El triunfo de la artesanía en Tamajón

Cerca de 4.000 personas han visitado la XVII edicion del Mercado Medieval de la localidad serrana, que ha contado con 35 artesanos de la provincia y otros puntos del país. • Una boda real abrió el mercado el sábado, con un pregonero de excepción: el novio. • Los hosteleros han colgado el cartel de no hay billetes.


Cerca de 4.000 personas, según fuentes municipales, han visitado la XVII edición del Mercado Medieval de Tamajón, que ha reunido a 35 artesanos llegados de muchos rincones de la provincia y de otros puntos del país. El alcalde del municipio, Eugenio Esteban, ha calificado esta edición como “una de las mejores de todas las que cumple un Mercado Medieval, que cumple sobradamente los objetivos de reivindicar nuestra historia y de impulsar la economía local”.

El mercado arrancó el viernes con las canciones de Assika Folk, que compone "sonidos diferentes en el mundo de la música étnica" con el fin, tambien, de "pasarlo bien en el camino", señalaba Sergio de Castro, uno de los componentes de este grupo azudense. Después de dos años de versiones y de recuperación de canciones y versos tradicionales, principalmente en Guadalajara y Castilla-La Mancha, el grupo trabaja actualmente en el proceso creativo de su primer disco.

En Tamajón, eligieron arrancar con folklore guadalajareño, tradicional de Caspueñas, y castellano-manchego, interpretando unas seguidillas rescatadas de Herencia (Ciudad Real), para deleitar después con versiones étnicas de algunos grandes del rock y el pop, como Phil Collins, Kansas, REM o Mike Oldfield. “Nos divertimos nosotros, y también procuramos divertir al público, incluso con ornamentos pirotécnicos”, valoraba De Castro, al respecto de la puesta en escena que desplegaron en la Plaza del Coso. Los agalloneros cantaron, e incluso bailaron dos danzas bretonas con las que el grupo puso punto final a su concierto, con unos inusuales dieciséis grados a la una y media de la madrugada.

Boda real y apertura del mercado

El sábado, en la calle de En Medio fueron desplegando su 'tienda' treinta y cinco puestos, todos artesanos, “como manera de reivindicar los oficios antiguos y las tradiciones, porque lo que nosotros le proponemos al visitante es un viaje en el tiempo, que mire adonde mire, pueda entender como fue la vida de nuestros antepasados”, defendió Michel Redrado, responsable de la organización de la empresa Professional History.

De esta manera, el centro de Tamajón se llenó con cestas, juguetes, utensilios de cocina, muebles, quesos, casas de corcho y musgo, todo hecho a mano en una mañana de niebla, que dio después lugar a una tarde de paseo, con buena afluencia de gente, por las calles del Mercado. Los Gaiteros de Mirasierra se encargaron de poner la banda sonora.

El alcalde de Tamajón, Eugenio Esteban, quiso recordar en la apertura del Mercado que este evento se celebra desde 1999 para conmemorar el privilegio que, hace 756 años concedió a la villa el rey Alfonso X El Sabio: “recordamos la historia con iniciativas como el mercado y con la publicación de un libro, que se editó el verano pasado sobre nuestro pasado en la Edad Moderna, al que seguirá otro sobre la Edad Contemporánea”, señaló.

La nota anecdótica y original la ofreció Agustín Mota Moreno, que eligió la fecha del Mercado Medieval para contraer matrimonio y declarar inaugurada su XVII edición. En un documentado pregón, Mota, cuya familia procede del entorno de la Sierra de Ayllón, recordó que “en el año 70 del siglo I, y tras la destrucción por los romanos de Jerusalén, algunos judíos erigieron la ciudad de Tamaya, donde hoy se encuentra Tamajón”. Según el pregonero, desde aquel asentamiento y generación tras generación, en Tamajón la presencia judía fue ininterrumpida hasta que los reyes católicos decretaron su expulsión. “Quizá de ahí viene la dedicación de Tamajón al comercio, y quizá por ello, unido a ser lugar estratégico, por ser paso desde el Valle del Jarama a la Sierra de Ayllón, Alfonso X el Sabio, y sabio tenía que ser, le dio a Tamajón el privilegio de mercado”.

