, en algo mucho más estático.  

Paulatinamente, con varias reformas, se fue perdiendo el diseño abierto que tuvo originariamente en 1854.

Es lo que más se ha fastidiado. Cuando lo plantea el general Rodríguez de Quijano es un espacio cerrado pero permeable, sin barreras arquitectónicas ni verdes, ni portadas; no está el muro que hoy conocemos ni los pilastres en la entrada... Se puede acceder por todos los sitios y no tiene categorías. Ese concepto se ha perdido: lo traen de sus experiencias en el extranjero [el gobernador] Jáudenes que ha estado de embajador en Washington y Rodríguez de Quijano que ha estado haciendo planos y proyectos en Países Bajos. Por eso titulo el libro ‘el corazón verde’ y no ‘el pulmón’, no buscaba tanto renovar aires sino un sitio para encontrar sentimientos.

Ya en los orígenes, antes de construirlo, esta zona extramuros era punto de encuentro por ejemplo para desfiles y paradas de caballeros...

Queda esta explanada como reserva para defensa de la ciudad. Aquí no se podía construir, estaba uno de los tres barrancos, pero es la que se utiliza para los grandes acontecimientos. Y era uno de los dos espacios para la Feria de la ciudad.

Era escenario habitual de la vida social.

Para las bodas de Felipe II se covirtió en un bosque mágico para Isabel de Valois o las aclamaciones de Fernando VII de 1808... ya ahí se incorporaba a la ciudad sin ser todavía un parque. Es uno de los espacios de esparcimiento de la ciudad. 

Y luego lo será por ejemplo el primer cine de verano o el recinto ferial.

¡Y con entradas de varios miles de espectadores! Y ferial lo fue hasta desde los años veinte hasta el año 1979. Pero ya mucho antes se hacía la Feria de Guadalajara, la de Mercancías que se hacía para animar la actividad comercial con eventos festivos. Los cajones se hacían en la Plaza Mayor y cuando ya no caben los eventos festivos se suben al Jardinillo, Santo domingo, Las Cruces y de forma determinada ya aquí en la Concordia, con los cajones donde se vendían turrones, juguetes, chocolates... Luego ya se convirtió en atracciones.

El Paseo era tan importante que ha habido cambios de nombre según cambiaban los régimenes (fue Parque Calvo Soleto y, antes, de la Unión Soviética), incluso monumentos de signo político...

Como es el lugar de reunión más importante se intentaba registrarlo como de cierta propiedad. Pero también colocando algunos elementos significativos. Pero salvo los monumentos del general Vives y de José Antonio han llegado más por casualidad. Muchos como los del alcalde Fernando Palanca o La Mariblanca acaban aquí más bien de rebote.

Bajo el parque hubo tres refugios durante la Guerra Civil.

Y uno sigue siendo accesible. Se puede ver la puerta, que conduce al refugio. Cuando sonaban las sirenas, sobre desde el año 1937, se utilizan mucho... y están operativos hasta que acaba la II Guerra Mundial porque no se sabe qué podía pasar.

Hay dos elementos muy reconocibles en el parque hoy: el quiosco de música encaja bien en sus tiempos de paseo, y la fuente luminosa, más reciente...

El templete se sitúa en el centro del paseo para que haga de elemento de atracción y que la gente esté alrededor... ahora hay isletas que han ganado terreno al paseo, que era más amplio... pero es uno de los elementos que da identidad a la idea de paseo. En la reforma de los setenta de Borobia y Medem era una de las víctimas de los derribos proyectados [no se hicieron]. Yo hoy no lo derribaría, aunque sí necesita arreglos. Cuando se hace en los ochenta esta fuente luminosa rompe la estructura del Paseo: yo la borraría de allí. Lo mismo ocurre con el paseo diagonal, que ahora lo vemos tan normal enlazando San Roque y Santo Domingo, fue abierta para los cadetes de la Academia de Infantería. En su día fue muy contestado. Pero había soluciones todavía peores y que no salieron adelante, como convertir aquel tercio del parque en viviendas.

Entre lo que ya no se ve está la biblioteca que tuvo el parque.

La he llegado a conocer. Hubo una anterior, la Biblioteca Cervantes, donde está ahora el monumento a Vives. Se trataba de ahondar en el concepto de lugar donde pasar el día y por eso había esa estantería de préstamo de libros. En los años cuarenta uno de los quioscos de refrescos que había junto al templete se utilizó para la biblioteca. El antiguo edificio de transformación eléctrica [que muchos llaman el palomar] podría ser un realojo estupendo para poner ahora una biblioteca.

Al leer el libro queda la sensación de que la llegada de la democracia no le sentó bien al Paseo de la Concordia.

Ya la reforma del 78 a algunos nos causó un trauma porque nos cambiaba cómo era el parque, uno lo toma casi como una agresión a su identidad. Pero me fastidió que hemos rellenado de zona césped y árboles todo sin tener un concepto claro. Se ha hecho sin saber porqué. En esta democracia además se utiliza mucho el concepto genital. Eso, que se está demandando con la renovación democrática para dar paso a debatir más las cosas, nos llevaría aquí a hacer un plan. NO poner una escultura o solar un tramo porque me apetece. Y otras cosas que hemos visto dibujadas... ¡porque hemos visto cada mono circulando por el Ayuntamiento! Esos croquis aterradores que hay por ahí me han llevado a hacer este libro a partir. Se trata de impulsar otro concepto. Yo por ejemplo propondía a este Ayuntamiento la declaración de Jardín Histórico para la Concordia.

¿Qué supondría?

La ley actual lo marca para jardines y parques con una historia, y en el libro se ve la cantidad que tiene; con una estructura propia y con elementos arquitectónicos con más de cien años como el quiosco o el muro.

En el epílogo del libro apuesta por un plan de actuación...

Sí, recuperar esa trama, un plan para el arbolado según cada ejemplar en concreto, sustitución y recuperación de algunas especies... Con la llegada de la democracia nos dio por llenar esto de vegetación sin más. El objetivo de la Concordia no puede ser competir en tener más columpios o más zona verde, sino recuperar su valor histórico y su identidad dentro de la ciudad.

El libro tiene un gran trabajo de documentación, planos, fotografías...

Sí, llevo mucho tiempo invertido y mucho dinero, porque el noventa por ciento de las fotos que hay son mías... Hay un portal de internet que vende hojas de periódico antiguo que valen seis euros y claro, de seis en seis, he hecho una gran inversión. Pero es que un libro sin imágenes no es lo mismo.

Y algunas son muy significativas. Por ejemplo en las que vemos el Paseo atestado de gente con motivo de las Ferias o las clausuras de las Jornadas Marianas de 1954.

Con cualquier celebración se conseguía, por supuesto con las concentraciones religiosas de gente llegada de toda la provincia. Pero nunca dejas de trabajar. el libro ya está impreso y, sin embargo, hoy mismo he encontrado una fotografía que había sido crucial para explicar uno de los asuntos. Pero es la ley de Murphy.

Utilizas mucha hemeroteca. No sé si dentro de cien años será tan fácil de enccontrar...

Dependerá de los servidores y la posibilidad de acceso que haya para ello. A mí la prensa me parece una fuente vital. Hay cosas que no están en un expediente de obra o un documento del Ayuntamiento... pero miras la prensa y lo encuentras.  

Y habla también del debate que había antes o después de tomar una decisión.

Eso no lo recogen los archivos. Un caso fue la polémica sobre la elección del centro del quiosco de música; o sobre la reforma de Pedro Sanz Vázquez y la celebración de las Ferias en un parque en el que se invertía mucho dinero. Esas cosas están en la prensa, no en los expedientes. A ver si la prensa reflota y podemos recuperar los periódicos de la provincia como elemento para narrar la historia del siglo XXI.

Creo que es partidario de que toda esta historia de la Concordia se explique en un pequeño centro de interpretación.

Creo que la Concordia se lo merece, tal vez en el edificio de transformación eléctrica. Debemos insistir en dar el valor histórico que tiene este parque. No es un parque más, sino el elemento distintivo.