Desde quesos hasta morteros de madera de olivo

Uno de los artesanos en esta edición fue Sergio Alvarez Díaz 'El Tuku', que visita Tamajón por quinto año consecutivo desde Valdesoto, en la localidad asturiana de Pola de Siero. Ubicó su puesto de talla de madera bajo los soportales de la Plaza Mayor. “Trabajo sobre todo castaño, por la abundancia del árbol que hay en mi tierra, pero también acacia y roble”, explicaba mientras trabajaba tallando la cabeza de un dragón, aprovechando el nudo de la madera para hacer coincidir sobre él, un ojo. Cuando terminó su labor, dejó el corte limpio con lija de estropajo, para suavizar las huellas del metal, y le dio a la pieza un acabado con tinte, “que es el que le va a la pieza, aunque hay otros muchos, como el barnizado, cera o aceite de linaza”.

Al lado de 'El Tuku', el cantero gijonés Cristian Marme trabajaba un bajorrelieve, para el que ya tenía trazado el dibujo sobre una piedra arenisca, dispuesto a hacer una cabeza de caballo con un tribal inferior con el puntero y el descafilador como herramientas de desbaste. Antonio Alcocer, de Albalate de Zorita, mostraba en otro de los puestos del soportal de la Plaza Mayor, su trabajo con fibras vegetales como la enea, el esparto o el mimbre. “Vengo a Tamajón desde hace seis años, porque me encanta el Mercado Medieval. Se mantiene en la artesanía pura, que se busca y se pretende, y estoy de acuerdo con su filosofía”, defendía.

El que estrenaba puesto en Tamajón era Isidro Lanciego, de Alcalá de Henares, con su propuesta de bisutería artesanal, con cristales hechos a mano, que engarza en otros objetos como horquillas, llaveros o pulseras, también realizados manualmente. Desde Azuqueca, llegó la artesana lituana Ingrid Gromenkova, con tienda en la localidad del Corredor. Proponía cajas de madera de todos los tamaños, decoradas a mano, y bisutería de ámbar de Lituania. De Cantalojas, era José Crespo, experto en la realización de objetos artesanales hechos con madera de pino como ventanas, gamellas, centros de mesa o marcos de cuadro, para lo que “reciclamos madera de diferentes procedencias en el taller que tenemos en Cantalojas”, explicó.

Otros representantes de la provincia fueron Puri Quesada, artesana del corcho del alcornoque en Torrejón del Rey -fabrica reproducciones de fachadas que termina decorando con musgo-; el artesano briocense Rubén García, que trabaja la madera de olivo transformándola en utensilios de cocina como morteros o paletas cascanueces y Luis Coracho, que llevó hasta Tamajón sus quesos artesanales curados y semicurados, hechos con leche cruda de oveja en Hita hasta Tamajón. "La afluencia de gente es importante, y por eso repetimos”, decía. Según el maestro quesero, el 80% del éxito de su producto es la calidad de la leche, que “compramos a un ganadero de Guadalajara”.

Además del propio mercado, la programación ha buscado que no decayera el nivel de actividad. Exposiciones de utensilios antiguos en la plaza de la iglesia, teatro de calle, muestra y visita explicativa de instrumentos de tortura, cuentacuentos, combates o exhibición de rapaces, se han sucedido a lo largo del fin de semana. "Nos consta que la hostelería y restauración de Tamajón ha colgado el cartel de no hay billetes, con lo que hemos cumplido sobradamente los objetivos de reivindicar nuestra tradición y de impulsar la economía local”, afirmó el alcalde de Tamajón al cierre del Mercado.

Galería fotográfica

Fotos: Prensa Ayto. Tamajón.